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日志


5月10日

TERCERA ETAPA

De la capital a tierras de Berlanga

Salimos pronto de Rioseco pues hoy la ruta de nuevo iba a ser larga.  Teniamos pensado visitar el románico de la ciudad, darnos un paseo desde San Polo a San Saturio y por la tarde dirigirnos a la zona de Berlanga para contemplar las iglesias de Torreandaluz, Andaluz, Aguilera, Caltojar y terminar en Casillas de Berlanga, en la extraordinaria iglesia mozárabe de San Baudelio.

Tenemos que atravesar toda la ciudad y cruzar el río Duero por un puente de piedra para hacer la primera visita programada, San Juan de Duero.  Lo que hoy podemos contemplar es lo que queda de un antiguo monasterio de la Orden de San Juan de Jerusalén, que se sitúa entre el río Duero y el Monte de las Ánimas. De este monasterio sólo se conserva la iglesia de una sola nave con cabecera semicircular y el claustro descubierto que probablemente fue construido ya en el siglo XIII y que es de una originalidad sorprendente.


Arcos del claustro de San Juan de Duero

En este maravilloso claustro podemos ver arquerías de muy distinto desarollo, pues cuenta con cuatro tipos diferentes de arcos desde los románicos a los de herradura apuntados, pasando por arcos calados entrecruzados.  Los primeros están formados por arquerías de medio punto que apoyan sobre pares de columnas, con extraordinarios capiteles decorados con seres reales y fantásticos así como escenas evangélicas como la Epifanía.

En otro de los ángulos podemos ver un tramo de arcos túmidos de herradura apuntados.  descansan sobre columnas que llegan directamente al suelo y estan coronadas con capiteles vegetales, entrelazos y algunos seres fantásticos.

    

En otro lado de la galería encontramos arcos calados entrecruzados que descansan en pilastras acanaladas, pero que no llevan capitel.  Los arcos túmidos se entrecruzan en cuatro puntos.

Les siguen otra serie de arcos también entrelazados que apoyan en columnas pareadas coronadas con capiteles decorados con hojas.  En tres de las cuatro esquinas se abren unas puertas mudéjares con el arco bastante apuntado.

    
                                                 Arcos del claustro de San Juan de Duero

Continuamos camino hacia San Polo en las orillas del río Duero donde queremos hacer uno de los itinerarios predilectos de Antonio Machado.  El paseo de San Saturio se inicia precisamente en la ermita de San Polo, que fue un antiguo monasterio templario del que quedan ya poquísimos restos.  Enclavado entre huertas aparece San Polo cuya contrucción tradicionalmente se atribuye a la Orden del Temple. 


Antiguo monasterio templario de San Polo

Camino de álamos inmortalizado por los versos de Antonio Machado.  Alguna de sus estrofas se puede ver al final de la ruta, cerca de la ermita.  Aquí se inspiró el poeta mientras contemplaba los árboles que circundan el paseo, a los cuales les dedicó sendos poemas.

En este bonito paseo puedes rememorar los versos de ese insigne poeta dedicó a Soria, a sus álamos, a San Saturio.  Era su camino preferido, entre chopos y álamos, hasta llegar a San Saturio en el roquedal, con su ermita excavada en roca viva.  Hace ochenta años que el poeta abandonó las calles de Soria y, sin embargo, todavía se puede seguir su sombra.  Aquellos árboles, hoy centenarios pudimos contemplarlos en el paseo que dimos.  Ya no se distinguen las grabaciones de los enamorados que tanto le gustaba leer al poeta, pero ahí siguen en pie a pesar de su vejez.  

     
                                                               Paseo machadiano entre San Polo y San Saturio

                                                                          He vuelto a ver los álamos dorados,
                                                            álamos del camino en la ribera,
                                                            del Duero entre San Polo y San Saturio,
                                                            tras las murallas viejas de Soria - barbacana
                                                            hacia Aragón en castellana tierra.

                                                            Estos chopos del río, que acompañan
                                                            con el sonido de sus hojas secas
                                                            el son del agua, cuando el viento sopla,
                                                            tienen en sus cortezas
                                                            grabadas iniciales que son nombres
                                                             de enamorados, cifras que son fechas
.

                                                                           
¡¡ Álamos del amor que ayer tuvisteis
                                                                           
de ruiseñores vuestras ramas llenas
                                                             álamos que sereis mañana liras
                                                             del viento perfumado en primavera;
                                                             álamos del amor cerca del agua
                                                             que ocurre, y pasa y sueña,
                                                             álamos de las márgenes del Duero,
                                                             conmigo vais, mi corazón os lleva !!


                                                                                                                                                        Antonio Machado

Después de saborear el paisaje, el paseo y los versos de Machado nos dirigimos otra vez a la ciudad para seguir visitando el románico que nos faltaba.  Aparcamos el coche en la calle Santo Tomé, muy cerca de la iglesia de Santo Domingo, templo que ha sido parroquia de la ciudad desde su fundación en el siglo XII hasta finales del siglo XIX, cediéndose después como capilla propia a las clarisas del convento que se establecieron a su lado.


Iglesia de Santo Domingo

Es su fachada occidental la que sin duda proporciona interés a esta iglesia por  su originalidad, e influencia claramente francesas.  A esta influencia francesa se le sumaría la sobriedad castellana pues, no en vano, los canteros que la realizaron serían sorianos.  Se disponen dos parejas de vanos en dos cuerpos  a ambos lados de la única y fabulosa portada, en torno a la cual vemos dos arquerías ciegas de medio punto, compuestas por cuatro arcos separados por columnas y pilares adosados coronados por una extraordinaria colección de capiteles historiados.

El rosetón central, que es de principios del siglo XIII, es uno de los mejores del periodo tardorrománico.  Este rosetón se compone de ocho radios, con varias roscas primorosamente cinceladas, todo ello encerrado en un arco de medio punto.  La puerta resulta espectacular.  dispone de cuatro arquivoltas y guardapolvos externo.  Las jambas se enriquecen con cinco parejas de columnas dotadas de sobresalientes capiteles figurados.  En la arquivolta más interna se representan los 24 Ancianos del Apocalipsis.  En la siguiente diversas escenas de la Matanza de los Inocentes.  La tercera arquivolta reproduce el ciclo de la Navidad, desde la Anunciación hasta la Huida a Egipto.  Y finalmente la más exterior se reservó para secuencias de la Pasión y Resurrección de Cristo.  El tímpano está
presidido por Dios Padre, con el Niño Jesús en su regazo.

    
                                                                  Rosetón y un capitel de la arquería ciega

Para terminar nuestras visitas a la ciudad nos dirigimos a la iglesia de San Juan de la Rabanera, situada en la calle de su mismo nombre.  Observando el exterior se aprecia muy bien la planta de nave única, crucero destacado y profundo presbiterio que precede al único ábside semicircular.  La portada sur junto al crucero, se encuentra hoy cegada y la puerta occidental que es ahora la que se utiliza, no es propia de este templo,  pues se incrustó aquí en 1908 trasladada de las ruinas de San Nicolás.  Su tímpano está presidido por este santo al que acompañan otros seis personajes.  Además posee cuatro arquivoltas sobre columnas dotadas de notabilísimos capiteles.


Iglesia de San Juan de la Rabanera

El ábside se articula por medio de tres contrafuertes extriados, colocados de tal manera que uno de ellos coincide con el eje, disposición extraña, pues en ese lugar suele abrirse un vano o ventana.  Este ábside presenta una división de cuatro calles, gracias a esas pilastras acanaladas de aire profundamente clásico acentuado por los capiteles vegetales que las rematan.  Los dos paños centrales presentas grandes vanos apuntados, mientras que los laterales tienen una arquería doble y ciega cuyos arcos de medio punto se decoran en su interior a base de grandes flores, estrías y motivos geométricos.  La cornisa por su parte, se sustenta mediante canecillos con decoración figurada.  Por el exterior los capiteles presentan hojas y volutas.

    
                                                          Ábside de la iglesia de San Juan de la Rabanera

Terminadas nuestras visitas en la capital nos vamos hacia tierras de Berlanga y desde Rioseco, donde tenemos instalado nuestro cuartel general,  cogemos una carretera comarcal rodeada de tierras de labor y labrantío y la primera parada la hacemos en Torreandaluz, de cuya iglesia románica consagrada a Santo Domingo de Silos, no queda en la actualidad más que una torre adosada al muro occidental y la portada insertada en el muro sur, que seguramente serán del siglo XII. 

Lo más llamativo del templo es esta portada abocinada por cinco arcos, de los cuales, en la arquivolta exterior vemos una decoración de ajedrezado.  En la siguiente, doble zig zag enfrentado formando rombos.  En los capiteles vemos una serie de personajes con diversos instrumentos musicales y vestidos con largas túnicas, por lo que parecen moriscos.

    
                                             Portada de Torreandaluz lo más destacable de esta iglesia

Seguimos hasta Andaluz, donde vemos otra iglesia similar a las que venimos contemplando y que también sólo conserva algunos elementos primitivos.  Para no ser una excepción en ésta iglesia de San Miguel de Andaluz, construida en 1114, cuya fecha ha quedado inscrita en la fachada, tan sólo vemos algunos fragmentos de los muros exteriores del muro sur, la portada y la galería porticada. El resto es ya del siglo XVIII.

La citada galería no se corresponde con la indicada en la fecha de la construcción del templo, pues la original estaba situada en la parte occidental del templo cuyos espacios han sido cerrados para convertirla en un pequeño museo donde pudimos contemplar los capiteles, parte de los fustes con sus basas, varios canecillos y varias piezas que provienen de la anterior arquería hoy desaparecida.  Lo extraño es que la mayoría de estas piezas sirvieron como sillares y cerramientos, por lo que tuvieron que  ser bastante mutilados y retallados.

   
Capiteles de la antigua galería porticada de San Miguel de Andaluz, que hoy están en el pequeño museo

En las enjutas de la portada podemos ver sendos relieves representando figuras de animales fantásticas.  En la parte derecha un animal alado con pico y garras en las cuatro patas.  A la izquierda se representa a un felino, que parece un león dispuesto a avalanzarse sobre alguna presa y bajo el cual figura una inscripción.

    
                               Portada e inscripción de la enjuta izquierda de San Miguel de Andaluz

IN NOMINE DINI NRI JHUXPI
IN HONOR EX MICAEL ARCAN
GELI ERA MEC QUINCUAGEN
A II SUBPIRIANUS ME FECIT

Nuestra última visita del día en cuanto a románico la hicimos a la iglesia de San Miguel de Caltojar, pues aunque también estuvimos en Casillas de Berlanga visitando la iglesia mozárabe de San Baudelio, esta la dejaremos para cuando tratemos el tema mozárabe.  Esta iglesia es de una magnificencia impropia del románico rural pues sus tres amplias naves y su espléndida cabecera hacen de ella una iglesia suntuosa.

En el muro sur vemos su portada principal que es un claro remedo de alguna de las que hemos visto en iglesias  zamoranas o en San Vicente de Ávila.  En el tímpano de San Miguel de Caltojar no existe soporte central, lo que le confiere cierto aspecto de ingravidez donde vemos en el centro una pieza tallada con la imagen de San Miguel rematada inferiormente con un capitel pinjante. La talla del tímpano es bastante tosca y desproporcionada,

    
                                                         Iglesia y portada de San Miguel de Caltojar

Aunque las renovaciones posteriores en la cabecera nos impidan disfrutas de los tres ábsides que tenía originariamente, el ábside central sigue teniendo una grandiosa belleza en su composición.  Se articula verticalmente en cinco calles donde tres ventanas de aspillera proporcionan iluminación a la capilla central.  En la cornisa podemos ver dos órdenes de arquillos lombardos, tan frecuentes en el románico catalán que descansan sobre modillones de rollos.

Cuando pasé al interior del templo me encontré con el clásico cartelito de que para sacar fotos había que tener permiso.  Le pregunté a la buena señora que estaba de guía que a quién había que pedir permiso y me dijo que al señor cura, pero que como en esos momentos no estaba se lo podía pedir a ella.  Me dejó sacar cuantas fotografías quise del interior y por último cuando terminé no quiso cobrarme ni un céntimo por el favor.  ¡¡ Muchas gracias señora !!

    

    
                                           Más fotos del interior y exterior de San Miguel de Caltojar

Bueno se me olvidaba que en Rioseco de Soria donde nos hospedábamos tambien hay una iglesia que aún conserva algun resto románico en su cabecera y una buena pila bautismal en su interior.

    
                Ventana y canecillo del ábside, de los pocos elementos románicos que quedan en Rioseco























5月8日

SEGUNDA ETAPA

De Calatañazor  a San Esteban de Gormaz

Madrugamos el segundo día, pues teníamos pensado visitar Calatañazor, La Fuentona de Muriel, el sabinar de Calatañazor y algunas iglesias románicas en San Esteban de Gormaz.  La primera visita será a Caltañazor; "donde Almanzor perdió el tambor" y tuvimos que ir pronto para intentar aparcar pues el día anterior estuvimos allí y tuvimos que desistir, pues era tal la aglomeración de gente que los coches, autobuses y caravanas estaban aparcados hasta por los prados del entorno.

    
                                          Calatañazor, donde la leyenda dice que  "Almanzor perdió el tambor"

Entramos en Calatañazor, creo que es el pueblo más medieval de esta medieval provincia que milagrosamente se conserva en su mayor parte como era hace cientos de años.  No se como, pero el caso es que ha sido conservado.  Puertas de cuarterón con sus antiguos herrajes al lado de otras de traza moderna, las chimeneas cónicas de chozo de pastor cubiertas a teja partida, pavimento de canto de río rodado, etc.

Las calles pendientes y tortuosas, con estas casas tan pintorescas que tienen todas el mismo carácter, sin que nada desentone en el ambiente, forman un conjunto arquitectónico bello, agradable y armónico.  Construidas de barro y toscos maderos de enebro, dándoles un aspecto que sólo aquí podemos encontrar.

    
            Viejas puertas de cuarterón y chimenea de chozo de pastor se ven en todo Calatañazor

El pueblo es de lo más pintoresco que puedas imaginarte y al verlo rodeado de murallas en donde destaca su enorme iglesia de Santa María cuyo ábside hace también de fortaleza, parece que vamos a entrar en una gran ciudad medieval llena de palacios y caserones, pero nada más lejos de la realidad.

Al final de la calle principal, tenemos el Castillo, semiderruido, a cuyo pie se apiñan grandes peñascos.  Las ruinas que aún perduran y que hoy podemos contemplar, son la Torre del Homenaje, que parece haber sido recientemente restaurada, algunos lienzos de mampostería y un par de cubos y varios tambores de la muralla circundante.

   
                                Torre del Homenaje y uno de los lienzos que aún se conservan del castillo

Por último vamos a visitar su iglesia de Santa María que tiene su origen románico, aunque de su primitiva fábtica solo se conserva el muro occidental donde se abre la portada de arco de medio punto con dos arquivoltas sobre sendas columnas coronadas por buenos capiteles. En este muro podemos ver un óculo decorado con baquetón, y el alfíz rectangular que enmarca el arco la portada, como era habitual en las construcciones árabes.

    
                                                       Portada y óculo de la iglesia de Santa María

Bajamos del pueblo hacia el aparcamiento y justo al lado podemos contemplar la ermita de la Soledad, situada extramuros, que aunque ha sido muy restaurada todavía nos muestra intacto el ábside y la puerta del muro norte en donde han desaparecido las columnas que tenía antiguamente, pues ahora solamente vemos las jambas.

En el ábside se conservan dos puertas tapiadas que fueron abiertas con posterioridad (en el siglo XVII).  Dos columnas de fuste continuo dividen el semicírculo en tres calles en cada una de las cuales se abre una sencilla ventana de medio punto con arquivolta decorada con dientes de sierra.  Tanto los capiteles como los canecillos que sujetan el alero tiene una magnífica talla, destacando en particular una figura que representa a un músico sedente

    
                                    Ermita de la Soledad y uno de los relieves de los muros

Aún pudimos ver en las afueras del pueblo las ruinas de una pequeña ermita advocada a San Juan Bautista. Lo poco que queda de la antigua construcción de una sola nave, presbiterio, ábside y espadaña.  Lamentablemente sólo quedan algunos despojos conviviendo con toda clase de vegetación, pues árboles de regular tamaño campean a sus anchas en lo que antes fue la nave.  Aún conserva en bastante buen estado la portada de medio punto que luce una sencilla decoración,  parte de los muros y lo que queda de lo que fue la espadaña.

   
                                                    Ruinas de la ermita de San Juan y la portada

Desde aquí nos fuimos hasta la Fuentona de Muriel no sin antes darnos un largo paseo por el Sabinar de Calatañazor, que es uno de los bosques de sabina mejor conservados del planeta.  Una mancha verde pura, la más pura de Soria.  Pero como aún nos quedaba mucho por andar seguimos camino hasta la Fuentona de Muriel.  Ya habíamos estado aquí hace unos años y habíamos hecho el recorrido desde el centro de información situado aproximadamente a un kilómetro, pero esta vez Juani se conoce que aún tenía ganas de andar y aparcamos el coche en el mismo pueblo de Muriel y nos caminamos los cerca de tres kilómetros (seis con la vuelta), que hay hasta la Fuentona.

Es sin duda uno de los más hermosos y paradisíacos parajes de he visto y creo que de esto entiendo algo.  La limpísima y sugerente laguna del nacedero del río Abión, que después de regar y convertir en fértil huerta las vegas de la Tierra del Burgo, cede sus aguas al río Ucero.

    
               Comienzo del sendero y una de las muchas pequeñas lagunas que encontramos por el camino

Desde aquí nos vamos a San Esteban de Gormaz, pues allí nos esperan las iglesias de San Miguel y El Rivero, pues aunque hemos viajado y caminado bastante, aquí los días dan para mucho ya que a las nueve de la tarde todavía lucía un sol espléndido.  Fuimos en primer lugar al Parque del Románico para cumplir un encargo de nuestro sobrino Pablo para la directora del centro y aunque estuve viendo todas esas extraordinarias maquetas de iglesias románicas de Castilla y León, que quereis que os diga,  en particular no me llenaron demasiado,  a mi lo que me gusta es ver y palpar esas viejas piedras de los edificios románicos cuanto más viejas mejor, pues aunque sea un poco raro, lo que más me pone del románico son algunas de las ruinas que tengo oportunidad de contemplar.

    
       Parque del Románico de San Esteban de Gormaz y una de sus maquetas  (San Martín de Frómista)

La siguiente visita será a la iglesia de Nuestra Señora del Rivero, más conocida como "El Rivero", todavía me acuerdo de la última vez que estuvimos que casi no la pudimos ver debido al intensísimo frío que casi nos congela.  esta vez tuvimos más suerte y el día era espléndido.  El aspecto que presenta este templo es consecuencia de las numerosas alteraciones que ha sufrido con el tiempo y que ha desfigurado por completo su fábrica original, aún así, debido al lugar en que se ubica forma una estampa preciosa con el paisaje.

Lo que a mi me pareció más interesante fue su galería porticada formada por nueve arcos en su lado meridional y dos más en el costado oriental.  Tiene una gran similitud con la de San Miguel, pero aqui en el Rivero los fustes son más altos y esbeltos y la piedra parece diferente.  Los cimacios de los capiteles y las molduras de las pilastras están decoradas con flores de seis pétalos.

    
                         Iglesia y galeria porticada de "El Rivero" en San Esteban de Gormaz

Entre los capiteles que podemos ver en esta galería destacan;  Personajes con el característico atavío del caftán de mangas largas; un animal que parece un león devorando a un cuadrúpedo; Sansón desquijarando al león; un músico tañendo un instrumento de cuerda; un ave con alas desplegadas picoteando a un animal apresado; un personaje con atuendo moruno...

    
                                                             Capiteles de la galería porticada

Como última visita del día tenemos la vecina iglesia de San Miguel, la más antigua de las románicas de la provincia y una de las más primitivas de toda Castilla.  Erigida seguramente en el último cuarto del siglo XI es difícil precisar la fecha de su construcción, aunque es mas fácil saber la fecha  de la galería porticada que se adosó poco después.  En un canecillo situado bajo el alero podemos ver una figura representando a un monje que muestra un libro abierto en el que puede leerse la fecha:  ERA MCXVIIII, lo que nos lleva al año 1081 de nuestra era.  También podemos leer el nombre de su autor:  JULIANUS MAGISTER FECIT.   

   
                   Iglesia de San Miguel en San Esteban de Gormaz y extraño sillar del muro occidental

Se puede deducir que si según indica la incripción esta galería se concluyó en el año 1081, la iglesia tuvo que levantarse algunos años antes.  Esta galería de San Miguel es con seguridad la primera galería porticada castellana.  El templo lo forman una nave con ábside en la cabecera, la mencionada galería porticada, una escalinata que da acceso desde la calle y la torre, aunque creo que es claramente posterior al resto.  Construido en mampostería con sillería en las esquinas y en su estilo se aprecia el primitivismo de esta edificación.

    
                 Galería porticada y capitel de la iglesia de San Miguel



Todavía tuvimos tiempo de acercarnos hasta Rejas de San Esteban donde pudimos contemplar dos templos particularmente valiosos.  Están dedicados a San Ginés, el que hace de iglesia parroquial, y a San Martín el otro.  La primera, fue románica en su origen pero, debido a diversas restauraciones sólo conserva de su antigua estructura la galería que fue adosada al muro sur y la puerta por la que se accede al templo desde este mismo pórtico.

La galería está formada por seis arcos de los cuales cinco decansan sobre columnas de doble fuste mientras el arco que hace de entrada lo hace solamente sobre jambas.  En los capiteles podemos ver diversos temas, como dos aves de largos cuellos; un cuadrúpedo enfrentándose a un león; en el tercero, la famosa escena de la barca; animales de aspecto felino, con patas muy largas; dos figuras humanas entre otras dos de animales; o un león atacando a una presa.

    
                                   Iglesia y portada de la iglesia de San Ginés en Rejas de San Esteban

Muy cerca, bajando por una de las numerosas "callejas" del pueblo vemos la otra iglesia, la de San Martín.  La existencia de estos dos templos nos puede dar una idea de la importancia que debió tener este lugar allá por el siglo XII, y al contrario que la de San Ginés, ésta se conserva mayoritariamente en su estado primitivo.

Tiene un ábside semicircular, revocado,  (de los que a mi no me gustan) en cuyo centro se abre una buena ventana románica con arco de medio punto y dos arquivoltas, la más interior de baquetón con una cenefa de pequeñas bolas y en la otra, la misma distribución pero aquí las bolas son de mayor tamaño.  En los capiteles vemos en el izquierdo un águila con las alas desplegadas mientras que el derecho muestra leones afrontados. En la cornisa vemos algunos canecillos de rollos, volutas y vegetales.

    
                                                                       Galería porticada de San Martín

Esta galería de San Martín, orientada al sur como es habitual, la forman siete arcos de medio punto que descansan sobre columnas de fuste cuádruple o doble dispuestos alternativamente.  Los capiteles donde descansan los arcos son sencillos con decoración a base de motivos vegetales de hojas, palmetas y otros motivos.  Tanto en el interior como el exterior los arcos llevan un guardapolvo o chambrana decorado con puntas de diamante.









5月5日

SENDERISMO Y ROMANICO POR SORIA

El Cañón del Río Lobos

Cueva Fría - San Bartolomé - Puente de los Siete Ojos

Aprovechando el pasado puente de mayo nos fuimos a tierras sorianas a practicar nuestras dos aficiones favoritas,  las rutas románicas y el senderismo.  Han sido tres días demasiado intensos que hemos aprovechado al máximo.  En cuanto a románico, hemos visitado,  San Miguel y el Rivero en San Esteban de Gormaz;  La Soledad, Santa María y San Juan en Calatañazor;  San Martín y San Ginés en Rejas de San Esteban; Torreandaluz, Andaluz, Aguilera, Caltojar, Rioseco y como punto final Santo Domingo, San Juan de la Rabanera y el maravilloso claustro de San Juan de Duero en la capitalTambién tuvimos la oportunidad de visitar la  iglesia mozárabe de San Baudelio de Berlanga con su magnífica colección de pinturas y la célebre palmera.

Como dar cuenta de todo esto me va a llevar muchísimo tiempo y espacio lo voy a hacer en etapas y la primera será donde iniciamos nuestros recorridos, en el Cañón del Río Lobos.  En San Leonardo de Yagüe tenemos que coger la desviación que nos llevará hasta Ucero por unos parajes verdaderamente preciosos, rodeados de pinos y sabinas y como la distancia es corta enseguida llegamos al Mirador de la Galiana, donde hacemos nuestra primera parada.

    
                                               El Cañón del Rio Lobos desde el Mirador de la Galiana

Bajamos por una empinadísima y serpenteante carretera hasta el cruce del puente que da acceso al cañón para dejar el coche en el aparcamiento de Cueva Fría, pues aquí estaba cortado el tráfico debido a la multitud de coches, caravanas y autobuses que al igual que nosotros querían hacer parte de esta ruta.

Teníamos dos opciones, una por cada lado del río, a la derecha la pista asfaltada que lleva hasta cerca de la ermita de San Bartolomé.  Nosotros elegimos el sendero de la izquierda, de tierra, ya que estamos acostumbrados a andar por el monte, y ademas le daba más la sombra.  El único problema es que hay que cruzar varias veces el río por unas grandes piedras, pero como el río baja poca agua lo haces sin ninguna dificultad.

    

                      De estos puentes hechos con grandes piedras tienes que cruzar varios

Tras una pequeña caminata de poco más de dos kilómetros llegamos a la explanada donde se ubica la ermita templaria de San Bartolomé.  Cuando llegamos era tal la aglomeración de visitantes que por unos momentos me pareció que aquello era la romería de San Cipriano, donde cada 16 de septiembre nos reunimos en la campa de la ermita para honrar a nuestro santo patrón.

El edificio que vemos se enmarca ya dentro de una etapa de transición del románico al gótico, pues aunque está planteado sobre un esquema románico, algunos elementos son ya claramente tardorrománicos o protogóticos. De este estilo es su portada que se abre en el muro sur, que presenta una elegante arcada muy apuntada de seis arquivoltas.

    
                                                Ermita de San Bartolomé y portada del muro sur

Destaca el alto número de canecillos que recorren los muros de la ermita, algunos lisos, aunque en el brazo sur del crucero y en la fachada se decoran con motivos figurativos y geométricos.  Algunas fuentes establecen una relación directa sobre las figuras de los canecillos, con el mundo templario y esotérico.

En el tejaroz que cubre la portada hay un total de diez canecillos entre los que vemos; un hombre con un tonel, una cabeza humana, la letra  H ( una letra muy representativa en el mundo iniciático templario), una cabeza de lobo, cuatro cabezas de personas formando una cruz y otro representa una cabeza con casco ¿Tal vez un templario?

     

      
                                                             Canecillos del tejaroz de la portada

Seguimos camino con dirección del Puente de los Siete Ojos, que dista poco más de ocho kilómetros de la ermita, pero claro, una cosa son las intenciones y otra las facultades.  Pensando que habíamos dejado el coche en el aparcamiento de Cueva Fría y que después tendríamos que regresar allí, resulta que la caminata sería de diez kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, demasiados para nuestro cuerpo.  Por lo tanto lo que hicimos fue llegar a un punto intermedio de unos cinco kilómetros y dar la vuelta,  para al día siguiente llegar en el coche hasta el Puente de los Siete Ojos y hacer los  cinco kilométros más otros cinco de vuelta en sentido inverso.  Así que aunque fue en dos etapas hicimos el recorrido completo.

     
                              Puente de los Siete Ojos en la carretera a Santa María de las Hoyas

Como nota curiosa tengo que decir que en este segundo recorrido el río Lobos no le vimos por ningún sitio, bueno, lo que si vimos fue el cauce, pero agua, lo que dice agua, nada de nada.  También otra cosa curiosa nos pasó en el camino de regreso que lo hicimos acompañados por un inmenso rebaño de ovejas, perros y pastor incluidos.  Yo creo que en mi vida he visto tantas ovejas juntas, pero he de decir que el camino se nos hizo muchísimo más corto que a la ida.

      
                       Rebaño de ovejas... y que conste que la que se ve en la foto no es el pastor

Cansados, pero satisfechos por la experiencia vivida nos fuimos a descansar a nuestro alojamiento en Rioseco, y después de una refrescante ducha todavía nos dio tiempo a hacer unas visitas románicas en San Esteban de Gormaz, pero eso lo dejo para la próxima etapa de mañana, que por hoy creo que ya he dado bastante la lata.

    

    

    
                              Alguna de las fotos sacadas en nuestro recorrido por el Cañón

















4月21日

DE LA PASIEGUERIA A LAS MERINDADES

Románico y Prerrománico en las Merindades de Burgos

De nuevo retomamos nuestras caminatas por el románico burgalés aunque también lo hemos acompañado de una muestra de prerrománico que pudimos ver muy cerca de Espinosa de los Monteros.

    

                                Iglesia prerrománica de Santa Eulalia y ventana del muro sur
    
Esta vez el recorrido lo haríamos a través de los valles pasiegos, pues hacía bastante tiempo que no iba a la tierruca de mis abuelos, así que nos dirigimos hasta la Vega de Pas para coger el difícil puerto de Las Estacas de Trueba y bajar hasta Espinosa de los Monteros, donde muy cerca, apenas un par de kilómetros íbamos a hacer nuestra primera visita; la ermita prerrománica de Santa Eulalia que se encuentra en la pedanía de Santa Olalla.

Tiene esta ermita importantes relaciones con el arte prerrománico asturiano y mozárabe.  El templo es de una sola nave, cubierta a dos aguas y nada hace pensar cuando ves el exterior que estás ante un verdadero templo del estilo prerrománico, pues hasta la espadaña tiene ya pinta de románica, pero una vez en el interior te das cuenta de que sus arcos, sus muros, los capiteles donde descargan las columnas son auténticamente de ese estilo.  Tiene dos inscripciones que yo no puedo descifrar, aunque espero que mi tocayo lo haga por mí.  En una podemos leer  algo así como" TELLU  ABAFU " ,   la otra  inscripción es bastante más larga y menos clara su lectura.

      

                                    Arcos del interior de la iglesia e inscripción en una de las pilastras

A continuación nos dirigimos hasta el pueblo de Butrera, cuyo núcleo urbano se esparce en la ladera de la montaña.  La iglesia dedicada a Nuestra Señora de Septiembre ( o de la Antigua) como también se la llama, se asienta en la zona llana,  rodeada por fincas y tierras de labor.  El edificio que contemplamos presenta nave de cruz griega, siendo el ábside uno de los elementos más destacados del conjunto.  Está articulado por medio de cinco paños mediante cuatro contrafuertes prismáticos.  En cada una de las calles del semicírculo absidial se abre una ventana de arco de medio punto.

   
 
                                        Iglesia de Nuestra Señora de Septiembre de Butrera

En la ventana izquierda, mutilada con la construcción de la sacristía, sólo podemos ver la mitad, el resto lamentablemente fue destruido con la obra.  En la del centro contemplamos una arquivolta muy original; diez cabezas humanas inexpresivas están rodeadas de otras tantas serpientes. Pocos motivos románicos son tan inquietantes como las cabezas humanas que no representan a nadie, cabezas sin identidad, de las que se ha eliminado cualquier rasgo específico.  Un bonito tímpano de dientes de sierra ha sido en parte también destruido, quizá para que entrara más luz al interior.


   

                           Arquivolta de la ventana central con la extraña decoración y el tímpano semidestruido.

A la derecha vemos otra ventana también muy llamativa pues del tímpano sale una extrañísima cabeza de animal que ha debido ser puesta con posterioridad y que yo no entiendo muy bien el significado que puede tener ni quien tuvo la "feliz" idea de incrustarlo ahí.  Aún tiene otra ventana más a la derecha, pero se la ve mucho más sencilla.  Lo más importante son sus dos capiteles que representan unas máscaras cuya similitud con unas que he visto en el muro de Santa María de Bareyo me hace pensar que quizá aquí trabajaron los mismos canteros que lo hicieron en la iglesia de nuestra tierra.

   
    
             Ventana con extraña figura en el tímpano                                  Ventana tristemente mutilada

Pero sin duda lo que más me impresionó de esta visita a Butrera son los extraordinarios canecillos que sujetan el alero del ábside, casi diría que son los canecillos más perfectos que he visto en mis largos recorridos románicos,  por la calidad de su labra y lo acertado de sus esquemas compositivos; los acantos, la lucha de Sansón y el león, el grifo, las figuras humanas, el pensador, etc. sobre todo los que sujetan la cornisa de la calle sur del ábside.

      

       
      

                                               Algunos de los canecillos del ábside de Butrera

La portada se ubica en el lateral a los pies de la nave y ahora parece que ha perdido su antiguo esplendor, pues se encuentra bastante deteriorada, sobre todo sus capiteles que se encuentran en muy mal estado,  pero aún podemos apreciar en ellos un guerrero y aves afrontadas.  Al exterior en el muro cercano al atrio hay un gran relieve muy deteriorado y tosco, que representa a Adán y Eva en el Paraiso.  Por encima de ellos un árbol extiende sus ramas cargadas de manzanas.

    
                                                                 Portada de la iglesia de Butrera y relieve de Adán y Eva

Aprovechamos los bancos que hay en el entorno de la iglesia para dar buena cuenta de nuestra comida y después de una buena sobremesa emprendimos camino de regreso, pues aún nos quedaban por visitar, Torme, Escaño y Puentedey, que aunque ya nos son conocidas y no demasiado interesantes, como nos cogen de paso, aprovechamos para ampliar nuestro archivo de fotos.

La iglesia de Torme está dedicada a San Martín y se ve que el templo ha sufrido numerosas restauraciones que han dejado al edificio con una amalgama de diferentes estilos, pero aún conserva un buen ábside románico del siglo XII que además ha sido restaurado recientemente.  En la calle central se abre una buena ventana románica con arquivolta de baquetón y guardapolvo de ajedrezado.  Dos toscos capiteles coronan coronan sendas columnas de enorme grosor.

    
                                           Ábside y ventana central de la iglesia de Torme

Como esta iglesia tiene muy poco que ver, enseguida seguimos camino de Escaño para visitar su iglesia de San Salvador.  Se trata de un templo de una sola nave y cabecera semicircular con falso crucero sobre el que se elevan restos de una torre.  Conserva casi todos los elementos románicos originales, aunque a mediados del siglo XX sufrió un derrumbe por la fachada norte, siendo posteriormente reconstruida.  Se conservan los canecillos tanto en los muros de la nave como en la cabecera,  casi todos son motivos geométricos y una inscripción en latín del año 1121.  La portada original está situada al oeste y es de sencilla factura con pocos elementos decorativos

    
                           Iglesia de San Salvador de Escaño y ventana abierta en el muro sur.

Cabalgando sobre el río Nela en una roca taladrada por él, nos encontramos con Puentedey (Puente de Dios).  esta roca es una gruesa plataforma caliza, agujereada por la corriente, habiendo conseguido formar un gran boquete.  Encima mismo se situa la iglesia de San Pelayo.

    
                        Puentedey o Puente de Dios gruta natural excavada por el río Nela

Muy poco de románico tiene esta iglesia de San Pelayo, tan sólo vemos un tosco tímpano y apenas cuatro canecillos muy sencillos en un muro.  El tímpano representa la lucha de un caballero armado de espada con una extraña serpiente  con dientes.  Tan sólo estos elementos son los que quedan de lo que en origen fue un templo románico.

    

                                                    Tímpano de la iglesia de Puentedey

Por último fuimos a hacer la acostumbrada visita turística, esta vez al extraordinario paraje de Ojo Guareña, un gran complejo kárstico que por su importancia está declarado Monumento Histórico artístico.  Justo debajo de la ermita de San Bernabé se encuentra el famoso "ojo" o sumidero,  bello paraje natural donde se introduce el río Guareña en la roca caliza.

Hasta allí bajamos dando un paseo, por una senda en bastante buen estado,  aunque el principio y el final son poco aptos para los que ya tenemos cierta edad, pues en algunos sitios gracias a que Juani tiene muchas fuerzas y me daba la mano para subir o bajar, pues sino quizá me hubiese tenido que volver.

    
    
                                Ermita de San Bernabé y el maravilloso paraje de Ojo Guareña

Esto es todo por hoy, espero que podamos seguir disfrutando de nuestros recorridos románicos ahora que empieza a venir el buen tiempo.


















2月15日

ASTURIAS 5


Cabrales y Peñamellera


Esta vez la ruta propuesta por Luis Antonio, era para conocer los poquísimos templos románicos que nos quedan por visitar en el oriente de Asturias.  Ya se nos han acabado las rutas de las mejores iglesias asturianas,  por lo que en nuestros recorridos actuales nos conformamos con poder contemplar aunque solamente sea un par de capiteles o una portada mediana.  Pero eso no quiere decir que no aprovechemos bien nuestros viajes,  pues últimamente se nos están dando bastante bien algunas ruinas muy interesantes de algunos templos y he de decir que estas ruinas de las que apenas quedan elementos, son mi debilidad.  Si hace unas semanas nos encontramos con las magníficas ruinas de la iglesia de Santa María de Tina en Pimiango,  ayer, en ambas Peñamelleras, la Alta y la Baja,  pudimos contemplar lo que queda de un par de edificios románicos muy interesantes,  por no decir extraordinarios, sobre todo uno.

Empezamos nuestra ruta en Arenas de Cabrales, donde en un magnífico paraje al lado del río y rodeada de centenarios tejos, se encuentra la iglesia de Santa María de Llas, de la que apenas queda algún elemento románico por el exterior, como la portada y creo que nada más.  Me he hecho el firme propósito de pasar de puntillas por estas iglesias restauradas con las nuevas técnicas de los arquitectos asturianos, con ese "bonito, para ellos", enfoscado de color siena, que aunque dicen que era como primitivamente se decoraban las iglesias románicas,  prefiero dejarlo para ellos,  pues a mí,  donde estén unas buenas y viejas piedras que me quiten todo lo demás y os aseguro que por más explicaciones que me den no conseguirán apearme del burro.

    
                Perdonadme pero prefiero poner la foto de las ovejas del entorno que una iglesia enfoscada

Seguimos camino y enseguida nos encontramos con el pueblo de Arangas y en este punto Marisa y Juani, deciden apearse del coche y subir andando hasta el próximo pueblo de Alles, pues aunque habíamos venido todo el camino rondando los 0º, en estos momentos lucía un espléndido sol y la temperatura habia mejorado muchísimo.  Cuando llegamos a Alles, no creais que nos salió a recibir el alcalde,  pues nosotros somos poco importantes, pero lo que salió a recibirnos nos causó mayor impresión y alegría. Unos preciosos gatitos que correteaban junto a las casas del pueblo y que no pusieron ningún impedimento a que Marisa les acariciara y jugara con ellos.

   
                       No hubo forma de convencer al dueño para que nos dejara llevarlo a Torrelavega

En Alles, capital del Conceyu de Peñamellera Alta, a muy poca distancia del pueblo, después de caminar unos quinientos metros por una especie de cambera, nos encontramos con las ruinas de la iglesia de San Pedro de Plecín,  ruinas consolidadas que todavía dejan ver el magnífico porte de esta iglesia de origen románico tardío, que aún mantienen en pie, casi completa su fachada meridional donde puedes contemplar una magnífica portada adornada con buenos capiteles y una no menos extraordinaria ventana de arcos lobulados que al menos a mi no me pareció propia del románico asturiano,  sino más bien como algunas que hemos visto por Zamora y Palencia.

En origen esta iglesia era de planta rectangular de una sola nave cubierta con bóveda de cañón y cabecera semicircular y de la que hoy, como he dicho, sólo queda reconocible la fachada sur.  Fue levantada probablemente sobre un antiguo lugar de culto precristiano y fue erigida en el último cuarto del siglo XII, sobre una capilla prerrománica de planta rectangular.


    
            Esto es lo poco que queda de la iglesia de San Pedro de Plecín, pero,  ¿A que merece la pena?

El templo fue ampliado por el costado oeste en el siglo XIII y reformado y dotado de un pórtico en el siglo XV.  En el XVI se adosó una capilla funeraria en el lado norte y en 1787, con la erección de un nuevo templo parroquial en el núcleo de Alles, fue abandonada.  El templo tiene nave única y ábside semicircular precedido de tramo recto presbiterial.  En su flanco sur se abre la portada principal.  El ábside está realizado a base de sillares de piedra arenisca, también usada en la portada.  La nave es de mampostería caliza y la cabecera se cubría con bóveda de cañón y la nave debía presentar cubierta de madera.

La portada sur reposa sobre un zócalo y se protege con tejaroz.  Se compone de cuatro arquivoltas ligeramente apuntadas, sobre las que corre un guardapolvo decorado de nido de abeja, al igual que la línea de imposta que las sustenta.  Esta lleva también labradas flores de cuatro pétalos inscritas en círculos. Las arquivoltas muestran distintos elementos ornamentales, (mediascañas, taqueado y medios círculos).  Los capiteles conservados son cinco,  troncocónicos y están muy deteriorados.  Están decorados con motivos vegetales con tres pisos de hojas de acanto, caballeros en actitud de lucha, dos personajes con ropas talares y diversos seres fantásticos, como, sirenas de larga cola, grifos y centauros.  Se apoyaban en fustes monolíticos, hoy desaparecidos.

    
                    Portada principal y algunos capiteles que como se ve carecen de fustes de apoyo

A su derecha se abre una pequeña ventana de saetera y está enmarcada con un guardapolvo ajedrezado, una arquivolta moldurada y un arquillo pentalobulado.  Reposa en una imposta decorada con motivos vegetales, los mismos que ornan también el capitel derecho.  En el capitel izquierdo podemos ver dos animales fantásticos y en el tímpano, una representación del Salvador.  Se conservan cinco canecillos de fines del siglo XII todos muy deteriorados.  Estos canecillos llevan una decoración de animales, músicos y figuras humanas.  En la ampliación del templo llevada a cabo en el siglo XIII colocaron una portada en el muro oeste del templo,  esta es de dos arquivoltas apuntadas con un guardapolvo liso.
    
    
                          Ventana conservada en el muro sur, con los extraños arquillos pentalobulados

Esta iglesia ya figuraba en el  <<Libro Becerro>> de don Gutierre, de la catedral de Oviedo en 1385,  constando como abadía.  En una excavación de 1991 se hallaron restos de la necrópolis y se dedujo que la iglesia podía remontarse al siglo XII.

Si las piedras de estas ruinas pueden llegar a embelesarte, más lo harán sin duda los magníficos paisajes que puedes contemplar desde los alrededores, sobre todo si miras hacia la gran mole del pico de Peñamellera y si no hacia el macizo de los Picos de Europa, por lo que alejarte de este lugar nos costaba mucho.  Dando unas vueltas, no exentas de peligro, por los alrededores de San Pedro, puedes sacar buenas fotos desde distintas perspectivas de la portada, ventana, etc. pero con muchísimo cuidado para no resbalar y rodar terreno abajo.

    

    

                 Una vez concluida nuestra visita emprendemos camino de regreso a Alles

Como ya se estaba haciendo hora de comer nos dirigimos hasta el pueblo de Alevia, ya en las cercanías de Panes,  un pueblo enclavado en todo lo alto desde el que podriamos contemplar todo el valle, respirar aire puro y dar buena cuenta tranquilamente de nuestro avituallamiento.  Además creiamos que íbamos a encontrar una iglesia en la que aún se conservaba algún resto románico.  A las afueras del pueblo encontramos la iglesia de San Juan Bautista,  pero cuando llegamos a ella pudimos comprobar que las informaciones habian fallado,  pues nos encontramos con un templo, antiguo sí,  pero sin ningún elemento románico.  Lo más parecido era parte de la espadaña y una pequeña puerta de arco muy apuntado en el oeste,  ya de estilo claramente gótico.  Preguntamos en el pueblo, por si nos habíamos equivocado, pero no, esa era la iglesia antigua, pues la otra que hay en el pueblo es todavía más moderna.

   
                             Aunque no encontramos románico, al menos no perdimos el tiempo

A continuación nos dirigimos a Panes para visitar otras ruinas,  esta vez eran los restos de la iglesia de San Juan de Ciliergo,  que innumerables veces habíamos visto desde la carretera en nuestros recorridos hacia Potes pero que nunca habíamos parado a visitarla y la verdad es que merece la pena, no sólo por las ruinas en sí, sino por el entorno donde se encuentra ubicada,  dentro de un grandísimo parque que ha sido acondicionado recientemente en las proximidades del río Deva y que tras recorrer una preciosa senda entre árboles, vacas y caballos,  llegas hasta las
proximidades de la iglesia.

   
                                    Ruinas de la iglesia de San Juan de Ciliergo en Panes

Tengo que decir, que el impresionante entorno del que están rodeadas las ruinas, no tiene nada que ver con el abandono total en que se encuentra el templo,  pues ves crecer la hiedra y los helechos por doquier.  El ábside ha sido aprovechado por alguna persona sin techo para poder pasar las noches a cubierto, cosa que no me parece mal, pues al menos sirve para algo.

A un lado te encuentras con una especie de camastro hecho con cartones y varias latas desparramadas por el suelo y
al fondo lo que puede ser una hoguera para calentar a los moradores.  Al menos alguién utiliza las ruinas de esta iglesia, ya que quien debiera ocuparse de ella parece que la tiene en el más completo abandono.

   
Para cortar el frio viento de poniente, han acumulado varias piedras,  que a nosotros nos parecien por su forma, los restos de una pila bautismal, aunque de época indefinida debido a su falta total de decoración,  pero se puede apreciar perfectamente la forma de su cuba y el rebaje para incrustarla en la base.  Además, al otro extremo de la nave, cubierta de helechos, hiedra y raices, podemos ver lo que sin duda se trata de la base de la pila bautismal.

     
                                            Restos de lo que creo fue una pila bautismal y su base

Bueno, ahora voy a contar las cosas buenas, que también las tiene.  Se trata de un templo de origen románico, de finales del siglo XIII, que fue incendiado durante la Guerra Civil.  En su origen fue un templo de planta rectangular y una sola nave y cabecera recta cubierta con bóveda de cañón, en cuyo lado sur se abre una ventana saetera.  En el muro del hastial occidental se ubica una esbelta espadaña de dos troneras bajo la cual se situa una sencilla portada sin decoración.

En lo que todavía se conserva destaca un interesante arco del triunfo y sus capiteles decorados con grandes hojas nervadas, palmetas y una extraña máscara sonriente.  La nave tiene puerta a los pies, ligeramente apuntada y observamos que tiene la clave algo descentrada.  En el muro sur vemos otra puerta, aún más estrecha, recercada de sillares con algunos restos de pintura.  En la nave ha desaparecido el tejado y en algunos muros, así como en el ábside todavía apreciamos restos de enlucido pintados con rayas.

    

                               Espadaña de dos troneras y uno de los capiteles del arco triunfal

El arco del triundo apenas podemos verlo por la espesa vegetación que le cubre, pero todavía podemos distinguir dos arquivoltas, la interior lisa y la exterior decorada con hojas.  Posee cuatro capiteles, dos a cada lado, tallados con hojas nervadas, excepto el primero de la izquierda en el que vemos una máscara monstruosa.  En este lado izquierdo han desaparecido los fustes de las columnas que sostenían los capiteles.

El interior de la cabecera esta cubierto con bóveda de cañón que arranca de una sencilla imposta corrida.  Esta bóveda conserva restos del enlucido, con escasos trazos de pintura de color rojizo, imitando a los sillares.  En la puerta del muro sur por el interior observamos un perfecto arco de medio punto, que por el exterior se convierte en apuntado.

    
                                  Puerta de poniente y muro sur de la nave de San Juan de Ciliergo

Todavía nos dio tiempo para acercarnos hasta el pueblo de Cimiano, en la proximidades de Panes para visitar su iglesia de Nuestra Señora de Espioña.  No es fácil ni mucho menos dar con la ubicación de esta iglesia pues se encuentra en una hondonada a las afueras del pueblo,  y si no llegamos a preguntar a la gente del lugar, quizá aún la estaríamos buscando.

En este pueblo pudimos apreciar nuevamente la diferencia de actitud y de trato que tienen los asturianos con quienes queremos visitar sus templos.  Aquí todo son facilidades y las llaves ni siquiera tienes que pedirlas, sino que  te las ofrecen pues están orgullosos de que gentes venidas de otras lugares se interesen por sus templos, no como en Cantabria y en algún otro sitio, que  son muy escasas (salvo contadas excepciones) las iglesias  las que puedes fotografiar por el interior.

    

                                        Iglesia de Nuestra Señora de Espioña en Cimiano

Nos encontramos ante un templo que tanto exterior como interiormentre conseva muy pocos elementos románicos y que no hace mucho tiempo ha sufrido una gran restauración a juzgar por la ostentosa placa que luce en su muro sur donde el ministro de la época y el alcalde del concejo presumen de ello.

Por el exterior salvo la espadaña y una saetera en el centro de su cabecera plana que parece lo más antiguo del templo, nada queda de la época románica,  no así en el interior que conserva todavía su primitivo arco triunfal que descansa en capiteles románicos, pero de una labra muy tosca.

    

                                          Interior de la iglesia de Nuestra Señora de Espioña

Aqui termina nuestro recorrido de hoy por el románico asturiano, aunque no nuestro viaje, pues aún tuvimos tiempo cuando regresábamos a nuestra tierra para acercarnos a contemplar la torre medieval de Cabanzón, la iglesia de Labarces que aún conserva una docena de buenos canecillo románicos y acercarnos hasta el Monte Corona a visitar sus dos ermitas (no románicas) de San Antonio y San Lorenzo y ampliar nuestra colección de fotos con venado incluido.  Al final, como era el día de San Valentin llevamos a nuestras santas sufridoras a tomar unos chocolates con churros a Santillana del Mar.

     

                            Ermitas de San Antonio y San Lorenzo en el Monte Corona


2月1日

ASTURIAS 4

Románico en Gijón y su comarca

La ruta preparada para hoy nos llevará por la comarca de Gijón que aunque no es muy rica en edificios románicos, al menos tiene alguno que merece la pena visitar,  por lo que esta vez tenemos que madrugar un poco más pues la ruta va a ser larga (más de quinientos kilómetros) y no sabemos muy bien lo que nos vamos a encontrar pues al contrario que en otras ocasiones esta vez la información que tenemos es bastante escasa, dado que últimamente nos estamos dedicando a visitar templos casi desconocidos en pueblos que no vienen siquiera en el mapa,  pero con un buen GPS todo se soluciona.

Salimos de Torrelavega con una mañana bastante gris pero sin lluvia, cosa rara en estos días,  pero todo fue abandonar Cantabria y a los pocos minutos comienza a llover, al principio, suave,  pero al final... luego dicen que en Cantabria siempre está lloviendo, pero nosotros hemos cogido en Asturias las mayores "mojaduras románicas" que recuerdo, aunque en esta ocasión sólo fue por la mañana porque la tarde fue expléndida de sol y la pudimos aprovechar bien

No tardamos mucho en llegar a nuestra primera visita, pues a pesar de haber recorrido casi 180 km.,  lo hacemos por autovía.  Cuando llegamos a  Pola de Siero, cogemos dirección de Gijón y ahora venía lo más difícil, encontrar la ubicación de la iglesia de San Juan Evangelista de Fano que iba a ser donde comenzaríamos la ruta del día.  No es que yo tenga manía a las carreteras comarcales asturianas, pero acostumbrado a las que tenemos en Cantabria, me  parecen autovías comparadas con éstas, así que con paciencia cogemos estrechísimos y mal acondicionados caminos intentando que el GPS nos diera alguna pista, pero éste se negaba a trabajar.  Al fin llegamos a un cruce con un cartel que indicaba "Parroquia de Fano".  Bueno, pienso, ya hemos llegado,  pero resulta que aquí en esta tierra lo que para nosotros son
municipios aquí se llaman parroquias.

      
                                               Iglesia de San Juan Evangelista de Fano

Llegamos a lo que creiamos que era la iglesia que buscábamos pero por más vueltas que dimos a su alrededor no veíamos nada que pareciera románico salvo un extraño relieve incrustado en un muro.  Ya nos ibamos, pensando que nos habían engañado,  cuando vimos a una señora y la preguntamos si esa era la iglesia.  Nos dijo que no, que la otra estaba a unos dos kilómetros, así que al menos no habíamos perdido el tiempo.

La iglesia de San Juan Evangelista de Fano es un templo que ha sido renovado casi por completo, sólo su fachada occidental parece románica y en ella se abre una buena portada con arco de medio punto y arquivoltas decoradas que descansan en espléndidos capiteles tallados con motivos vegetales, animales y humanos. 

El actual templo fue fundada en 1145 y es del tipo popular asturiano, de una única nave con cabecera rectangular.  en su origen según parece perteneció a un Priorato dependiente del monasterio de San Vicente de Oviedo, al menos hasta el siglo XVI.  Como digo sólo conserva de su fábrica original el muro del oeste con la portada bajo pórtico que curiosamente está colocado por debajo del tejaroz de esta portada, que esta formada por cuatro arquivoltas cubiertas por guardapolvo decorado  que están sustentadas por ocho capiteles.

   

                                             Buenos capiteles que podemos observar en la portada

Aprovechando que unas señoras venían limpiar la iglesia pudimos acceder a su interior pero pudimos comprobar que ha sido modificado totalmente y nada queda de su aspecto original, salvo el referido muro occidental que han tenido la buena idea de dejarlo con la sillería al descubierto por lo que todavía podemos ver el arco de la portada original por el interior.

Seguimos hasta Castiello de Bernueces y más de lo mismo, vueltas y más vueltas para encontrar la iglesia de San Miguel de las Dueñas y gracias a la buena gente que vamos encontrando en el camino que nos va dando indicaciones.  Al fin damos con la ermita que está ubicada en un precioso lugar, solitaria, junto a un antiguo lavadero, para que se pueda contemplar mucho mejor su belleza.  La primera impresión que tengo al ver esta pequeña ermita es que me encuentro en mi tierra pues la similitud de esta ermita con la de San Román de Escalante es extraordinaria, salvo que esta tiene un pórtico adosado al muro occidental y una magnífica ventana en el ábside, pero por lo demás se
parecen como dos gotas de agua.

    

                 Ermita de San Román de Escalante                                        Ermita de Castiello de Bernueces

Aquí nos encontramos con lo que tal vez sea la manifestación más sugestiva del románico popular gijonés, San Miguel de las Dueñas.  Esta encantadora ermita se alza en medio de la hermosa campiña, en un paisaje de praderías y suaves ondulaciones y tiene en su humilde sencillez su mayor belleza.

Fue restaurada en el año 1967, pero no se alteró ni un ápice su estructura primitiva,  por lo que podemos hacernos cierta idea de lo que era un templo de carácter rural.  Es un edificio de pequeñas proporciones con las características estructurales ya conocidas:  nave única y ábside semicircular precedido de un tramo recto.  Lo más interesante del exterior que es lo que pudimos ver, es la armoniosa ventana del ábside, formada por dos columnillas con capiteles labrados con motivos vegetales que sostienen una arquivolta con dientes de sierra sobre una linea de impostas igualmente decorada.

    

                             Ventana y capitel derecho que se abre en el centro del ábside

A su lado, en perfecta armonía con la iglesia y con todo el entorno, se halla un antiguo lavadero junto a un gran laurel.  La belleza del lugar, el sosiego que inspira el entorno y el propio interés artístico de la ermita hacen de esta visita una de las más atractivas de todo nuestro itinerario.


    

    
                                        Otras tomas de la ermita de San Miguel de las Dueñas

A continuación nos dirigimos a visitar la iglesia parroquial de Santa María de Piedeloro, donde podremos contemplar el templo medieval más importante del concejo de Carreño.  Su fábrica es de estilo románico tardío de finales del XII y comienzos del XIII.  Conserva su nave románica, a la que en el siglo XIV se le añadió una nueva capilla cubierta con crucería aquitana en sustitución del primitivo ábside.  De aquella época datan la actual cabecera cuadrada, el pórtico que rodea las fachadas occidental y meridional y la sacristía adosada al lado sur. Se conservan las portadas meridional y la occidental, ésta, con abundante talla en capiteles, cimacios y arquivoltas.

Este templo es una de los escasos ejemplos del románico asturiano con tres portadasLa norte está tapiada actualmente, mientras que la sur presenta un arco algo apuntado con doble arquivolta que apoya en impostas de decoración geométrica, columnas y capiteles.  La portada principal, abierta en el muro occidental adquiere mayor desarrollo arquitectónico y se decora profusamente.

    
                                                     Portada principal de la iglesia de Santa María de Piedeloro

Las tres arquivoltas están molduradas con boceles y con zig zag y descansan sobre columnas de basa ática y fuste monolítico cuyos capiteles del lado izquierdo representan de exterior a interior: caballos afrontados en torno a un árbol, aves apicadas y motivos geométricos adaptados a la cesta.  En el lado derecho:  hojas lanceoladas y nervadas y las volutas vegetales apomadas muy repetidos en diferentes templos de la zona.  Sobre la portada se halla el tejaroz, compuesto por metopas y canecillos de factura muy sencilla y con motivos florales y geométricos.

Gracias a un amable vecino que se acercó nada más vernos llegar pudimos ver el templo por el interior, el cual observamos que ha sido muy remodelado,  tras resultar destruido durante la Guerra Civil.  Una bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones sustituye a la primitiva cubierta de madera de la nave.  La zona de la cabecera se cubre con bóveda de arista, destacando los nervios que descansan sobre cuatro ménsulas distintas, decoradas con motivos vegetales y geométricos.  En la clave vemos un gran medallón circular en el que aparecen cuatro personajes toscamente esculpidos y con la Virgen María, sedente sobre un trono, representada en el centro.

                           Lo más interesante de esta iglesia es su portada principal con sus arquivoltas y capiteles

También en el arco triunfal podemos ver buenos capiteles con decoración vegetal, pero esto es lo único que desgraciadamente se ha podido conservar de románico en todo el interior del templo, pero a pesar de ello, estos capiteles, tres a cada lado, presentan una bella decoración

   
                                                         Capiteles de la portada principal

    

                                         Clave de la bóveda y curioso atril del evangelio

Por último nos dirigimos hacia Logrezana donde efectuaremos la visita final de nuestra ruta de hoy a su iglesia de Santa María la Real, que según los informes de que disponía Luis Antonio, era una amalgana de estilos diferentes que su párroco D. Manuel Martínez había ido reproduciendo en piedra.  Son innumerables escenas y figuras en relieve que por lo visto proceden de modelos románicos y prerrománicos y que podemos apreciar por todos los lados del templo. Esperábamos encontrarnos con algo irreal y de mal gusto,  pero he de reconocer que aunque en principio me pareció algo irrespetuoso con el románico, al final y más después de contemplar con detenimiento las fotografías, ves el esfuerzo que este cura ha hecho durante tantísimos años en una obra que quizá nos guste más o menos ( a mí al principio no me gustaba ni un pelo), pero hay que reconocer que el trabajo ha sido extraordinario.

Esta iglesia de Santa María la Real tiene su origen en el monasterio del mismo nombre, otorgado por el rey Ordoño II a la catedral de Oviedo el año 857, y se halla en el mismo sitio de su primitivo emplazamiento.  Conserva la portada oeste en la que destacan los motivos vegetales de sus capiteles y su color verde, que no es más que óxido de cobre

     
                                         Iglesia de Santa María la Real de Logrezana

He de reconocer que a mi en principio me pareció un atentado contra el estilo románico, pero después de haber comprobado las opiniones de gente mucho más experta que yo en esto del románico,  he empezado a ver el lado bueno de esta construcción y que, aunque no muy ortodoxa quizá tenga su encanto, que yo en principio no veía.  De todas formas, para gustos se han hecho los colores y cada uno puede tener su respetable opinión y la mía reconozco que ha cambiado.

De estilo románico sólo pudimos ver una buena portada en el muro oeste, hoy cubierta con el pórtico, una bella ventana en el muro sur, que fue llevada desde el primitivo ábside en una de las rehabilitaciones del siglo XVII.  Está decorada con círculos enfilados y en zig zag y guardapolvo de ajedrezado, sostenidos por dos colunmas de fuste liso
coronadas por capiteles.

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                 En el atrio o pórtico vemos esculpidos los rostros de algunos de los últimos Papas

Para que cada cual se forme sus propias opiniones no me queda más que poner algunas fotos de las que pude sacar de esta iglesia de Santa María la Real de Logrezana.

    


     


    

    

Esto es todo lo que dió de sí nuestro viaje por el románico de la comarca de Gijón.



1月18日

ASTURIAS

Seguimos en Asturias

Aprovechando otro de los pocos, pero espléndidos días de sol que estamos disfrutando últimamente,  nos trasladamos de nuevo a nuestra vecina Asturias para seguir visitando el románico que aún  nos queda por ver por esos lares,  además de realizar extraordinarias rutas turísticas por las inmediaciones,  pues aunque no lo parece,  "no sólo vivimos de románico".  Esta vez nos tocó de nuevo la zona de Llanes,  en un recorrido corto pero aprovechado al máximo.  Aparte de dos iglesias románicas, bueno, más bién lo que queda de ellas,  como son las ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de Tina, para mí completamente desconocido hasta ayer, y otro monasterio que aunque no en ruinas, su estado es verdaderamente lamentable debido a su abandono.  Éste es,  San Antolín de Bedón.

Del primero,  de Santa María de Tina,  a pesar de estar prácticamente en la frontera con Cantabria, he de reconocer ( y casi me da vergüenza decirlo), que hasta ayer ni siquiera había oido hablar de él,  pero bueno, para eso están los amigos que husmean por todos los lugares en internet, encontrando a veces verdaderas y desconocidas maravillas como en este caso.  Estas ruinas cistercienses se encuentran en el pueblo de Pimiango, localidad que dista solamente unos cinco kilómetros de Unquera y aunque ya había estado aquí en varias ocasiones por motivos de trabajo,  jamás había oido siquiera comentar nada sobre la existencia de esta iglesia.  


        
                                         Ruinas del monasterio cisterciense de Santa María de Tina

No es fácil ni mucho menos llegar a estas ruinas, sobre todo cuando vas por primera vez y aún no conoces el camino,  pero la intuición y el atrevimiento del guía lo hace todo más sencillo.  Aunque sabíamos aproximadamente donde la podíamos localizar,  volvimos a tomar el camino equivocado al carecer de cualquier tipo de indicación en el pueblo de Pimiango.  Cuando ya habíamos descendido un par de kilómetros por una empinadísima pista forestal nos encontramos con un par de jinetes a caballo que subían y nos dijeron que esa pista estaba cortada por obras poco más abajo y que tendríamos que dar la vuelta y entrar por otra carretera que lleva a la cueva del Pindal.  Muy fácil decirlo,  pero ¿donde dábamos vuelta en esa pista?.  Bueno todo se solucionó y por fin llegamos al aparcamiento del Centro de Interpretación que han inaugurado recientemente cerca de la cueva.

Cogimos una pista, que esta vez estaba bien indicada y nos trasladamos campo a través hasta nuestro destino.  La pista era buena, hormigonada, pero con lo que no contábamos era con la pendiente de la misma.  No entiendo mucho de esto, pero calculo que el desnivel superaría el veinte por ciento.  Con decir que teniamos que bajar agarrándonos a la barandilla de madera que han puesto en el camino, lo digo todo.  El esfuerzo es grande, pero la recompensa lo es todavía más.  El sendero por el que transcurre es maravilloso con infinidad de grandes encinas, madroños, abedules, etc.  Hasta un puente de madera tenemos que pasar pasar librar un pequeño riachuelo que nos encontramos por el camino.    

       
                                      El camino discurre entre miles de encinas y otras especies de árboles

Para llegar a la campa de Santa Ana como se llama el lugar donde se ubican las ruinas de este antiguo monasterio, aún tenemos que subir una buena cantidad de escaleras hechas en el camino para hacer más fácil la durísima subida,  pero cuando llegas arriba y contemplas todo lo que tienes alrededor piensas que ha merecido la pena. 

Lo que nos encontramos son unas ruinas recientemente restauradas, de lo que queda de la iglesia monasterial de lo que fue, según algunos, un monasterio cisterciense construido sobre un antiguo templo del siglo X.  Al acercarte lo primero que ves es un panel indicativo de la iglesia derribado en el suelo, no se si debido al pudrimiento de la madera o por vandalismo,  En él y junto a otro que aún permanece en pie podemos ver algo sobre la historia de este monasterio.  Por estos paneles nos enteramos que el templo actual fue edificado sobre otro del siglo X y que data de los siglo XIII - XIV, y que consta de nave única y tres ábsides, manifestando rasgos románicos y góticos.  Los restos son pertenecientes a un  antiguo monasterio quizá cisterciense del que se conserva la iglesia y unas dependencias auxiliares de carácter campesino.

Lo que vemos, nos habla de unos muros que siguen desafiando el paso de los siglos y que no quieren desaparecer.  Allí, nos dicen los paneles,  habitaban unos monjes que entonaban cánticos al Señor y a su Madre, la Virgen de Tina.  Según dicen, los peregrinos que hacían el Camino de Compostela, tenian por costumbre parar en la ermita cercana de San Emeterio, y solian decir  " Quién va a Santu Medé sin pasar por Tina, honra al Santu pero no a la Santina".  Aquí había una talla de madera policromada de finales del siglo XII que fue restaurada en el taller de "Regina Coeli" de Santillana y que ahora se encuentra en la iglesia parroquial de San Roque en Pimiango.

    

                                     Cabecera con su capilla mayor y sus dos capillas laterales

Antes de seguir, quiero dar mi opinión sobre algo que me ha llamado la atención:  1º.  El panel indica que el templo es de una única nave, - ¿ para qué, entonces tres ábsides ? -.  2º.  En la foto de la izquierda veo en las columnas del arco triunfal del ábside central lo que para mí parecen ser, el arranque de dos arcos que podrían pertenecer a las naves laterales.  En fin, doctores tiene la iglesia que sabrán más que yo, pero esta es mi humilde opinión.

En el panel que aún se conserva en pie, podemos leer- "El templo se sitúa cerca de la ruta costera hacia Santiago.  Entre los vecinos de Pimiango se recuerda la existencia de un camino empedrado que llegaba hasta Tina Mayor desde Puerto Chico, cerca de Bustio.  Según un documento del siglo XVI hallado en el archivo de Álvarez de Asturias, se dice que la casa de Nuestra Señora de Tina era dependiente desde tiempos remotos de la abadía de Lebanza, fundada en el siglo XI en Cervera de Pisuerga.  Hoy una majestuosa y sugestiva ruina rodeada de malezas, se encuentra en un documento del año 932.  La fábrica conservada puede datarse del siglo XIII.  Consta de una cabecera formada por tres ábsides semicirculares precedidos de tramo recto y cubiertos por bóveda de cañón y cuarto de esfera,  comunicados entre sí e iluminados por estrechas saeteras.  el ábside central,  mucho más ancho y alto, tiene embocadura en arco de triunfo apuntado, y los laterales en medio punto.  La única portada se abre en el muro de los pies y es apuntada;  muestra la misma ausencia de decoración que el resto del edificio,  característica que pone de manifiesto en relación, la iglesia de Tina con la arquitectura cisterciense"

   
                 Bóveda del ábside central y  ...   ¿arranque de un arco de la capilla lateral?

Otra cosa que nos llamó la atención en la cabecera (no a mí, sino a Luis Antonio), fueron unas extrañas muescas rebajadas en la columna derecha del arco triunfal,  así como un pequeño agujero en la izquierda.  Puestos a elucubrar, pensamos que quizá podría tratarse de la sujección de un iconostasio, o mampara situada entre la nave y el presbiterio que ocultaba al sacerdote durante la consagración.  Hemos tenido la suerte de ver algunos; en Santa Cristina de Lena (iglesia prerrománica asturiana) y en San Miguel de Escalada (mozárabe).  Eran con dos o más puertas de las que pendían cortinajes que ocultaban al celebrante,  pero en otros casos, allí donde ese muro no existía se ocultaba el ábside con un velo o cortinón oscuro que pendía de un larguero de madera.

Mi pregunta es,  ¿Podrían ser ese rebaje y el agujero opuesto la sujección de la mampara de un iconostasio?.  Extraño ¿No?,  pero bueno otras cosas más difíciles hemos visto.   Sabemos que estos ritos mozárabes fueron abolidos en España por los cluniacenses en el siglo XI.  Si lo que nosotros pensamos fuera la realidad, resultaría que la datación de la cabecera o al menos parte de ella estaría situada entre los siglos X-XI.  Sé que algunos entendidos si leen esto nos van a llamar locos o iluminados,  pero al menos dejarnos soñar un poco.

      

                                          En estas muescas nos basamos para nuestras conjeturas

Volviendo a la realidad,   los visitantes de estas ruinas pueden observar un par de cosas que al menos son curiosas, como el horno para cocer pan que podemos ver junto a la puerta de entrada y una caja de plástico de las que usamos para guardar las herramientas repleta de leyendas que van dejando los que visitan estas ruinas, en toda clase de objetos, desde tarjetas de visita, trozos de cajetillas de tabaco, servilletas de papel, en fin, en cientos de objetos diferentes.  En ellas hablan de las experiencias vividas en su visita al monasterio de Tina.  Nosotros como no teniamos ni un simple trozo de papel,  por un momento pensamos escribir unas palabras en un billete de cincuenta euros... ja, ja, ja, para ver si lo encontrábamos metido en la caja en nuestra próxima visita.  ¡¡  Exageraoooooo ...vaya farolada  !!

    

                                           Horno de cocer pan y puerta de entrada al monasterio

Aquí damos por finalizada nuestra visita a Santa María de Tina,  por lo que regresamos hasta el aparcamiento donde habiamos dejado el coche para coger la comida y buscar un buen sitio donde sentarnos a comer tranquilamente.  Cuando Luis y yo llegábamos con el avituallamiento,  Marisa y Juani ya habían encontrado un lugar al sol precisamente en la campa de la explanada de la ermita de San Emeterio,  o  Santu Medé como la conocen los lugareños.

Hicimos una visita a la ermita que no tiene nada de particular a no ser por los kilos y kilos de excrementos de oveja que se encuentran amontonados en el pórtico de la ermita, que por lo que vemos sirve de establo para dichos animales que serán de los pocos que la visitan dada su difícil ubicación.  También fuimos a visitar la cueva prehistórica de El Pindal, cuya entrada se abre al acantilado oriental del Cabo de San Emeterio,  desde el que se domina una extensa línea costera que alcanza hasta Santander.  No pudimos entrar a la cueva, pues acababa de cerrarse el horario de visitas matinal y hasta las cuatro de la tarde no volvían a abrir.

    
                       Entrada a la cueva de El Pindal  y  ermita de San Emeterio, o Santu Mede

Nos dirigimos a continuación a visitar el monasterio de San Antolin de Bedón, cerca de Llanes,  que aunque ya lo conocía anteriormente, ésta fue una visita rápida y sin fotos,  por lo que en esta ocasión tenía mucho interés en poder hacer una visita completa.  Cuando llegas a las inmediaciones de la finca en que se encuentra el monasterio ya te vas dando cuenta del terrible abandono en se encuentra el entorno de este monasterio,  bardas y zarzas por doquier, y el cesped con agua que casi te llega a los tobillos cuando quieres sacar fotos de la zona de los ábsides.  En el interior se nota claramente que hace muchísimo tiempo que nadie se ha dignado ni siquiera  pasar una escoba. 

Entrar en San Antolin es desolador, del monasterio no hay que hablar, desapareció hace mucho tiempo y no quedó más que la iglesia y una casa contigua.  En el interior no hay altares ni ornamentos, las ventanas están sin cubrir,  las paredes están resquebrajadas y verdosas a causa de la humedad y el suelo aparece lleno de excrementos de las aves marinas.

La sorpresa agradable es que cuando llegamos la puerta estaba abierta, por lo que pudimos pasar al interior, para encontrarnos un templo completamente vacio, en el que solamente queda un sarcófago y algunas piedras que quizá fueran las tapas de otros.  La impresión es penosa por el abandono que se observa.  La humedad sube por muros y columnas hasta más de un metro de altura y amenaza con el derrumbe.

    
                              Portada del muro sur, monumental pero con escasa decoración

Por el exterior es otra cosa, se ve que ha sido restaurada no hace mucho tiempo, aunque sus muros han sido recubiertos con ese enfoscado color ocre que a mi particularmente no me gusta nada,  pero si los entendidos lo hacen con tanta frecuencia tendré que pensar que soy yo el equivocado.

Su fundación data del siglo XI y se cree que siempre fue habitado por monjes benedictinos hasta bien entrado el siglo XVI.  Su arquitectura es bizantina con alguna mezcla de gótico, como son sus enormes columnas y las bóvedas con forma claramente ojival, así como los arcos de las portadas; y el arte ojival no comenzó a introducirse en España hasta mediados del siglo XIII y sabe Dios con cuantos años de retraso habrá llegado a Bedón.  Su estructura es de tres ábsides y tres naves.

Posee dos puertas de entrada, una en el muro sur y otra en el hastial oeste, aunque la del sur parece más vieja o al menos construida con diferente piedra.  Ambas son muy similares,  casi diría que idénticas,  asi como la única decoración iconográfica que vemos en todo el exterior.  Esto es, la rica colección de canecillos que sujetan las cornisas de los dos tejaroz que cubren las portadas.  Creo que aunque tan similares fueron dos maestros los que trabajaron en ellas,  pues aunque cuatro o cinco canecillos repiten el mismo tema se ve una talla completamente diferente.

    

                          Portada del hastial oeste,  casi idéntica a la del muro sur

Lo que más llama la atención de estas portadas, ubicadas bajo un tejaroz y un poco resaltadas del muro,  son los extraordinarios canecillos que sujetan la cornisa del tejaroz antes mencionados.  Entre ellos podemos apreciar mun águila que sujeta algo con sus garras, un personaje tocando un cuerno, con una estaca en sus manos y rodeado por dos animales,  otro personaje clavando una estaca a un cerdo, una mujer sentada con un niño en sus brazos, un felino de espaldas, una pareja de contorsionistas, un personaje tocando una pandereta cuadrada,  una loba con grandes fauces abiertas, etc.

        
   


            
                                 Conjunto de canecillos que sujetan la cornisa del tejaroz del oeste

Las ventanas de los muros laterales y de los ábsides no llevan ningún tipo de decoración, son solamente unas simples aspilleras con derrame exterior.  Los restantes canecillos que vemos en las cornisas y muros y ábsides son todos exactamente iguales, en caveto, que dan un aire muy pobre a la decoración exterior del templo.

    
                                            Detalle de la cornisa del tejaroz de la fachada oeste

Con esto damos por finalizadas nuestras visitas románicas del día,  pero aún nos queda mucho recorrido por hacer y nos vamos bordeando la costa parando en varias calas, playas y miradores para poder contemplar la belleza de este paisaje asturiano que tanto se parece al nuestro de Cantabria.  Nos detuvimos en la playa de San Antolin, en otra preciosa playa situada al interior, la de Gulpiyuri y he de confesar que jamás había visto nada así.  Una playa sin mar, situada cien metros tierra adentro rodeada de prados.  El agua entra mediante cavidades subterráneas, desde el mar y, como consecuencia, también se forman mareas en la playa.  Da la sensación de que el agua sale de unas rocas como si fuera una fuente.  El mar ha penetrado por las galerías subterráneas y ha creado una pequeña playa arenosa.

      

       

                                     Celorio, Gulpiyuri, La Ballota y Mirador de La Boriza

Aquí ponemos fin a esta intensa jornada.
                                                 


1月12日

ASTURIAS

Comarca del Sella  II

Seguimos por la comarca del Sella y esta vez en un día poco habitual en nuestros recorridos ya que debido a las condiciones del tiempo tuvimos que cambiar nuestro viaje del sábado, para el domingo, ya que la predición meteorológica había dado para este día un espléndido sol que había que aprovechar al máximo.

Esta vez nos tocó la zona de Ribadesella, donde por cierto el románico es escasísimo, sólo una pequeña iglesia románica en el pueblo de Junco y ya de una época bastante avanzada,  pero bueno nuestro propósito es visitar todo lo que podamos y si antes escogíamos mucho las rutas ahora después de más de trescientas iglesias románicas visitadas nos queda poco donde escoger y ayer fuimos a Asturias sabiendo que no íbamos a encontrar más que esta iglesia en nuestro recorrido,  pero bueno,  también aprovechamos para ver otras cosas muy interesantes, como la ermita de la Virgen de la Guía,  y la iglesia barroca de Santa María Magdalena en Ribadesella, la basílica gótica de Santa María del Concejo o del Concellu como también se la conoce, en Llanes, y también, como no, los magnificos parajes marítimos asturianos, como Celorio, Niembro y alguno más.

    
                                                                       Playa y nieve en Ribadesella 

Nuestra primera visita fue la acostumbrada sorpresa que nos tiene reservada Luis Antonio,  pues yo no tenia conocimiento que en las cercanías de Ribadesella podríamos encontrar algún templo románico, pero él ya se trae bien estudiados los recorridos.  Así que a pocos kilómetros de esta villa, y como casi siempre en estas tierras asturianas, a través de una estrecha y bastante mala carretera nos dirigimos al pueblo de Junco.  No está fácil ni mucho menos el acceso a esta pequeña iglesia, es más, en principio nos metimos por un cruce equivocado y tuvimos que dar vuelta y coger el camino correcto.

Cuando llegamos a esta iglesia (declarada Monumento Histórico-Artístico), nos encontramos con un templo bastante reformado y alterado, de gran simplicidad y modestia en sus proporciones, pero en un emplazamiento de excepción.  Este aislado templo parroquial construido en un hermoso paraje, desde el que obtenemos una amplia vista de la desembocadura del Sella, fue edificado en la primera mitad del siglo XIII y ha sido restaurado  no hace mucho tiempo, de la forma habitual que venimos viendo en las iglesias románicas asturianas, a base de enfoscados que ocultan la mampostería original.  Es de una única nave rectangular que en origen tenía una espadaña al oeste que con las distintas restauracioones ha desaparecido, y ábside semicircular en cuyo centro se abre una sencilla ventana saetera con arquivolta, columnas y capiteles.


    
                           Iglesia de Santa María de Junco y diferentes placas con relieves de la portada

Al oeste encontramos una sobria portada hecha a base de sillares de piedra dorada, con arco de medio punto y guardapolvo en cuya decoración se emplean semicírculos concéntricos, rematando el arco de la puerta el escudo de armas de los Junco y varios relieves de identificación poco clara que fueron añadidos en el siglo XVI.  Como ya he comentado, los muros están revocados, salvo en los esquinales, donde vemos sillares de piedra grandes y escuadrados.  El ábside semicircular en el lado este es uno de los elementos más destacados y tiene una angosta y abocinada saetera de derrame interno, en arco de medio punto orlado con los mismos motivos de la portada y apoyado en dos columnillas de capiteles esculpidos, en los que se representan toscas aves afrontadas.

Coronando el ábside y sujentando la cornisa vemos una espléndida colección de canecillos, que quizá sean lo más interesante de la iglesia, al menos por el exterior,  en los que podemos apreciar diversos animales y otros temas geométricos.
              

                                    Algunos de los canecillos que decoran la cornisa de la iglesia de Junco

Volvemos hacia atrás, a Ribadesella, que era el principal motivo de nuestro viaje y después de aparcar el coche en el paseo de la Grua, nos vamos a dar una vuelta por los alrededores de esta villa,  partida en dos por el estuario del río Sella.  Esta villa es la capital de un  municipio cercado por montañas, playas y acantilados, por lo que darse una vuelta por Ribadesella se convierte en un paseo muy denso y entretenido.  Estamos en el extremo oriental de la ría desde donde podemos contemplar no demasiado lejos los nevados picos de la sierra del Sueve y a nuestro lado la hermosa playa de Santa Marina y enfilamos el paseo de la Grua.  Este es un recorrido muy recomendable que se trazó según las directrices arquitectónicas de la época de Carlos III.

En este paseo, el humorista Antonio Mingote ha dejado plasmada su mayor viñeta, en seis murales de cerámica que representan la historia local.  Los que popularmente se conocen como los paneles de Mingote y son una auténtica obra de arte al aire libre.

     

                                                  Viñetas en cerámica de Mingote a lo largo del paseo

Recorremos el paseo hasta su final  y sobre nosotros se levanta el Monte Corberu, un promontorio con vistas preciosas.  Desde la zona donde nos encontramos podemos ascender a él fácilmente por unas escaleras de piedra, en cuyo final, en todo lo alto,  se encuentra la ermita de la Virgen de la Guía, una pequeña ermita que es sede de la Virgen del mismo nombre, la patrona del gremio de marineros desde tiempos muy antiguos.  En el entorno de la ermita descubrimos cañones auténticos apuntando hacia el horizonte.  Se trata de las armas que los antiguos riosellanos emplearon para protegerse de cualquier amenaza que llegara desde el mar,  llámese piratas o conquistadores extranjeros.

   

              Ascenso al Monte Corberu y a la ermita de la Virgen de la Guía, con el mar Cantábrico al fondo

Desde lo alto del Corberu podemos obtener un mapa exacto de la villa, con sus dos partes claramente diferenciadas, su enorme playa, el amplio estuario del Sella y las cordilleras altas que cercan el pueblo por el sur, con su cota máxima localizada en el Monte Mofrechu.  Hacia el norte seguimos viendo el mar Cantábrico.  Si miramos hacia abajo descubrimos los  "pedrales",  un conjunto de piedras de todos los tamaños unidas por un cemento invisible.  Azotados por numerosos vientos,  los pedrales se cubren y descubren por el juego diario de las mareas.

Su pétrea construcción y la caprichosa distribución que han querido formar los desprendimientos de muchos siglos siguen albergando un hábitat floral y animal sin desperdicio ecológico.  La flora de los pedrales es un componente esencial que ha purificado continuamente el agua y ha alimentado a otras especies

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                                            Ermita de la Virgen de la Guía y cañones del entorno

    

                                          Los  "pedrales",  buen lugar para pescadores

Descendemos desde la capilla por un camino cimentado y con otra infinidad de escaleres, que discurre por el monte Corberu y que nos dejará en el casco antiguo de la villa.  Desde aquí nos adentramos en el casco histórico de la localidad.  Se trata de un entorno restaurado con diferentes joyas arquitectónicas como la casa de los Ardines, el Palacio de Prieto Cutre, actual Ayuntamiento, o la casona del Escudo.  Pero también nos quedaba algo muy importante, localizar un buen restaurante para comer,  porque la caminata ya nos había abierto el apetito.

Por la tarde seguimos haciendo nuestro recorrido por la villa y nos dirigimos hasta la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, un edificio que comenzó a edificarse ya en pleno siglo XX, dicen que sobre los restos de un antiguo templo medieval.  En el año 1936, durante la guerra civil española, fue arrasada, siendo reconstruida posteriormente.  El gusto por la estética medieval tiene su reflejo en la colocación de dos grandes torres en los extremos de la fachada del templo,  en medio de las cuales hay una imagen de Cristo,  aunque es un  templo arquitectónicamente, al menos para mí, sin ningún interés. 

En la puerta,  a los costados podemos ver varios capiteles claramente neorrománicos como corresponde a la construcción del templo.  Me llamaron a atención dos que están tallados con varias aves con los picos vueltos en la misma dirección, cuando en el románico se suelen representar afrontados, bien por sus picos y bien por sus cuerpos.


     

                                            Iglesia de Santa María Magdalena, parroquial de Ribadesella

Con esta visita nos despedimos de Ribadesella, no sin antes aprovechar nuestro paseo de vuelta para sacar unas fotografías a algo que me tiene embelesado desde hace mucho tiempo, y con la nostalgia de que ahora debido al malísimo y frío tiempo que padecemos, no puedo subir a la huerta con la frecuencia que quisiera para visitar a mis queridos gatitos,  no puedo resistir la tentación cuando veo alguno aunque sea lejos de casa.

                                                 No son los nuestros, pero,  ¿ a que son guapos ? 

Nuestra próxima parada será en Llanes, aquí tendremos oportunidad de dar un largo paseo por el puerto,  las murallas de la villa,  su afamado torreón y principalmente podremos contemplar su espléndida basílica de Santa María del Conceyu, que es uno de los pocos ejemplos del gótico en Asturias.  Su construcción se inció en el siglo XIII (1240) y no se concluyó hasta el siglo XV.  Pero de esta construcción existen dos teorías.  La primera afirma que la presencia de una ventana bipartita en el muro oeste del templo es prueba de que el comienzo de la contrucción fue hacia el siglo XIII.  Sin embargo la teoría que se mantiene con más fuerza es que la edificación corresponde a la última mitad del siglo XV y que fue consagrada en 1480.  Lo cierto, es que aunque la basílica es de estilo gótico, su fachada occidental corresponde a las características románicas.  Cada cual que escoja la teoría que más le convenza.

El templo se estructura en planta basilical de tres naves y tres ábsides y cubierta con bóveda de crucería y estrellada.  Es la iglesia parroquial de Llanes y está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.  

    
                                           Portada y capiteles del lado derecho

La portada más antigua de la iglesia está situada en la fachada oeste,  en la que se levanta la torre campanario.  Tiene siete arquivoltas de arco de medio punto lisas, y se apoyan sobre columnas con capiteles decorados con motivos zoomórficos y antropomórficos.  La puerta sur,  protegida por un pórtico construida en el siglo XVII, está decorada con
cinco arquivoltas decoradas con motivos vegetales, así como figuras humanas y animales. 

En el interior vemos un extraordinario retablo que recoge escenas de la vida de María y se dice que durante la estancia de Carlos I en Llanes tras su desembarco en Tazones fue el que dio instrucciones al artista francés que realizaba la obra.  El centro de este retablo lo ocupan la Virgen con el Niño en brazos.

 
   
                         Retablo e imagen que podemos ver en el interior de la basílica

Seguimos nuestro paseo y nos encaminamos hacia el puerto donde queríamos contemplar los famosos Cubos de la Memoria,  obra del artista vasco Agustín Ibarrola,  que son una serie de pinturas sobre los bloques de hormigón que protegen el puerto de Llanes.  Son llamados así porque son el reflejo para conocer; la memoria del artista,  la memoria del arte,  y la memoria del territorio.

La contemplación de los cubos nunca es la misma, ya que los cambios en la percepción visual debido a los juegos de luz y el agua, aportan matices siempre nuevos, reinventando formas y colores.  Estas representaciones simbolizan lugares u objetos como el Covarón de Parrés,  el Ídolo de Peña Tú,  el picu Asturiense,  la Cueva de Tres Calabres, o las Inxanas...  En lo referente a la memoria del territorio, los principales hitos y costumbres encuentran acomodo en la escollera del puerto:  el Camino de Santiago,  la tradición marinera,  la emigración, con referencias claras al fenómeno indiano,  conforman el mosaico que nos ofrece Llanes y su entorno.

    

           Aspecto de la escollera del puerto con los bloques de hormigón pintados por Ibarrola

Muy cerca del puerto nos encontramos con las murallas de la ciudad y su famoso torreón, levantados en el siglo XIII,  tras la concesión del Fuero de Independencia y derribada en 1870 para ampliar la villa.  En su origen tenía cuatro puertas, más de ochocientos metros de perímetro y una anchura media de metro y medio.  Hoy el mejor sitio para contemplarla es la playa del Sablón.  El Torreón,  hoy sede de la Oficina de Turismo, es también del siglo XIII,  tras el fuero concedido por el rey Alfonso IX,  y se utilizó como defensa y posteriormente como cárcel.

La estructura de la torre es de planta circular de unos ocho metros de diámetro y consta de cinco cuerpos.  El último es una azotea almenada, dedicada en otro tiempo a la vigilancia y defensa de la villa.  La técnica utilizada en los muros es mampostería.  Fue restaurada en 1954 abriéndose la actual puerta de acceso en el piso bajo.

    

                                  En las inmediaciones de la Muralla y el Torreón de Llanes

También tuvimos tiempo para otras de nuestras grandes aficiones, y durante el recorrido hacia el puerto tuvimos oportunidad de tomar algunas fotografías de las que seguro que no faltan en ninguno de nuestros viajes,  nuestra pasión por los animales y la naturaleza.

    

                                            Casi se me escapa, pero también la  "cacé" al vuelo

    
                                                               Playa del Sablón de Llanes
          





10月23日

ROMANICO EN EL PAIS VASCO

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora
 
TUESTA   ( Álava )
 
    Hablar del románico del Pais Vasco, es hacerlo del románico alavés, pues en las otras dos provincias este estilo brilla por su ausencia.  En la provincia de Álava si que se pueden contemplar buenos ejemplos románicos, como los de Armentia y Estíbaliz, aunque los vascos se atribuyen también el de San Vicentejo , pero este está situado  en un enclave burgalés, aunque esté dentro de la provincia de Álava.  El Condado de Treviño pertenece a Castilla desde el reinado de Alfonso VIII.
 
    Aparte de unos pocos ejemplos del siglo XII, que apenas llegarían a la veintena, si podemos contemplar una segunda página cargada de pequeñas y no tan pequeñas iglesias rurales del siglo XIII, en bastantes casos aún en aceptable estado de conservación.  En Álava, más de un centenar de iglesias han salvaguardado un mínimo suficiente del conjunto de la obra románica.  Entre ellas podemos considerar la que pudimos ver el sábado pasado en el pueblo de Tuesta,  casi en la frontera entre las Merindades y tierras alavesas.
 
NACIMIENTO NERVION 147     NACIMIENTO NERVION 148
                                                       Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Tuesta
 
    Esta iglesia es un claro ejemplo del estilo tardorrománico de transición, con unos arcos en su portada que ya apuntan al cercano gótico del siglo XIII.  Su nave consta de cuatro tramos, rematada por una cabecera pentagonal.  Sobre la puerta y aprovechando el grosor del muro se han colocado siete figuras góticas que representan imágenes de la Infancia de Cristo, como la Adoración de los Reyes Magos y la Anunciación.
 
    La hipótesis más difundida es que esta iglesia fue construida por lo caballeros templarios, aunque no existe ningún documento que lo afirme.  Solo un gran medallón situado en la bóveda del ábside, decorado con lo que parece una cruz patada templaria evidencia el hecho.
 
NACIMIENTO NERVION 165    NACIMIENTO NERVION 170    NACIMIENTO NERVION 169
                                                                    Representación de los Magos y la Anunciación
 
    Las obras de la iglesia se comenzaron en el siglo XIII por la cabecera y en una fecha sin determinar.  Esta cabecera dispone de cinco lienzos poligonales, dentro de los cuales se abren en cada uno ventanas de medio punto.  Su construcción al parecer es obra del maestro Elías, al igual que la nave de la iglesia, pero muy poco sabemos del artífice de la obra.  En la clave de la cabecera figura un Cristo Pantocrátor y en el libro que porta aparece la inscripción de     << ELÍAS ME FECIT >>.
 
    El problema radica en determinar la tarea de este personaje "Elías".  ¿ se trata de un maestro ?,  ¿ de un comitente ?, algunos autores piensan que es el maestro que trabajó el ábside de la iglesia y lo identifica como Elías de Chastel,  sin embargo, otros piensan que Elías es el arquitecto y jefe de los trabajos.
 
    La portada, sin tímpano, de la iglesia luce ya un arco bastante apuntado y se abre por medio de siete arquivoltas muy decoradas que se apoyan en catorce columnas exentas y jambas con sus respectivos capiteles y se encuentra ubicada en el muro sur de la iglesia,
 
NACIMIENTO NERVION 160      NACIMIENTO NERVION 167     NACIMIENTO NERVION 156
                                                          Detalle de las arquivoltas y capiteles de la portada
 
    Las dos primeras arquivoltas están decoradas con motivos geométricos, como dientes de sierra y pequeños arcos de medio punto sobre un estrecho baquetón; en la tercera podemos ver varias representaciones de ángeles músicos con sus respectivos instrumentos.  La cuarta representa oficios y ocupaciones de la vida cotidiana; en la quinta se representan varios cuadrúpedos;  en la sexta figuran varios temas historiados alternando con otros vegetales, siendo la séptima y última ocupada por escenas de la vida campestre y pastoril.
 
    Los temas fantásticos tampoco faltan en Tuesta, aunque como lo profano, puede representar un significado religioso, y aunque se ejecuta en el siglo XIII, pertenece por sus características predominantes, su iconografía y su estilo, al arte románico.  Los capiteles del flanco derecho representan escenas del infierno; dos figuras luchando; San Martín compartiendo su capa con un pobre; aves, arpías y un centauro atacando a un grifo.  Los de la izquierda nos muestran leones con cabeza humana, escenas de lucha y a San Miguel luchando con un dragón.
 
NACIMIENTO NERVION 155    NACIMIENTO NERVION 150    NACIMIENTO NERVION 151
                                                                                 Algunos capiteles de la portada
 
    El ábside es poligonal de cinco lienzos, en cada uno de los cuales se abre una buena ventana con arco de medio punto centrada sobre un arco de gran espesor lo que evidencia la anchura de los muros.  Las cinco ventanas son de similar hechura, con doble arquivolta de baquetón que descansa sobre cimacios decorados, que a su vez lo hacen sobre columnas cilíndricas coronadas por capiteles decorados con temas vegetales y con caras humanas, la mayoría en grupos de tres.  Una aspillera centra el ventanal y sirve para dar luz al interior del templo.
 
NACIMIENTO NERVION 172    NACIMIENTO NERVION 177    NACIMIENTO NERVION 181
                                                              Ventanas de la iglesia de la Asunción de Tuesta
 
    Pese a la direrencia en el tiempo de construcción y en la calidad de la talla, en alguno de estos capiteles de las ventanas he apreciado cierta similitud con algunos de los que he visto en la arquería de la iglesia de Santa María de Bareyo, aunque, como digo, los muchos años de diferencia entre ambas construcciones hacen inviable la comparación.  Espero que los puristas del románico no me tachen de irreverente.
 
NACIMIENTO NERVION 192    NACIMIENTO NERVION 190    NACIMIENTO NERVION 191
                                                             Capiteles de las ventanas de la iglesia de Tuesta
 
40 Bareyo    41 Bareyo    45 Bareyo
                                                                Estos son los capiteles de la arquería de Bareyo
 
    También podemos ver por el exterior una buena colección de canecillos aunque como todo el templo denotan ya el momento tardío de su talla pues vemos en ellos muchos rostros humanos  y máscaras más perfeccionados que en las iglesias de los siglos XI y XII.
 
NACIMIENTO NERVION 173    NACIMIENTO NERVION 174    NACIMIENTO NERVION 175
 
NACIMIENTO NERVION 183    NACIMIENTO NERVION 180    NACIMIENTO NERVION 185
                                                      Canecillos y capiteles que sujetan el alero del ábside poligonal
 
    El templo en su interior nos muestra su cubierta con bóveda de aristas que descansan sobre columnas, constituyendo cinco lados, en cada uno de los cuales se abren ventanales.  El retablo mayor en el que se encuentra la imagen titular de la Asunción, que antes ocultaba la visión del ábside, se trasladó en la última restauración de 1962 a una capilla del sur, donde puede admirarse de forma incompleta pues al ser de mayor altura que la capilla donde se cobija, hubo de colocar el Calvario de su remate en una pared lateral.
 
NACIMIENTO NERVION 216        NACIMIENTO NERVION 217
 
NACIMIENTO NERVION 219        NACIMIENTO NERVION 220
                                                                     Interior del templo de la Asunción de Tuesta
 
    Esta iglesia en el interior además posee algunos elementos de gran valor como pudiera ser una magnífica pila medieval y un medallón incrustado en la clave de la bóveda del ábside en la que podemos ver lo que parece una cruz patada, que dos ángeles elevan hacia el cielo y que ha dado lugar a que algunos autores consideren la hipótesis de su origen templario.  Por encima de este medallón vemos la representación del Pantocrátor, en cuyo libro que sujeta con su mano se puede leer la inscripción de Elías.
 
NACIMIENTO NERVION 203        NACIMIENTO NERVION 213
                                                  Pila bautismal,  medallón con la cruz  ¿Templaria? y Pantocrátor
 
    Al salir de nuevo al exterior, en el portón que da acceso al templo podemos ver grabada una representación del Sol y la Luna bajo la primera arquivolta de dientes de sierra, y también la enorme llave que abre y cierra la puerta
 
NACIMIENTO NERVION 227        NACIMIENTO NERVION 226
                                         Portón con la representación de los astros, con su llave correspondiente
 
 





8月25日

LA BUREBA

La Bureba Burgalesa -  2  -
 
    Si hay una comarca bien definida en tierras de Burgos, es ésta de La Bureba, una extensa comarca situada al noroeste de la provincia.  Rica en paisajes, arte e historia, regada por múltiples arroyos y riachuelos  que llevan sus aguas por el Homino y el Oca hacia el Ebro.  Según nos dice Azorín: "La Bureba es una Castilla en miniatura, donde es fácil encontrar sus raices.  El corazón de las tierras de Burgos" .  La linea de castillos construidos en sus rocas, en Frías, Poza de la Sal y Pancorbo, así como el Monasterio de Rodilla dieron refugio y facilitaron la repoblación cristiana, en su linea de reconquista hacia el Duero.
 
    La Bureba forma una gran llanura rodeada de altas elevaciones montañosas.  Una especie de artesa cerrada al norte por la Mesa de Oña; por los altos paramerales de Altotero, sobre Poza de la Sal, al Oeste; al este por los Montes Obarenes donde se abre el desfiladero de Pancorbo,  puerta de Castilla , y al sur, por los Montes de Oca, y Sierra de la Demanda.
 
1 Mirador de la Bureba    5 Mirador de la Bureba
 
                                                     La Bureba vista desde el mirador de Poza de la Sal
 
     Continuamos nuestra ruta románica por La Bureba y después de comer nos trasladamos hasta Poza de la Sal.  Este es el pueblo más fácil de identificar de toda La Bureba.  Se le ve desde toda la llanada, recostado a media ladera entre la cuenca y el páramo.   A los pies de un macizo rocoso, sobre el que se alza el castillo de los Rojas se encuentra la villa de Poza de la Sal que aún conserva junto a sus famosas salinas -antaño base de su prosperidad y riqueza- el encanto de sus viejas calles que guardan el sabor de otros tiempos. Pintoresca por su emplazamiento, fue una villa fortificada, como nos muestran los restos bien conservados de puertas y murallas en su inexpugnable castillo.  La explotación de sus salinas ha contribuido a hacer de esta villa un lugar destacado en la historia de Castilla.  Poza de la Sal, la antigua Salionca romana, es una localidad burgalesa que se esconde en las faldas del Páramo de Masa, en el límite de La Bureba y sus salinas fueron famosas desde la conquista de los romanos.
 
10  Poza de la sal    12  Poza de la sal
 
                                        El castillo de Poza de la Sal, se alza en un lugar casi inexpugnable
 
    El castillo primitivo, levantado tal vez en el siglo XI, habría estado situado en el Castellar, elevación situada por encima de las salinas.  Desde allí la población descendió, en los siglos XI y XII, hasta ocupar el emplazamiento actual.  La villa, por su privilegiada situación, constituye un mirador excelente sobre toda la comarca.  Por la parte exterior de la muralla se accede a la Plaza Nueva, desde la cual obtenemos una privilegiada panorámica de los pueblos y campos de La Bureba.  Sin demasiado esfuerzo y antes de que la vista se tope con los Montes Obarenes, se pueden distinguir a simple vista un buen número de pueblos burebanos.
 
    El núcleo urbano se configura dentro de la muralla construída en el siglo XIV, en cuyos lienzos se abren tres puertas.  La Puerta Alta, quizá la más antigua, la Puerta de las Eras, que conducía a las salinas y la Puerta del Conjuradero, puerta principal de la villa, en la que en 1694 se construyó un balcón desde donde se conjuraban los nublados.  Tras el arco y dentro de un recinto amurallado y un pequeño espacio de plazuelas se encuentran la iglesia parroquial y el ayuntamiento.  Callejas tortuosas y empinadas en las que se suceden las casonas blasonadas y casas humildes de adobe y rellenos de toba.  En la calle Mayor estuvo emplazada la sinagoga de la antigua judería.
 
7  Poza de la sal    15  Poza de la sal
 
             Puerta del Conjuradero                              Félix Rodriguez de la Fuente el amigo
                                                              de los lobos, nació aquí, en Poza de la Sal
        
    Seguimos camino hacia Los Barrios de Bureba, que es una villa campesina y huertana, situada en la planicie burebana.  El río Oca riega su generosa tierra.  Se remonta a los años finales del siglo IX, cuando el conde Diego Rodriguez (Porcelos), dueño de Pancorbo y de Cerezo, pudo dedicarse a la colonización de estos campos de cereal y viñedo.
 
21 Campo Girasoles    22 Campo de Girasoles
 
                          Enormes extensiones de campos de girasoles nos acompañan en nuestro camino
 
   A unos 800 metros de Los Barrios de Bureba se levanta la ermita de San Fagún o San Facundo, antigua iglesia parroquial de uno de los barrios que formaban parte de esta población y que, posteriormente, quedó despoblado.  De esta iglesia sólo se conserva una esbelta espadaña y el ábside, que parece como serrado del resto desaparecido.
 
    En el exterior se puede leer una de las pocas inscripciones del románico burgalés que ilustra sobre la fecha de su edificación, el año 1181 de la era cristiana, y que dice:  "En la era de 1219 comenzaste a existir gracias a Dios".  Algunos de los cimientos encontrados han permitido saber que, en su origen, la ermita tendría una corta nave de dos construcciones distintas: la que actualmente perdura, coincide con el cabecera, y otra que habría sido edificada con materiales poco consistentes y duraderos.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 144    LA BUREBA 15 AGOSTO 149
 
                                 Pequeña pero preciosa ermita de San Fagún en Los Barrios de Bureba
 
    Por el exterior podemos ver el ábside, elegante y de equilibradas proporciones, construido en una buena piedra de sillería, compuesto por un presbiterio de sección recta y el semicírculo absidial.  Esta cabecera está sustentada por un podio del que salen dos haces de triples columnas, siendo la central, más gruesa que las laterales y articulan el semicírculo en tres calles.  Estas columnas están coronadas por capiteles de gran tamaño pero de ruda labra, en los que se aprecia lo que parece una escena de Daniel entre leones que le lamen los pies,  aunque no estoy muy seguro
   
    En  el paño central, así como en el lado sur del presbiterio se abren dos ventanas aspilleradas cuyo amplio arco de descarga apea en sendas columnas que se coronan por medio de capiteles labrados, con motivos vegetales el izquierdo, mientras en el derecho vemos una extraña figura con cabeza humana y cuerpo de ave, con las alas explayadas.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 169    Los Barrios de Bureba
 
    Sujetando la cornisa podemos ver varios canecillos, aunque su decoración es bastante pobre.  La temática se refiere casi exclusivamente a cabezas tanto humanas como animales, aunque también apreciamos algunos con dos y tres rollos..
 
    Desde Los Barrios tomamos una estrecha carretera hacia el Este que nos lleva hasta Navas de Bureba.  Tendremos que recorrer unos cinco kilómetros entre campos de cereal para acercarnos a esa aldea ubicada en la falda de los Montes Obarenes.
 
    La iglesia parroquial de Navas es una enorme construcción arquitectónica de excelente sillería de piedra arenisca en la que todavía podemos observar su fábrica románica casi completa, aunque se aprecia claramente que ha tenido añadidos posteriores.  Me llevé una agradable sorpresa cuando vi su cabecera que por suerte a vuelto a su forma original ya que han quitado el añadido que se había hecho por encima de la linea de canecillos y ahora se le ve de forma natural, con la cornisa descansando sobre los canecillos.  Además le han quitado uno de las añadidos que tenía en el muro sur y que tapaba gran parte del presbiterio así como la ventana, que ahora podemos ver por completo.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 174    LA BUREBA 15 AGOSTO 193   
 
                                                                           Iglesia de Navas de Bureba
 
     La cabecera se sustenta sobre un podio del que nacen dos haces de triples columnas cilíndricas, que se coronan con sendos capiteles que ayudan a sostener la cornisa, y que dividen el tambor en tres calles.  En estos capiteles vemos una temática muy parecida a la de la ventana de Los Barrios, unas extrañas aves con cabeza humana y cuerpo de animal con las alas explayadas, aunque en estos la labra está mucho mejor lograda. En el paño central podemos ver una monumental ventana que presenta doble arco polilobulado y descansa sobre columnas cilíndricas con sus correspondientes capiteles.   Otra ventana similar se abre en la sección recta del presbiterio, que ahora podemos ver en todo su explendor una vez que han quitado el añadido que casi la cubría.
 
     En la cornisa vemos una extraordinaria colección de canecillos entre los que podemos apreciar varias cabezas humanas con gestos burlones y grotescos, otros que se meten los dedos en la boca, un macho cabrío con retorcidos cuernos, etc.  Su labra es de buena calidad.
 
Soto de Bureba    LA BUREBA 15 AGOSTO 200
 
                                                          Iglesia de San Andrés en Soto de Bureba
 
    Por una estrechísima pista que sale desde la entrada del pueblo nos dirigimos a hacer nuestra última visita del día; la iglesia de San Andrés en Soto de Bureba,  una aldea ubicada al pie de los Montes Obarenes.  El estilo que predomina en su templo parroquial es claramente románico.  se distinguen, una primera fase constructiva de mediados del siglo XII, que se corresponde al ábside y una segunda fase que vendría especificada por la inscripción hallada en la portada, que hace referencia al año 1175: "En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.  esta iglesia llaman San Andrés.  En la era 1213 hizo este portal Pedro de Ega y Juan Miguélez"
 
    En una tercera etapa, correspondiente al siglo XIII, se habrían consolidado los refuerzo del muro y abierto el óculo lobulado.  Posteriormente se construyó una nave gótica en el muro norte a la que se accedía desde el interior de la primitiva iglesia románica por una puerta.  También se añadió una sacristía de planta cuadrada en el tramo recto del ábside orientado al sur.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 204    LA BUREBA 15 AGOSTO 253 
 
                                                                 Monumental portada de Soto de Bureba
 
    Lo más significativo de este templo románico es la composición y la iconografía que decora las tres arquivoltas de la portada, orientada al sur, y el arco rebajado que se apoya sobre las jambas de su portada, así como el guardapolvo que las protege.  Los motivos esculpidos en las arquivoltas tienen disposición radial y longitudinal y son muy variados: demonios, animales monstruosos y fantásticos, etc.  Entre las arquivoltas y la puerta están tallados once medallones circulares que parecen representar signos del zodiaco. Son igualmente singulares los capiteles de las columnas que sostienen las arquivoltas y los bajorrelieves que decoran el inicio de las jambas.  Los fustes de dichas columnas se encuentran igualmente decorados.  Parace ser que en la ejecución de los distintos motivos intervinieron artistas diferente, no muy distante en el tiempo.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 244    LA BUREBA 15 AGOSTO 245
 
                                            Decoración de las arquivoltas de la iglesia de San Andrés
 
    La portada de Soto de Bureba fechada en 1175, es una de las más interesantes de la provincia, es apuntada y tiene triple arquivolta llena de variadas figuras que cobijan un tímpano.  En las arquivoltas podemos ver: un encadenado de largos cabellos, una cabeza de ave de rapiña, una arpía con cola de gallo, una sirena, un dragón con alas y cola de serpiente, un guerrero con cota de malla, un unicornio.  En el centro de la arquivolta interior vemos un Agnus Dei o Cordero de Dios, con la cruz, y dos santos, sin duda San Juan Bautista e Isaias, que se colocan señalando el Cordero.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 249    LA BUREBA 15 AGOSTO 250    LA BUREBA 15 AGOSTO 251
 
    En definitiva, la escultura monumental es el elemento más importante de este templo y se centra en los canecillos, las arquivoltas, los capiteles de la portada y de las columnas absidiales.  Los temas que aparecen representados son variados: animales fantásticos, escenas de lucha entre caballeros, bustos humanos, la lucha entre San Jorge y el dragón, etc.  Entre los capiteles que encontramos en el ábside, hallamos grifos y ciervos afrontados o atrapados entre roleos vegetales, sirenas, dragones, etc. En la portada se desarrolla un repertorio iconográfico diferente, por lo que se ve claramente la intervención de dos maestros distintos.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 247    LA BUREBA 15 AGOSTO 248
 
                                                                 Inscripciones de la portada
 
    Una vez finalizado nuestro recorrido románico del día, cogemos el camino de vuelta a casa y nos dirigimos hacia el Páramo de Masa pasando de nuevo por Poza de la Sal.  Subiendo al puerto, pudimos contemplar las famosas salinas, aunque ahora ya están como exposición, pero que aún se aprecia perfectamente la forma en que se producía la sal.  Poco más arriba paramos a tomar unas buenas fotografías del castillo de los Rojas y una vez llegados al alto de el Castellar, aparcamos al lado del monumento a Félix Rodriguez de la Fuente "El amigo de los lobos" y subimos hasta el Mirador de la Bureba, bueno todavía más arriba, desde donde pudimos apreciar una extraordinaria panorámica de toda La Bureba hasta cerca de La Rioja.  Más adelante volvimos a parar en el mirador de Valdelateja para poder ver en lo más alto de la cumbre la silueta de una ermita que conserva aún los restos de una ventana visigótica, y que quizá en otra ocasión nos decidamos a subir los más de dos kilómetros a través de la montaña para visitarla.
 
18  Valdelateja    19  Valdelateja
    
 
16  Valdelateja  17  Valdelateja 
                                 Valdelateja y su ermita con restos visigóticos
 
    Según he podido saber esta ermita, situada sobre una alta meseta, desde la que se domina un paisaje espectacular sobre el cañón que forman los ríos Rudrón y Ebro, es una pequeña edificación dedicada a las santas Centola y Elena que, según la tradición, recibieron martirio en este lugar en la época de Diocleciano y en la que se conservaron sus reliquias hasta 1317, año en que se trasladaron a la catedral de Burgos. 
 
    Lo más destacado de esta edificación sería una ventana en el centro del ábside terminada en arco de herradura tallado en una sola piedra y que en su lado exterior contiene una inscripción en la que se puede leer: "FREDENANDUS ET GUTINA" entre dos cruces patadas visigodas con la alfa y la omega, que se completa debajo con: "ERA DCCCXX".
 
   
 
     
 
8月16日

ROMANICO BURGALES

La Bureba burgalesa        - 1 -
 
     Continuamos hoy nuestras acostumbradas rutas románicas y que mejor forma de hacerlo que trasladarnos hasta La Bureba burgalesa para visitar alguno de sus múltiples y buenos templos románicos.  Digo alguno, porque debido a que en total ascienden a más de quince,  es completamente imposible visitarlos todos en un día, por lo que hoy hemos hecho la mitad y el resto lo dejamos para una próxima ocasión.
 
      Como siempre, a las nueve salimos de Torrelavega, con dirección a Aguilar de Campoo donde cogemos la carretera de Burgos hasta llegar al Páramo de Masa.  Vamos dejando atrás algunos pueblos en los que ya hemos visitado sus iglesias románicas, como Fuente Úrbel, La Piedra o Quintana del Pino, donde tomamos una desviación hacia el Páramo de Masa y tras pasar el pueblo de ese nombre nos adentramos ya en territorio de La Bureba.
 
     Nuestra primera parada es en Abajas donde podremos ver una buena iglesia románica, que por cierto está ubicada en todo lo alto del pueblo y hay que darse una buena caminata andando para llegar a ella.
 
1 Abajas    2 Abajas
 
                                                            Iglesia parroquial  de  Abajas
 
     Llegamos justo cuando el párroco comenzaba a oficiar la misa y dimos gracias por nuestra buena suerte de encontrar el templo abierto.  Además el cura no debe ser de los que les gusta mucho sermonear, y después de poco más de media hora, la misa terminó y nos dispusimos a sacar nuestras fotitos.  Pero habíamos calculado mal, pues cuando educadamente pedimos permiso al sacristán para sacar unas fotos, éste nos dijo que el señor cura no permitía fotos en el interior, así que nuestro gozo en un pozo.  Menos mal que como ya estamos curtidos en mil batallas sobre estos menesteres,  en vez que coger las de Villadiego nos quedamos viendo el interior, al tiempo que procurábamos charlar con algunas de esas "beatas" que se quedan rezando después de la misa para ver si nos podía servir de enlace.  Surtió el efecto deseado y cuando hablaba con una de esas buenas señoras se nos acercó el sacristán diciendo que pidiéramos permiso al párroco y que quizá nos dejara sacar algunas sin flax.  Por suerte el cura era un tío simpático y campechano y aunque se hizo un poco de rogar nos permitió sacar las fotos.  Hay que ver lo que he aprendido y la cara que he echado desde que salimos de románico con Luis Antonio y Marisa, pero ver para creeer.
 
 40 Abajas     39 Abajas
                                                             Capiteles del arco triunfal de Abajas
 
    Esta iglesia se estructura en dos naves, su portada está en el muro sur y al lado una torre campanario cuadrangular.  El semicírculo absidial presenta bóveda de horno, mientras el prebiterio y la nave, se cierran en bóveda de cañón ligeramente apuntado.  La nave lateral norte, anexionada posteriormente, hacia 1600, tiene tres tramos cubiertos con bóveda de crucería estrellada.  En los capiteles del interior que, según el párroco conservan su policromía original, encontramos leones, arpías y aves afrontadas.  Hay también algunos más sencillos, adornados con decoración floral.
 
     Al exterior el ábside se levanta sobre un pequeño podium y está articulado en tres paños por medio de dos esbeltas columnas que enlazan directamente con la cornisa.  Las ventanas son de arco de medio punto y no todas visibles al exterior debido al adosamiento de la nave septentrional.  Sus tímpanos se decoran con tres arquitos ciegos, uno en la parte superior y los otros dos en la inferior.
 
     La portada está formada por dos arquivoltas, una historiada y otra lisa, y un curioso tímpano, decorado con arquitos ciegos polilobulados, sostenido por ménsulas.  Tiene una gran riqueza de temas iconográficos, algunos muy característicos del románico: hombre luchando contra dragón, encapuchado sacándose una espina, jinete con un perro sobre un caballo, águila cazando.
 
20 Abajas    3 Abajas
 
                                                 Capiteles y canecillos que sustentan el ábside de Abajas
 
     Continuamos camino hacia el cercano pueblo de Castil de Lences, la fisonomía del terreno cambia a medida que avanzamos, aquí todo es más árido y la pista serpentea por un terreno difícil.  Castil es un pueblecito encantador y su templo parroquial está considerado como uno de los más representativos del románico de La Bureba.  Es un templo que presenta planta de cruz latina y podriamos datarlo a mediados del siglo XII
 
5 Castil de Lences    1 Castil de Lences
                                           Destaca su cabecera y la "morera" que tiene en su entorno con unas
                                                                                 moras riquísimas
 
   Por el exterior, en el muro sur, podemos ver una buena portada cuyas arquivoltas apean en pilares y en columnas acodilladas.  Sus capiteles presentan una decoración casi por completo a base de vegetales donde vemos unos acantos esbeltos y estilizados.  El ábside semicircular se divide verticalmente en tres paños por medio de dos columnas entrega y una moldura ajedrezada a la altura de las fugas de imposta de las ventanas, lo divide horizontalmente en dos cuerpos.  Las ventanas son muy originales, la moldura ajedrezada hace de guardapolvo y los tímpanos se adornan por medio de tres semicírculos
 
     La cornisa lleva decoración de ajedrezado y una buena colección de canecillos figurados que junto a los dos capiteles de las columnas entrega sustentan este alero.  La decoración es sumamente atractiva, muy propia de los ábsides que vamos viendo en la ruta.
 
17 Castil de Lences     20 Castil de Lences
 
                                                                 Capiteles que coronan las columnas entrega
 
   A muy pocos kilómetros encontramos el pueblo de Lences de Bureba cuyo templo muy reformado conserva aún una buena portada románica, único elemento de este estilo que se conserva en la actualidad. Esta portada se abre por medio de cinco arquivoltas de medio punto que se sustentan en jambas con columnas de fuste cilíndrico coronados por capiteles tallados, aunque algunos ya han desaparecido.  Su decoración es bastante tosca y su temática es enteramente vegetal, sin embargo todo lo contrario ocurre en la decoración de sus arquivoltas.  Todas están ornamentadas y predominan en ellas los motivos vegetales  muy estilizados, aunque también podemos ver abundantes representaciones historiadas en dos de ellas, como animales monstruosos, figuras aladas, grifos, etc.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 087     LA BUREBA 15 AGOSTO 082
 
                                         Portada y arquivoltas de la iglesia de Lences de Bureba
    También podemos observar otras escenas como un galgo persiguiendo a una liebre,  San Miguel luchando contra un dragón, un cuadrúpedo que vuelve la cabeza para morderse una pata,  Un ave que lleva algo en el pico, un personaje labrando la tierra con una azada, una mujer cuyos pechos amamantan a dos serpientes, un cuadrúpedo persiguiendo a un ave, un obispo, etc.
 
    En resumen, si como nos podemos figurar, el mismo artista fue el que talló los capiteles y las arquivoltas, tiene un peculiar estilo, pues la talla de las arquivoltas se la ve un estilo mucho más selecto en la realización del relieve, incluso se ven detalles muy habilidosos.
 
LA BUREBA 15 AGOSTO 089    LA BUREBA 15 AGOSTO 091
 
                                                                         Decoración de las arquivoltas
    La última visita de la mañana la hacemos a la iglesia de Hermosilla, templo que ha sufrido numerosas restauraciones que enmascaran bastante su fábrica original.  Aquí también tenemos que hacer campo a través para llegar a la loma en que se asienta el templo.  Cuando llegamos había en el interior una monjita enseñando el templo a una viejecita que no se como se las arreglarían para subir hasta aqui arriba, pues el sendero se las trae.
 
    Se mostró tajante en cuanto a sacar fotos del interior y aunque sus modales fueron mucho más exquisitos que los de sus compañeras de San Andrés de Arroyo, esta vez no hubo forma de poder conseguir nada, aunque a decir verdad, no nos llevamos ningún disgusto, pues en el interior sólo había un par de capiteles que merecieran un poco la pena.  Lo verdaderamente importante estaba en el exterior y este si que merece la pena contemplarlo y fotografiarlo.
 
    De la antigua edificación románica queda un precioso ábside semicircular, perfectamente integrado en la fábrica actual.  Para mí, con diferencia, el mejor de los que hemos visto a lo largo de nuestra ruta de hoy.  Dos columnas entrega dividen el tambor en tres calles y una imposta a la altura de la base de las ventanas, lo hacen en dos cuerpos horizontales.  En cada una de estas tres calles más las dos del tramo presbiterial, se abre ventanas con arco de medio punto que descargan sobre columnas coronadas con capiteles de buena talla.
 
13 Hermosilla  14 Hermosilla 
                         Capiteles que coronan las columnas del ábside  
 
15 Hermosilla    19 Hermosilla    16 Hermosilla 
                                                  Capiteles de las ventanas  
    Podemos gozar de la escultura monumental repartida en capiteles y canecillos donde podemos contemplar una riquísima colección de arpías, grifos, aves afrontadas, sirenas, unicornios, bustos ovinos, vacunos y cabríos, así como basiliscos, jabalíes, dragones y una extensa fauna tanto fantástica como real.  Como los más distinguidos podemos destacar el capitel con la escena de los cuadrúpedos que hacen presa a un pequeño animal.
 
     También en los canecillos que sustentan la cornisa podemos ver toda clase de figuras animales, tanto fantásticas como reales, que tienen una similitud sorprendente con las figuras que vimos hace tiempo en Butrera.  Aquí podemos destacar algunos con escenas de caza, un personaje que lleva sobre sus hombros un cerdito, Sansón cabalgando sobre un animal, un personaje tocando un extraño instrumento, y el clásico tonel, aunque esta vez acompañado de un jarrito.
 
30 Hermosilla    34 Hermosilla    39 Hermosilla    31 Hermosilla    38 Hermosilla
 
                                                Canecillos que sustentan el ábside de Hermosilla
    Desde aquí no fuimos a comer a la orilla de un río y ya camino de Poza de la Sal, pero de eso hablaremos mañana en la segunda entrega porque creo que por hoy ya os he dado bastante la lata.
 
   
                  
 
      
    
 
    
7月13日

POR TIERRAS DE NUESTROS ABUELOS

 
 
La Pasieguería
 
     Dejamos nuestra entrada anterior con nuestros amigos pasiegos Bernardo y Ramona y seguimos camino para recorrer algunos de los pueblos que aún nos quedaban por visitar en la búsqueda de nuestras raíces.  Muy cerca encontramos San Roque de Riomiera, pueblo natal del abuelo "Tomás el pasiego", y por tanto la cuna del apellido Acebo.
 
      Nos encontramos con un precioso pueblo pasiego, eminentemente ganadero, con una cultura propia, con unas señas de identidad muy marcadas, se podría decir que las mejor definidas de la provincia, unas señas de identidad que vienen conservando de sus antepasados y que a mi me gustaría que sobrevivieran al paso del tiempo.  De esta villa es de destacar su estilo de vida, su lenguaje, sus costumbres y tradiciones y sobre todo sus gentes.  Con un espectacular paisaje metido entre dos montañas que forman el alto valle del Miera, compuesto por el río Miera y una arquitectura propia: las cabañas pasiegas... en fin, un idílico paisaje.
 
     A la salida del pueblo cogemos una desviación que lleva hasta Selaya, pueblo también considerado pasiego, aunque no pertenezca a las tres villas.  Paramos en el alto y aparcamos los coches para comernos nuestras tortillas y enseguida seguimos camino.  Las mujeres, como siempre,  se adelantaron para bajar caminando unos kilómetros y los hombres mientras tanto contemplando el espléndido paisaje que se divisa desde lo alto de estos hermosos valles.
 
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     La siguiente parada la hecemos en Villacarriedo, y nos vamos derechos a hacer una visita al impresionante palacio de Soñanes,  obra barroca del siglo XVIII,  construido en el año 1719 y considerado como una verdadera joya de piedra dorada.  A la entrada podemos contemplar dos enormes magnolios dos veces centenarios.  En la actualidad este palacio ha sido convertido en hotel de lujo y representa la construcción barroca civil más suntuosa de Cantabria.
 
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                                   Palacio de Soñañes, impresionante edificio civil barroco del siglo XVIII
 
     Aquí se puede decir que acaba nuestro viaje por las tierras de nuestros abuelos, pero no quiero finalizar el relato sin hacer una semblanza a estas tierras y explicar someramente el modo de vida que estas gentes.  La comarca pasiega, constituida a grandes rasgos por las tres villas pasiegas, Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera, es una de las zonas más peculiares de Cantabria, por presentar un modo de vida tradicional que ha perdurado a través del tiempo.
 
     Como herederos de los pasiegos no podemos olvidar la personalidad y el carácter de la gente que ocupa estas tierras.  Dicen que son gente distinta, huidiza y habituada a la soledad, que dificílmente conceden la amistad, pero que cuando lo hacen son los mejores amigos que uno puede desear.  Por naturaleza los pasiegos son gente desconfiada, a una pregunta directa que se les haga suelen responder con otra pregunta y de eso puedo dar fe, ya que me ha pasado a mí.
 
     El trabajo que realizan los pasiegos es realmente duro, y exige un  gran esfuerzo y dedicación.  En verano podemos ver como se produce la siega con el dalle, ya que deben "alzar la hierba", es decir, segar la hierba para después curarla al sol y, una vez seca, meterla en el pajar.  Después de la siega se tiende la "parva" (la hierba) para que ésta se seque al sol durante el día, pero si llueve y aún no ha secado por completo, se "amudaja" o se "acina", es decir, se hacen pequeñas pilas de hierba para que se moje lo menos posible y evitar que se estropee.
 
     El traslado de la hierba al pajar también merece una mención especial, ya que se hace sin ningún tipo de maquinaria y en muchos casos, sin ni siquiera ayuda de tracción animal, puesto que hay lugares totalmente inaccesibles y lo tienen que hacer por medio de la "velorta", que consiste en atar la hierba seca a una vara de avellano que mide aproximadamente tres metros, y que se colocará sobre los hombros del "velorteador" para llevarla hasta la cabaña.  Otro medio muy característico para transportar la hierba en estos lugares de difícil acceso es el "cuévano", un elemento imprescindible con el que se puede transportar cualquier mercancía.
 
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                                                Los cuévanos ya lucen en nuestro "prao" de Bedicó
 
     Una parte indispensable para los pasiegos es el cuévano.  Tenemos que tener en cuenta que prácticamente, nace en el cuévano; en el cuévano "muda", con el cuévano transporta comida para sus hijos, y también para los animales.  Se trata, pues, de un elemento inseparable del pasiego.  El cuévano consiste en un cesto grande y hondo, trenzado con varas de avellano (cortadas en luna menguante).  
 
El pasiego sin el cuévano
es como un candil sin mecha,
como una fuente sin agua 
o una cabaña sin puerta 
 
     Otro de los elementos esenciales de la pasieguería es la cabaña.  En la actualidad el uso que de ellas se hace, es casi exclusivamente como establo para el ganado, pero hasta no hace mucho tiempo era ocupada también por la familia.  Generalmente estas cabañas son de planta rectangular y con cubierta a dos aguas.  El material de construcción es la piedra, la madera y las lastras de pizarra para el tejado.  La distribución de la casa es simple, la planta baja para el ganado, compuesta por "aciles" donde se amarra el ganado, el pasillo barredero en ambos lados de la cuadra, y los calces que sirven para evacuar el abono del ganado.
 
     En la planta superior nos encontramos con el pajar, que está generalmente separado de la vivienda por un tabique de madera; la cocina que tiene un apartado enlosado donde se coloca el fuego para evitar los incendios; y una habitación, a veces inexistente, que posee también tabiques de madera donde duerme toda la familia.  Al estar la vivienda sobre el establo, aprovechan el calor que despide el ganado para combatir el frío durante los frios inviernos.
 
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                                          Una cabaña pasiega en "el charco" de Carcabal
 
     Al piso superior se accede a través de una escalera de piedra, por donde también se sube la velorta con la hierba hasta el pajar, razón por la que no tienen barandilla.  Normalmente la fachada principal de estas cabañas está en el hastial y orientada hacia el sur, algunas tienen un balcón hecho con tablas de madera conocido como solana.  No existe en las cabañas pasiegas ningún elemento decorativo, destacan por su sencillez y sobriedad, que se refleja incluso en la escasez y en el diminuto tamaño de las ventanas, llamadas "ventanus", por las que apenas entra luz al interior de la casa.  Hasta hace pocos años estas cabañas carecían de energía eléctrica y agua corriente, y aún así, siguen siendo utilizadas en determinadas épocas del año, tanto por el ganado como por sus dueños.
 
     Hasta no hace muchos años la forma de vida de estas familias estaba condicionada por la "muda", es decir, el traslado según las diferentes temporadas del año de una cabaña a otra en busca de pasto para el ganado.  En verano se producía la muda más larga, en ésta la familia se dividía para atender al ganado o a la recolección de la hierba.  También era en la época estival cuando se trasladaban a las "branizas" o pastos de altura, mientras que en el invierno habitaban todos juntos en las cabañas vividoras, ya que debían ir de cabaña en cabaña mientras durasen los "tascones"  (la hierba en los pajares).
 
    Para el final, quiero hacer una mención especial para los tres pasiegos más importantes que ha "parido madre",  nuestro abuelo  Tomás,  nuestra madre Tomasa, y mi nieta Paula, a los que dedico esta entrada en mi blog.
 
Abuelo Tomás     Mi madre a sus 95 años
 
                                 El abuelo  Tomás  "el Pasiego" y nuestra madre "una chavala de 96 años"
 
JUANI Y CHUCHI     Paula 5
 
                                                                                   Cinco generaciones "Acebo"
 
1 LA MAGDALENA 22 JUNIO 101     3 LA MAGDALENA 22 JUNIO 113
 
                                                    Nuestra nieta Paula, la pasiega más guapa del mundo
 
 
"Me llamaste pasieguca
pensando que era vileza
me pusiste un ramillete
de los pies a la cabeza"
 
 
 
 
 
    
 
 
7月10日

LA TIERRA DE NUESTROS ABUELOS

 
 
Un viaje a nuestros orígenes
 
     Aprovechando que han venido nuestras hermanas Marisa y Araceli, de Asturias y Córdoba, para asistir a la boda de nuestra sobrina Sira, organizamos un viaje para recorrer la tierra de nuestros abuelos, por lo que los cinco hermanos, (Jose no pudo venir debido a que tenía que trabajar), junto con Elías, Miluchi, Juani y nuestros primos Miguel Angel y Mari Carmen, salimos de Torrelavega con un día de sol espléndido, acorde con la importancia del viaje que íbamos a realizar.
 
     Aunque ya habíamos estado en otras ocasiones en Carcabal, o lo que creiamos que era Carcabal, pues este barrio pasiego se compone de una sucesión de cabañas aisladas en donde encontrar alguna persona que te indique es una tarea muy difícil, y a mi siempre me había quedado la duda si en realidad habíamos estado en el pueblo de nuestros abuelos.  Esta vez lo conseguimos ¡¡Vaya que si lo conseguimos!!, y de la forma que jamás habríamos imaginado.
 
     Después de una pequeña parada en Liérganes, cogemos dirección a San Roque de Riomiera de donde nos separan solamente 17 kilómetros, y vamos dejando atrás los pueblos de Mirones, Ajanedo, Linto... donde parece que se forjó la extirpe de los Acebo, y llegamos a la desviación que lleva hasta Miera.  Primer lugar que queremos visitar, dado que aquí nació nuestra abuela Caridad.
 
      VIAJE A CARCABAL 001
 
                                                                         La familia en Miera donde nació nuestra abuela 
 
     Comenzamos una ascensión contínua de unos tres kilómetros, por una estrecha carretera y con unas curvas impresionantes y a una curva muy cerrada le sucedía otra más cerrada aún, y así hasta llegar al alto en que encuentra el pueblo.  Estuvimos recorriendo la zona y hablando con alguna vecina ya mayor por si recordaba algo de la familia Lavín, pero claro, han pasado demasiados años para recordarlo.  Pudimos contemplar su impresionante iglesia, que aunque monumental, su estilo no me llena demasiado. Una vez terminada la visita tenemos que volver a bajar esta carretera con tantas curvas que en algún momento llegan a marearte, pero el paisaje es impresionante y total sólo son tres kilómetros.
 
     Pero donde en realidad comienza nuestra aventura pasiega es en Merilla.  Aquí tenemos que coger un cruce que lleva a Carcabal, y esta vez cogimos el bueno.  Lo que nos ocurrió a partir de aquí ni en mis mejores sueños lo habría imaginado.  A poco de comenzar la subida vemos una casa-cabaña a la orilla del camino y de repente tuve una corazonada y me dije - vamos a parar aquí -.  En principio, parecía que no habíamos tenido suerte, pues parecía no haber nadie en el interior.  Pero como últimamente me estoy volviendo bastante descarado, empujé la puerta que estaba entreabierta y entré hasta la cocina, donde un matrimonio de sorprendidos pasiegos me miraban como a un bicho raro.  Enseguida me preguntaron que si iba a comprar alguna cabaña, pero al decirles el motivo de mi visita y que queríamos saber si efectivamente estábamos en Carcabal, en principio empezaron a mostrar la "cara desconfiada de los pasiegos".  A una pregunta mía, me contestaban con otra pregunta.
 
     Cuando ya se fueron acercando los demás y empezamos a hablar de nuestra familia, viene lo más sorprendente.  Resulta que casi somos parientes.
 

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                                                        Con los pasiegos Bernardo y Ramona, en su cabaña de Carcabal
 
     Poco a poco, según Bernardo y Ramona iban cogiendo confianza en nosotros, ya sus respuestas no eran tan escuetas y nos iban dando explicaciones con todo lujo de detalles sobre algunos de nuestros parientes, como Ricardo, hermano del abuelo y Ricarda, hermana de la abuela, de Santiago "el Porrón" y de algunos más.  También de las cabañas que nuestros abuelos y parientes tenían en "el Charco" en "Hoyo grande", en Piedrahita" y en "Sel viejo".  Pero no quedó aquí la cosa, pues Bernardo se ofreció a acompañarnos y subir con nosotros al alto para que viéramos parte de esas cabañas. A llegar a la cima tuvimos que coger una pista estrecha y en muy mal estado, (cuanto eché en falta el todoterreno de Luis Antonio), pues aunque la bajada fue relativamente buena, en la subida casi embarrancamos. 
 
     Bernardo nos llevó hasta un enorme prado desde el que se divisaban multitud de cabañas pasiegas, así como un paisaje maravilloso de toda la comarca del Miera y del Pas.  Nos indicó cual era la finca de "el Charco" y la que con toda posibilidad fuera una de las cabañas de los abuelos.  Las de "Hoyo grande y Piedrahita" quedaban bastante más alejadas.
 
     También pudimos ver en "Sel viejo" la cabaña de nuestros parientes Ricardo y Ricarda, aunque ahora con otros inquilinos, y Bernardo nos contó un suceso que les ocurrió a éstos con la cuadrilla de guerrilleros de "Pin el Cariñoso" que por los años 40 actuaba por la zona del Miera.  Reconozco que a mí en principio me caían bien estos guerrilleros o "maquis" como los denominábamos, hasta que Bernardo nos contó la  historia en la que un par de guerrileros de esta banda vejaron a nuestros parientes, por lo que tuvieron que emigrar desde su tierra pasiega a Revilla de Camargo. 
 
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     Como el día estaba para sorpresas, cuando bajamos para dejar a Bernardo en su cabaña, nos enteramos de que es un auténtico artesano en "Cuévanos pasiegos!".  Los tiene de todos los tamaños, desde los enormes, en los que se acarrea la hierba hasta otros pequeñitos que los pueden usar los niños.  Además, hechos con varas de avellano de Carcabal y por un pasiego de Carcabal, así que, que más podiamos pedir.  Compramos algunos de los pequeños cuévanos, uno para la nieta, para que se lo ponga cuando va con su grupo infantil de Danzas Montañesas y otros para exhibirlos en la huerta de Bedicó, para que los amigos se enteren por si no lo sabían de nuestra procedencia.
 
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                                                                               ¡¡ Vaya pinta de pasiegos !!
 
     Como el viaje dió mucho de sí y quizá se extienda demasiado, en una próxima entrada os seguiré contando más cosas de la tierra de nuestros abuelos.
 
 

7月1日

COMARCAS PASIEGAS

 
Por los valles pasiegos y merachos
 
     Esta semana he seguido conociendo en profundidad las comarcas pasiega y meracha que tan buenas sensaciones me causan y donde me siento como pez en el agua.  Como casi siempre, no necesito siquiera preocuparme del itinerario a seguir, pues se que el guía lo lleva todo muy bien preparado, yo solamente tengo que  montar en el coche, y a esperar acontecimientos.  Esta vez sólo sabía que el principal punto de destino sería la ermita rupestre de San Juan de Socueva, cercana a Arredondo, en el valle del Asón.
 
     En cuanto ví el camino que tomábamos, en dirección a Sarón y Esles, ya empecé a imaginarme que Luis Antonio nos tenía reservada la acostumbrada sorpresa de cada viaje, que esta vez era nada menos que llevarnos hasta el mismísimo Carcabal por unos caminos para mí completamente desconocidos.  Pero no contábamos con la mala fortuna en forma de Rallye automovilístico que tenía cortada la carretera en todo el tramo que discurre entre el Alto de la Cruz y Merilla.
 
     Esto en un principio truncó parte nuestros proyectos, pero siempre he dicho, que no hay mal que por bien no venga, así que este corte de carretera me sirvió para conocer otras rutas de Cantabria que ni siquiera me imaginaba que existieran.  Y yo que presumía de conocer a fondo la tierruca y resulta que no conozco ni la mitad de la mitad.  Iluso de mí, ¡Ahora es cuando de verdad la estoy conociendo!.  Esa Cantabria profunda a la que sólo puedes acceder por pistas forestales y carreteras pedregosas, esos montes casi vírgenes llenos de cabañas y vacas pintas y rojinas, que te hacen pensar que estas en un paraiso diferente a todo lo conocido.  Casi me alegro que que los accesos sean tan difíciles, para que éstos valles no se pueblen de domingueros que vendrían aquí a instalar su "campamento" de mesas y sillas, molestando a la rica fauna existente y al ganado que pasta plácidamente en estos puertos y que estos parajes sólamente los podamos disfrutar los que de verdad amamos la naturaleza.
 
3 RUTAS A CABALLO     8 GANADO EN EL PUERTO
 
     Bueno, volvamos a nuestro recorrido:  Tuvimos que retroceder hasta Sarón, y dirigirnos hacia Liérganes a coger la carretera de San Roque de Riomiera,  tras pasar por Mortesante, Mirones, Linto y Ajanedo, pueblos que según el historiador V. Fernández Acebo, son una parte importante del origen de nuestros abuelos.  Poco más adelante cogemos el cruce con dirección a Merilla, pero como sin duda en el día de hoy nuestro destino no nos tenía reservado visitar Carcabal, en vez de coger el cruce de la derecha de lleva a ese barrio, por indicación mía, tomamos el de la izquierda, que es por donde crei haber ido en otras ocasiones  (a veces creo que se está más guapo callado). Pero bendita confusión, gracias a ella he podido admirar las panorámicas más impresionantes de estos montes de los valles pasiegos y merachos.
 
     A la izquierda, al fondo, divisábamos las cumbres nevadas de los Picos de Europa, Peña Sagra con el famoso Cornón y Peñalabra en Alto Campoo.  De frente, la bahía de Santander, Peña Cabarga y el Monte Dobra; más a la derecha, Somo, Pedreña, y Santoña con la enorme silueta del Monte Buciero al fondo.  En fin, una gozada y una auténtica maravilla.
 
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     Si serán buenas y productivas estas tierras pasiegas que hasta en las rocas crecen los árboles,  arbustos y diversas plantas.  En una pequeña caminata para hacer ganas de comer practicando un poco de senderismo, estuvimos recorriendo los alrededores de la explanada donde habíamos aparcado el coche.  Tuvimos ocasión de contemplar in situ como desde dentro de las pequeñas rocas crecían diversas variedades de pequeños y no tan pequeños árboles, como tejos, acebos, mostajos... y otras muchas especies que salían prácticamente de la roca.  También sobrevolaban sobre nuestras cabezas varios buitres, pero éstos no me dieron oportunidad de "cazarles fotográficamente" en vuelo.
 
19 MOSTAJO     20 CRECEN SOBRE LA ROCA
 
                                            Esta es la prueba de que las plantas crecen en las rocas
 
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                                                                                            Más rocas con arbustos
 
     Aprovechamos para comer en todo lo alto de este monte rodeados de numerosas vacas pintas y rojinas, disfrutando de estas magníficas panorámicas.  A las vacas les debió de gustar nuestro coche, porque hubo un momento en que lo rodearon completamente más de una docena, con el consiguiente miedo por nuestra parte de algún golpe y rallón, pero sólo fue el susto.
 
     Una vez confortado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, cogimos camino hacia el valle del Asón, también por un camino que no aparece en ningún mapa y sin una simple señal que te indique por donde te encuentras.  En este camino en el que por lo visto el ganado tiene preferencia de paso, pudimos ver, tanto cabañas pasiegas completamente abandonadas y medio derruidas, debido al éxodo de sus propietarios, como rebaños de vacas frisonas importadas por los pasiegos de los Paises Bajos.  Cuando en medio de la carretera nos cruzamos con ellas tuve una extraña sensación; era la primera vez que veía vacas sin cuernos, sí he dicho bien, sin cuernos.  No recuerdo si antes las había visto alguna vez, pero creo que no.
 
16 ¡INCREIBLE!  VACAS SIN CUERNOS    17 EXTRAÑAS VACAS ¿NO
 
                                                   Vacas frisonas holandesas:  - como veis, sin cuernos -
 
     Tienes que orillar bien para dejarlas la calzada libre, pues como ya he dicho, parece que por estos caminos ellas tienen preferencia de paso y si no te apartas te apartan.  Poco más abajo tenemos que coger de nuevo una pista forestal de gran pendiente, que nos conducirá a otro de los lugares idílicos de estos valles,  un enorme hayedo con árboles de esta especie de extraordinaria altura y más derechos que una vela.  Sus ramas no empezaban a bifurcarse hasta llegar a una altura superior a los veinte metros.  Aprovechamos la sombra que daban los árboles para hacer nuestra acostumbrada sesión de senderismo y esta vez me atreví  seguir a Marisa y Juani.  Supongo que sólo serían tres o cuatro kilómetros, pero con el calor y que la pista tenía bastante desnivel, al final, mis piernas empezaban a flojear, quizá porque últimamente lo tengo un poco abandonado.
 
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     Aparte de eso en este bosque pudimos contemplar cosas tan curiosas como un acebo creciendo en el tronco de un haya, pero a una altura superior a los tres o cuatro metros,  caso extraño y sin ninguna razón aparente, a no ser que la semilla del acebo fuera transportada por algún pájaro y depositada en el haya.  También vimos infinidad de estos arbolitos al borde de la pista que crecian entre el grijo y los cascotes, pero eso sí, siempre en sitios sombreados con difícil acceso del sol.  Como había tantos no pude resistir la tentación de coger algunos para trasplantarlos en nuestra huerta y espero que enraicen bien, pues si lo han hecho entre piedras, creo que mejor lo podrán hacer en una buena turba.
 
31 HAYA     32 HIGUERA
 
     Como punto final de nuestro viaje nos dirigimos hacia Arredondo, denominado por los del lugar "la capital del mundo", y poco antes de llegar nos desviamos por un cruce que lleva hasta la ermita rupestre de San Juan de Socueva.  A partir de este cruce la indicación es inexistente y los habitantes de la aldea tampoco deben conocer con exactitud su ubicación.  Lo único que conseguimos saber es, que se tardaban unos quince minutos en llegar, que había que pasar dos cabañas, saltar una valla y que el camino estaba en muy mal estado.  Con tan pobres indicaciones intentamos encontrar el camino, cosa muy dificil, debido a la cantidad de veredas y cruces con que nos encontramos.  Además la señora que nos informó se quedó demasiado corta en cuanto al estado del camino.
 
     Por un auténtico barrizal en el que sólo se veían pisadas de ganado anduvimos el cuarto de hora que nos habían dicho, sorteando gran cantidad de zarzas y vegetación, cuando llegamos a un punto en que el camino se acaba y no podemos seguir, por lo que tuvimos que dar media vuelta y volver a nuestro punto de partida, con la sensación de que nos habíamos equivocado de camino, por lo que esperamos tener más suerte si volvemos en otra ocasión.  Estas pequeñas decepciones las ves ampliamente compensadas cuando contemplas los extraordinarios parajes que tienes que recorrer para conocerlas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
6月17日

MERINDADES DE BURGOS

 
 
Las Merindades   - 2 -
 
     Continuamos nuestros viajes por la viejas Merindades burgalesas y hoy la ruta que tenemos preparada será a Villarcayo,  Bárcena de Pienza,  Tabliega  y  Colina de Losa.  Esta vez, en lugar de subir por el puerto del Escudo, subimos hasta Reinosa,  para después, bordeando el pántano del Ebro, salir por Corconte a la carretera de Burgos.  Nuestra primera parada la hacemos en Villarcayo.  Bastante antes de llegar, ya percibía el olor de las riquísimas morcillas de esta tierra, por lo que aprovechamos para comprar una buena bolsa de ellas para traérnoslas a la tierruca.
 
     Tras recorrer una inagotable sucesión de montañas, valles, paisajes siempre verdes, ríos, desfiladeros... Y junto a una naturaleza exuberante, llegamos a Bárcena de Pienza, localidad rodeada de huertas, praderías y campos de labor.  En esta ocasión no es la iglesia parroquial el objeto de nuestra visita, sino el cementerio para visitar lo que en otro tiempo fuera un hermoso templo románico, del que sólo queda el ábside semicircular.
 
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                                                   Una de las cinco ventanas que se abren en el ábside
 
     Esta cabecera está construida totalmente en sillares de elegantes proporciones y está articulado mediante cuatro columnas entrega que lo dividen en cinco paños.  En cada una de estas calles vemos una buena ventana con imposta ajedrezada.  Destaca entre todas, la central, cuya arquivolta está decorada con seis cabezas humanas bajo arquitos ciegos.
 
     Fijamos nuestra atención en el alero, por su espléndida decoración de ajedrezado que recorre la cornisa a la cual sostienen una buena colección de canecillos iconográficos en los que podemos apreciar diversos animales como cabras, tortugas, etc. además de alguna máscara encapuchada.  Así mismo en los cinco capiteles que coronan las columnas podemos ver entre otros a un guerrero que mientras sujeta su caballo por la brida, lucha con un león; en otro vemos los relieves de seis escudos y tras ellos soldados a quienes sólo se les ve la cabeza.  El artífice de esta obra dominaba a la perfección las técnicas constructivas imperantes y se considera una obra de gran personalidad realizada en la segunda mitad del siglo XII.
 
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                                                 Capitel de una de las columnas y arquivolta de la ventana central
 
     Es una verdadera lástima que estas maravillosas ruinas estén ubicadas en un entorno que para nada está acorde con su categoría.  Para llegar a ellas tenemos que adentrarnos en una finca de ganado, tras salvar tres portillas y un cerrado para ganado con varias vacas a las que el barro les llegaba casi a las rodillas.  Llegamos a la puerta del cementerio y tras bastantes esfuerzos para intentar abrirla a pesar de no estar cerrada con llave, por fin logramos abrirla.
 
     Cuando entras, te encuentras con un panorama desolador, las malas hierbas sobrepasan en más de un metro la altura de las tumbas del cementerio.  Qué diferencia de como tiene Elias nuestro prado en Bedicó que no deja crecer la hierba más de diez centímetros.  Pero en fin, todo esto queda compensado cuando puedes fotografiar las espléndidas ruinas de esta iglesia, que creo que no están en el sitio que se merecen.  Esperemos que algún día,  los responsables se den cuenta del error y acondicionen un poco su entorno.
 
     Como creo que sabréis, me apasionan los temas templarios, y creo que esta iglesia guarda alguna relación con su vecina de San Pantaleón, pues la similitud de la escuela constructora de ambas es evidente y en los capiteles de Bárcena de Pienza vemos algunos relieves extraños, como el capitel ocupado por caballeros de una orden militar sin identificar.  La coincidencia de temas y de estilo en las tallas nos indica que sin duda, el mismo maestro cantero realizó los principales motivos escultóricos de ambas iglesias.  Se que algunos me dirán que de eso no hay nada, pero es mi opinión y a mí es difícil bajarme del burro, como dicen en mi tierra.
 
     Tenemos que retroceder para nuestra siguiente visita, que será Tabliega, un pueblo apacible en el que las mujeres al parecer no se arredran ante los duros trabajos, ya que encontramos a varias arreglando el entorno de la iglesia y algunos caminos vecinales provistas de sus palas, azadas y rastrillos, quitando zarzas, plantando árboles, y lo que más nos llamó la atención,  una joven tirando de carretilla con un calzado poco apto para estos menesteres.  Esto lo puede corroborar Rosa Mari, y seguro que me da la razón, que las botas de cuero con tacón, no son muy apropiadas para tirar de carretillo.
 
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                                                                                    Iglesia parroquial de Tabliega
 
     Tuvimos que volver por la tarde porque a la hora que fuimos nadie nos podía enseñar la iglesia, pues como he dicho creo que todos los vecinos del pueblo estaban enfrascados en estos trabajos, pero mereció la pena,  pues por la tarde, justo a la hora convenida, fue la mismísima alcaldesa del pueblo la que nos abrió la iglesia para que podríamos fotografiarla por dentro.  Estos gestos son de agradecer.
 
     Junto a la carretera campea el hermoso templo parroquial, que según dicen, es de origen monacal con monjes que vivieron bajo la regla de San Benito y dependían de Oña.  Estamos ante un templo de factura bastante completa que hoy se presenta con planta de cruz latina, ábside semicircular, portada al sur y torre sobre el crucero. 
 
     El ábside es elegante y su tambor va reforzado por contrafuertes prismáticos que en el tercio superior se convierten en columnas entrega.  Esta cabecera cuenta, como Bárcena de Pienza, con cinco ventanales siendo la central la más elegante.  El autor desplegó en la cornisa todo su ingenio.  No sólo decoró el frente del alero, sino que supo armonizar la iconografía de los capiteles con los canecillos.
 
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                                                                        Capiteles del templo parroquial de Tabliega
 
     Con la misma frescura de diseño modeló un monje de anchas mangas, que un par de músicos; no olvidó la figura del guerrero armado con lanza, ni de animales tanto reales como fantásticos.  En uno de los capiteles aparece un pastor luchando con un lobo que pretende quitarle una oveja.
 
    Con la buena impresión de lo contemplado hasta ahora nos dirigimos a la que será nuestra última visita románica del día.  Colina de Losa no se encuentra muy lejos por lo que enseguida llegamos ante su iglesia que a simple vista aún conserva algo de su fisonomía románica.  Después de echar un ligero vistazo por el exterior, vemos que lo más valioso del templo es su portada.
 
     Las arquivoltas tienen una extraña decoración, vemos manos, lazos y cabezas de animales, que a mi me parecieron gatos.  En uno de los capiteles, vemos una figura humana desnuda con las manos en las caderas, en otro, vemos un par de fieras afrontadas que también me parecieron gatos y no leones como parecería presumible, en otro vemos una rana y dos peces.
 
11 colina de Losa     7 Colina de Losa
 
                                                                    Capiteles de la portada de Colina de Losa
 
     Y para terminar, la sorpresa que en cada viaje nos tiene reservada Luis Antonio.  Esta vez no podía haber buscado mejor recorrido para nuestro regreso, para a través de Espinosa de los Monteros, dirigirnos hasta el Puerto de Las Estacas de Trueba, con un vertiginoso descenso hasta la Vega de Pas. ¿Habrá adivinado que soy pasiego? Pués creo que yo sólamente lo he dicho unas trescientas mil veces, así que no se como se habrá enterado. 
 
     Hicimos una parada en el mismo alto del puerto, en la misma divisoria con Cantabria, donde aproveché para tirar fotos a todo lo que meneaba, cabañas pasiegas, vacas de diferentes razas, flores del campo, etc. una verdadera gozada por lo que representan para mí estas tierras.  Como Marisa y Juani, continuaban con la costumbre de caminar en nuestros viajes, se nos adelantaron andando camino abajo por la sinuosa carretera del puerto, mientras nosotros sacábamos fotografias.  Tan ensimismado estaba con lo que veía que me olvidé de que ellas seguían caminando y cuando nos dimos cuenta y bajamos a recogerlas, ya casi habían llegado a la Vega de Pas.
 
1 Valles pasiegos     2 Valles pasiegos
 
26 Valles pasiegos     25 Valles pasiegos
 
24 Valles pasiegos     28 Valles pasiegos
 
9 Valles pasiegos    6 Valles pasiegos
 
20 Valles pasiegos    19 Valles pasiegos
 
30 Valles pasiegos    23 Valles pasiegos
 
     Como veis no todo es románico en nuestros viajes, y este recorrido por los valles pasiegos me ha animado mucho y ya he empezado a organizar un viaje en coche con todos los hermanos y primos Acebo, donde recorreremos la tierra de nuestros abuelos, San Roque, Miera y Carcabal, en lo que podríamos denominar "Un viaje a nuestros orígenes".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
6月9日

Merindades de Burgos

 
 
Las Merindades
 
     Después de unos fines de semana en los que hemos estado recorriendo casi todo el prerrománico asturiano, retomamos las rutas románicas y aprovechando que se acerca el buen tiempo lo vamos a hacer de una manera más amena, sobre todo para nuestras señoras.  Vamos a compaginar en nuestros viajes; el senderismo, las visitas turísticas, la naturaleza y por supuesto, el románico.
 
     Para abrir boca, el pasado sábado nos fuimos a recorrer parte de las Merindades de Burgos.  Entre la cornisa cantábrica y la meseta castellana se esconden unos valles que en la Alta Edad Media fueron testigos de los orígenes de Castilla la Vieja y aún se conoce a la comarca como Las Merindades. Apelativo éste, otorgado en el siglo X por Fernán González al organizarla en siete distritos administrados por un Merino, que asumía todas las competencias y poderes en representación de los condes y, más tarde de los mismísimos reyes.
 
     Cogemos dirección al Puerto del Escudo a la hora prefijada para nuestros recorridos, las nueve de la mañana, y la primera parada la hacemos en Ontaneda donde aprovechamos para comprar unos riquísimos Sobaos pasiegos en el sitio de costumbre.  Enseguida continuamos nuestro camino para coger la carretera de Logroño, la primera visita románica la hacemos en Incinillas.  Aquí encontramos una pequeña iglesia rural que aún conserva el ábside y los canecillos de época medieval.  El interior, no sabemos como será, pues cuando fuimos a ver a encargado de las llaves de la iglesia, éste nos dijo que en el interior no se podían sacar fotos, con la peregrina disculpa, de que por dentro era muy bonita.  Nos dejó atónitos, pues era la primera vez que no nos dejaban fotografiar el interior de un templo con esa extraña disculpa.
 
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                                                                                       Iglesia de Incinillas
 
     Después de sacar unas fotos por el exterior nos dirigimos hasta Medina de Pomar, que está situada en el centro de la comarca de las Merindades, en un territorio donde contrastan los paisajes ribereños de los ríos Nela, Trueba y Salón, con las escarpadas laderas de la Tesla, y las superficies más llanas, destinadas hoy a cultivo de cereal.
 
     Su fundación se atribuye a grupos mozárabes en los tiempos de la Repoblación, y en el siglo XIV Enrique II de Trastámara se la entregó a Pedro Fernández de Velasco, dándosela en señorío.  De este glorioso pasado, aún queda en pie un gran legado.  Las centenarias puertas de la muralla dan acceso a calles de organización y trazado medieval, donde podemos ver unas sólidas edificaciones, murallas, arcos, puertas, blasones, casas armeras y magníficas iglesias de gran interés artístico y religioso.
 
     Nos dirigimos en primer lugar hasta el edificio más emblemático de la villa; el imponente Alcázar de los Velasco, conocido, como las Torres.  Es una mezcla de Castillo y palacio y tiene dos torres prismáticas unidas por un cuerpo central que estuvo defendido por un foso.  Sin mucho esfuerzo llegamos hasta el Arco de la Cadena y muy próxima se encuentra la Puerta de Oriente, una de las cinco que daban acceso a la ciudad en la Edad Media.  Antes de cruzar el arco vemos, a la derecha, los cubos de la muralla que rodeaba el barrio.
 
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                                                                                            Medina de Pomar
 
     Fuera ya de la ciudad, contigua al monasterio de Santa Clara nos encontramos con los restos de la antigua ermita de San Millán, hoy convertidos en Centro de Interpretación del Románico de la zona.  Una edificación románica de finales del siglo XII recientemente restaurada.  Levantada en mampostería, con refuerzo de sillares en las esquinas.  Sólamente podemos ver parte de la cabecera, pero apreciamos una buena ventana en el lienzo central entre dos fustes monolíticos que sustentan un arco cuyos capiteles están coronados de cimacios ajedrezados.  Otras dos pequeñas ventanas se abren en las calles norte y sur. También vemos una cornisa sustentada por varios canecillos, con decoración muy sencilla.
 
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                                                                          Ermita de San Millán en Medina de Pomar
            
     Nuestra siguiente visita, será a la iglesia de San Antolín de Baillo y como de costumbre por esta zona, también estaba cerrada a cal y canto.  Por lo  que pudimos observar por el exterior, sólo conserva original la cabecera, compuesta por el ábside y el tramo recto del presbiterio.  Todo, aunque de una gran esbelted, demasiado sencillo, sobre todo la pequeña ventana que se abre en el centro del semicírculo.  Bastante mejor es la decoración de los canecillos que sujetan la cornisa en los que podemos ver varias cabezas de animales con una talla, aunque rústica, que merecen la pena.
 
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                                             Canecillos de la iglesia de San Antolín de Baillo
 
     Nos adentramos en el municipio de la Merindad de Cuesta-Urría donde haremos dos visitas; una a la iglesia románica de Valdelacuesta y la otra a unos restos visigóticos que recientemente han sacado a la luz.  Por una carretera solo apta para todoterrenos subimos al primer pueblo que está situado en la ladera de la Tesla, semiabandonado y con una iglesia prácticamente en ruinas, pero no todo van a ser en nuestros recorridos, templos bonitos, con grandes portadas y monumentales cabeceras.  Hay que visitar y conocer de todo, aunque a decir verdad, en esta ocasión, salimos un poco defraudados, pero tuvimos la compensación del maravilloso paisaje que puedes contemplar desde estas alturas de toda la sierra de la Tesla.
 
     Seguimos hasta Mijangos para ver los restos de una iglesia que tiene su origen en el siglo V, en época tardorromana.  La primera reconstrucción se produce en época visigoda, modificándose por última vez en el siglo X, ya en época altomedieval.  Estas fases constructivas se corresponden con tres momentos de utilización de la necrópolis que aparece alrededor de la iglesia.  A grandes rasgos se puede decir que cada periodo tiene su tipo de enterramiento.  Así, el romano -siglo V- se caracteriza por poseer tumbas excavadas en la roca; el visigodo -siglo VII- presenta sarcófagos y el medieval -siglos IX y X- sepulturas de lajas.  Según numerosos autores, la iglesia de Santa María de Mijangos es el primer testimonio de la cristianización de las Merindades.
 
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                                                Restos visigodos de la iglesia de Santa María de Mijangos
 
     A partir de aquí y hasta que lleguemos a Puente Arenas donde se encuentra la joya románica de San Pedro de Tejada, es donde empezaremos a hacer nuestro recorrido senderista por la abrupta naturaleza que nos rodea y donde podremos contemplar las Cuevas de los Portugueses y la gran cascada del desfiladero de Tartalés.
 
     Las cuevas, son un conjunto de habitáculos semirrupestres que han sido excavados en la roca de los cortados que flanquen el arroyo de las Torcas, en su confluencia con el río Ebro.  En origen fueron habitáculos independientes de planta rectangular, paredes rectas y cubierta plana, con una puerta.  Estos eremitorios sufrieron una fuerte transformación a principios del siglo XX, al ser ocupados por portugueses que trabajaron en el canal hidroeléctrico de Trespaderne.  Su construcción se remonta a época visigoda y altomedieval, si bien su nombre actual se debe a su ocupación por los emigrantes portugueses que trabajaron en el canal. 
 
     Las paredes conservan huellas del instrumental con que se las talló: pico, piqueta y azuela, aunque esta última parece más reciente.  Al momento de su construcción pertenecen algunos de los bancos corridos, hornacinas y mechinales, que dotaron al habitáculo de una mínima compartimentación y habitabilidad.
 
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                                                         Cuevas de los Portugueses
 
     Disfrutando de un bellísimo paisaje llegamos a Hoz de Valdivielso, que es la puerta obligada para llegar, a través de una espectacular garganta hasta Tartalés de los Montes.  Poco antes de llegar a Tartalés y nada más sobrepasar un túnel en la carretera divisamos una espectacular cascada.  Aparcando el coche como buenamente pudimos, pues la carretera era estrecha, nos acercamos a ver la cascada desde el mirador.  La panorámica es excepcional con unas vistas maravillosas de la garganta y de la cascada.
 
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      Mientras Luis Antonio y yo nos dedicamos a sacar las correspondientes fotos, no exentan de peligro (para él), las mujeres decidieron bajar caminando esta serpenteante carretera, no se si fue por hacer un poco de ejercicio, o fue por miedo, pues la carretera con infinidad de curvas cerradísimas se las traia. Creo que fue por lo primero, pues viene muy bien andar unos kilómetros para rebajar calorías.
 
     Muy cerca, encontramos el pueblo de Tartalés de los Montes, donde encontramos otra iglesia románica de parecidas características a las que venimos viendo por esta ruta.  De estructura sencilla, pero que posee una ventana en el muro del hastial oeste con una buena decoración, así como unos buenos canecillos sujetando la cornisa del ábside.
 
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                                         Capiteles de la ventana de Tartalés de los Montes
 
     A la entrada del pueblo, muy cerca de la iglesia, tuvimos ocasión de contemplar lo que quedaba de un antiguo potro de herrar en bastante buenas condiciones.  Estos potros fueron fundamentales en todos los núcleos campesinos, ya que en ellos se producía una actividad muy necesaria.  Diversos animales, especialmente bueyes de trabajo, eran herrados cuando sus dueños consideraban necesaria esta intervención.
 
     Solían constar de dos hileras paralelas de tres postes cada una.  Los `posteriores podían llegar a tener más dos metros de altura, mientras que el anterior era más bajo.  Ambos se encontraban unidos longitudinalmente con varas metálicás y entre ellos se situaba el yugo.  El animal era introducido dentro del potro e inmovilizado fijándole la cabeza al yugo, y pasándole una o dos cinchas de cuero por debajo de la panza.  Las varas se accionaban a modo de polea para elevar el animal.  La bestia, colocada ya en vuelo, estaba a disposición de ser sometida a la extracción de las herraduras viejas.
 
     La de cosas que estoy aprendiendo en estos viajes, ya que siempre recibo alguna lección didáctica sobre alguna de las extrañas cosas que vamos viendo.  Me recuerda a mi hermano Miracebo.
 
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                                                                               Ya sé como se herraban los bueyes
 
     Bueno, por fin llegamos a la visita más esperada, la iglesia de San Pedro de Tejada.  Cuando aún nos faltan unos kilómetros para llegar, Marisa y Juani, siguen andarinas y quieren bajar andando para continuar por carretera y pista el trecho que aún queda.  Yo también quería seguirlas, pero creo que era demasiado para mí, por lo que cuando faltaba aproximadamente un kilómetro me apeé del coche y cogí una pista entre prados que llevaba hasta nuestro destino.
 
     Por el camino tuve tiempo de contemplar infinidad de flores y plantas que rodeaban los prados y que hacían la caminata mucho más llevadera.
 
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      Cuando por fin llegamos arriba, vemos que hemos calculado mal el tiempo, pues aún nos quedaba una hora para que abrieran la verja que da acceso a la iglesia, por lo que decidimos bajar hasta el pueblo y dar unas vueltas por las proximidades.  La verdad es que merece la pena un paseo por Puente Arenas.  Tiene un bonito parque junto al puente que salva el río Ebro que por aquí debe ser truchero por los pescadores que había en el río. 
 
     Nos acercamos hasta la iglesia parroquial donde pudimos contemplar -cosa que no esperábamos- una buena portada románica con varias arquivoltas y capiteles.  La única pega, es que parece que en alguna restauración posterior han mutilado un poco uno de sus costados para colocar un gran contrafuerte gótico.
 
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                                                                           Iglesia parroquial de Puente Arenas
 
     La espera mereció la pena, pues cuando llegamos de nuevo a San Pedro, y una vez sacadas las entradas, con el consiguiente aviso de la señorita guía, de que en el interior no se podían sacar fotos, cosa que ya sabíamos, pues ya habíamos estados en otras ocasiones.  El interior impresiona por su altura, su bonita cabecera y los extraordinarios capiteles que sustentan los arcos triunfal y torales.  Todos ellos conservan aún restos de su antigua policromía.
 
     Pero si el interior es bello, que voy a decir del exterior:  ¡Qué frisos!,  ¡Qué capiteles!,  ¡Qué canecillos!, sin duda la mejor decoración escultórica de estos elementos que he contemplado en mi larga experiencia recorriendo templos románicos.  Para mí, es mejor si cabe, que la de Frómista, sino en cantidad, sí en calidad y belleza.
 
     Disfrutaba como un niño con zapatos nuevos, apretando el gatillo, y disparando las más de cien fotografías que pude sacar, y porque me metían prisa, sino todavia estoy allí.  Creo que la cámara se llevó un calentón de cuidado.  En el albúm de fotos que inserto al principio podeis ver algunas de las fotos que pude sacar y creo que merece la pena perder un poco de tiempo viéndolas.
 
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                                                                Iglesia y portada de San Pedro de Tejada
 
     San Pedro de Tejada en sus orígenes fue un importante cenobio creado aproximadamente en el año 850 y tal fue su importancia que llegó a ser sede episcopal durante bastantes años.  En el año 1011, los condes de Castilla don Sancho y doña Urraca crearon el monasterio de San Salvador de Oña, por lo cual San Pedro de Tejada deja de ser abadía y pasa a convertirse en priorato de Oña.  En el año 1070 se levantó el templo que vemos en la actualidad.  Tras la desamortización de Mendizábal San Pedro de Tejada pasó a manos de la familia Huidobro que son en la actualidad los propietarios del templo.
 
     La iglesia posee una única nave, ábside semicircular una bella torre y dos portadas.  La más importante se encuentra en el muro oeste, mientras que en el lado norte vemos otra mucho más sencilla.    El ábside semicircular se articula por medio de dos columnas que se apoyan en recios contrafuertes a la altura de la imposta de las ventanas.  Otas dos columnillas separan el semicírculo del presbiterio.  Todas las columnas estan coronadas por soberbios capiteles que ayudan a sostener la cornisa.
 
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                                                                     Ventana y frisos que podemos ver en el templo
 
     En cada una de las calles del ábside así como en los dos tramos del presbiterio se abren muy buenas ventanas románicas de medio punto con arquivolta de grueso baquetón que descansa sobre un par de columnas coronadas por  cimacios taqueados que se continúan por la imposta y bellos capiteles, la mayoría vegetales, aunque también vemos alguna extraña figura de ave.  Cubriendo el conjunto vemos un guardapolvo de ajedrezado.
 
     La torre es una de las joyas de esta iglesia, con sus esquinas achaflanadas conseguidas al poner columnas en los cuatro ángulos.  Se compone de dos cuerpos, el inferior presenta dos arcos ciegos en cada uno de los cuatro lados  mientras que en el cuerpo superior se abren extraordinarias ventanas geminadas, también dos en cada lado.  Estas ventanas llevan su correspondiente capitel y columna.
 
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                                       Frisos de la Última Cena y lucha de un hombre con una fiera                                                                  Los canecillos que sustentan los aleros quizá sean los mejores que podemos contemplar no sólo en el románico burgalés, sino en toda la península.  En las más de doscientas iglesias románica que he tenido la oportunidad de visitar, jamás he visto tanta calidad, acrecentada por el extraordinario estado de conservación y ese color claro que sólo lo dan las piedras de la cantera cercana al pueblo y que he tenido la suerte de conocer.
 
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                        Estos son sólo una pequeña parte de la rica colección de canecillos
 
    
 
  
 
    
 
 
 
     
 
      
 
                                      
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
    
 
    
 
    
6月2日

PRERROMANICO ASTURIANO

Final de nuestra andadura por el prerrománico
 
     En este último fin de semana hemos hecho el recorrido final por el prerrománico asturiano y para despedirnos bien de nuestros vecinos, lo hicimos en un dia infernal pasado por agua, pero nosotros no nos desanimamos por nada, sobre todo por la lluvia, que en Cantabria de eso tenemos mucho, pero si comparamos con lo que nos cayó en Asturias, lo de aquí son simples chubasquitos.  Aunque a decir verdad, como casi siempre nos ocurre, durante la visita a los templos siempre había momentos que cesaba la lluvia para que pudiéramos sacar las fotos.  Debe ser algún privilegio que tenemos por ser buenos, aunque las iglesias han salido empapaditas de agua.
 
     Llegamos a Oviedo y nos disponemos a hacer la primera visita a San Julián de los Prados, o Santullano, como lo queramos llamar.  Enseguida contemplanos la silueta de la iglesia, enmarcada en un bello parque, pero aún nos faltaba lo más difícil - aparcar -.  No sé la cantidad de vueltas que tuvimos que dar hasta encontrar un pequeño hueco donde poder dejar el coche ( y me quejo yo, de lo difícil que es aparcar en Torrelavega ). Por fin lo encontramos, aunque deberíamos andar un buen trecho para llegar a Santullano. 
 
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                                                     San Julián de los Prados  (Santullano)
 
     Este templo fue construido en el reinado de Alfonso II el Casto y formaba parte de un conjunto monumental compuesto por el palacio, baños, salas de recreo y comedor que el monarca había mandado edificar como residencia de descanso real. De este conjunto, sólo la iglesia dedicada a los santos Julián y su esposa Basilisa, ha llegado a nosotros.
 
     Edificio de grandes dimensiones, realizado en sillarejo y sillar en las esquinas.  Penetramos en el mismo, a través del pórtico rectangular, cubierto con armadura de madera, y accedemos a una soberbia edificación, que se compone de tres naves de cubierta plana de madera, un ancho crucero y tres capillas en la cabecera.  La separación entre naves se realiza mediante tres arcos semicirculares de ladrillo, apoyados en fuertes pilares de sección rectangular.  Un gran arco toral separa la nave central del alto crucero, permitiendo el paso a la cabecera con sus tres capillas a través de tres arcos calados en su parte inferior.
 
     Por último, destacar la magnífica decoración pictórica, que adorna toda la iglesia.  La técnica empleada - punzón y posterior pintura al fresco sobre estuco -, de antecedente paleocristiano, ha permitido reconstruir las zonas policromadas que se habían perdido; de ahí que aparezcan diversas zonas ocres con el trazado del dibujo original. Los motivos empleados en la profusa decoración serán eminentemente decorativos (no aparece ninguna figura humana o animal), con florones y circunferencias incisas y motivos romanos de matiz pompeyano con cortinajes de tradición clásica.
 
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                                            Iglesia de Santa María del Naranco
 
     A continuación tuvimos que cruzar Oviedo de parte a parte para dirigirnos al monte Naranco, donde se encuentran otros dos de los mejores templos prerrománicos;  Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Según íbamos ascendiendo, la niebla se hacía cada vez más densa y espesa, por lo cual nos temimos lo peor, pero como la buena suerte sigue acompañándonos en nuestros desplazamientos, cuando llegamos a Santa María nos llevamos la agradable sorpresa de que aunque seguía lloviendo, la niebla casi se había dispersado.
 
    Tuvimos que esperar un buen rato a que llegara la guía, pero aprovechamos muy bien el tiempo para sacar muchas fotos exteriores, que aunque pasadas por agua, y no exentas de dificultad, pues al poco rato llegó un grupo de casi cincuenta jubilados de Valladolid, todos con su correspondiente paraguas, por lo que había que hacer verdaderos esfuerzos para conseguir encontrar un hueco libre para sacar las fotos que podeis ver en el album del principio de la página.  Todas bien pasadas por agua y con la nueva técnica bajo el paraguas.
 
     Pero bueno, todas las dificultades parecen pocas cuando al final puedes contemplar esta iglesia prerrománica.  Si exteriormente es una maravilla, no lo es menos el interior, además sin ningún problema para hacer fotos que es lo que a mi me gusta, pues te dan todas las facilidades para hacer las que quieras y como quieras.
 
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                                                   Vista de la iglesia y uno de sus miradores
 
    Este edificio fue construido por el rey Ramiro I, como palacio de recreo y descanso, en los terrenos de caza existentes en la ladera sur del monte Naranco.  Esta iglesia es una de las más importantes del arte prerrománico y contó en su interior con decoración pictórica, hoy inexistente.
 
    La planta baja contiene zócalo, ventanas semicirculares, puertas de acceso y huecos de ventilación.  La planta superior, dos espléndidos miradores con ventanas tripartitas de grandes dimensiones. El mirador de la fachada este, contiene además de la copia del altar primitivo de esta iglesia (el original se encuentra en el Museo Arqueológico), dos bonitos medallones con cuadrúpedos en el centro y fajas donde se encuentran grabada la cruz de los Ángeles.  Sobre este conjunto, la ventana con arquería de la cámara alta.
 
     Los costados norte y sur de este edificio, realizado sobre alto zócalo, se encuentran recorridos por contrafuertes exteriores, que se alzan hasta la cornisa, con lo que, además de servir de refuerzos, acaban por proporcionar al templo ese gran verticalismo que presenta.
 
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                                                       Capiteles de las ventanas de los miradores
 
     A tan sólo ciento cincuenta metros se encuentra la otra iglesia, la de San Miguel de Lillo, por lo que el camino lo hacemos andando, pues además había dejado de llover.  Continuamos con el grupo de Valladolid, por lo que cuando entramos en el interior de la iglesia, como esta es de un tamaño muy reducido, estábamos poco menos que como sardinas en lata.
 
     Esta iglesia fue erigida por Ramiro I hacia el año 848 y del primitivo edificio sólamente se conserva en la actualidad una tercera parte, pues en el siglo XIII un corrimiento de tierras lo arrasó parcialmente.  De entonces data la improvisada cabecera que hoy ejerce las funciones  de capilla.
 
     El vestíbulo y el arranque de las tres naves, es lo que queda de la primitiva planta.  Sobre el vestíbulo se halla la tribuna real, a la que se asciende por angostas escaleras, y dos estancias, a sendos lados, posiblemente para descanso del rey y de la reina, en ceremonias largas.
 
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                                                                Iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo
 
      En las jambas de la puerta de ingreso hay dos relieves en piedra que reproducen motivos de un díptico bizantino del siglo VI.  La separación de las naves se efectúa por medio de arcos que descansan en grandes columnas con capiteles y basas decoradas, estas últimas muy originales e historiadas. Hay muchos detalles decorativos escultóricos, en los que es evidente la influencia lombarda.  Los muros estuvieron decorados con pinturas, con clara evolución en sus composiciones, ya que abandona toda servidumbre a la pintura decorativa romana, introduciéndose escenas en las que la figura humana representa un papel principal.
 
     Una vez terminadas las visitas de estas dos iglesias, subimos hasta la cumbre del monte Naranco para poder contemplar las maravillosas vistas que desde el alto se pueden divisar.  Este recorrido del puerto ya lo había hecho yo hace bastantes años, en aquella ocasión haciendo la subida y el descenso a pie, pero claro, eso era cuando era un poco más joven y estaba acostumbrado al senderismo.
 
     Nos dirigimos después a la comarca de la sidra, pues cerca de Villaviciosa teniamos otros dos buenos templos que visitar; en Valdediós, el Conventín, y en Priesca, su iglesia prerrománica de San Salvador.  En la primera, ya habíamos estado hace unos meses, cuando visitábamos el románico asturiano, pero en aquella ocasión al no coincidir con el horario de visitas sólamente la pudimos ver desde fuera de la reja, por lo que ahora como ya sabiamos el horario, llegamos a tiempo.  Quizá con demasiado tiempo, pues todavía faltaba más de media hora para que abrieran, pero ese tiempo lo aprovechamos para subir a un monte cercano y sacar varias fotografías desde lo alto, y al mismo tiempo aprovechamos para coger y comer unas deliciosas fresas silvestres que encontramos por el camino.
 
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                                     San Salvador de Valdediós, el "Conventín"
 
     Esta iglesia de San Salvador también tiene su historia.  La tradición señala cómo el monarca Alfonso III, tras ser destronado por sus hijos, mandó construir una villa palatina en el valle de Boiges a la cual pertenecía este templo, que serviría como capilla real del palacio.  No obstante, tal teoría ha sido recientemente cuestionada, señalando que esta iglesia pertenecería en realidad a un pequeño monasterio y que la vinculación del edificio al monarca quedaría restringida a la construcción del pórtico sur como panteón funerario -espacio que, no obstante, nunca llegaría a ser utilizado como tal-, la decoración pictórica y la consagración del templo.
 
     Esta ceremonia tuvo lugar el 16 de septiembre del 893, conservándose la lápida de mármol que conmemora este hecho empotrada en el exterior de la cabecera, en la llamada "Capilla de los Obispos".  Dedicado al Salvador y conocido popularmente como el "Conventín", este pequeño templo presenta planta basilical de tres naves, mucho más alta la central que las laterales; cabecera con tres capillas de testero plano sobre las que se elevan otras tantas cámaras ciegas y dos pequeñas estancias a las que se accede por unos arcos muy bajos.
 
     Está construido en mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas y contrafuertes, presentando también este último aparejo las fachadas oriental y occidental, el pórtico y la "Capilla de los Obispos", y de ladrillo, los arcos del templo y las bóvedas de las estancias meridionales.  La iluminación se resuelve mediante el empleo de ventanas geminadas con arquillos de herradura y rodeadas de alfiz, aunque en la capilla mayor encontramos una ventana de triple arco.  Sobre el vano que ilumina la tribuna occidental destaca la presencia de un gran sillar decorado con la Cruz de la Victoria de la que cuelgan el alfa y el omega.
 
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   Al interior, las naves se separan mediante arcos de medio punto sobre pilares cuadrados con sencillas molduras a modo de capiteles, cubriéndose con bóvedas de cañón corrido.  El mismo sistema de abovedamiento se emplea en las capillas de la cabecera, pero aquí se utilizan, como en la entrada principal, columnas con fustes de mármol y capiteles con motivos vegetales. 
 
     En este edificio se unen elementos de la tradición astur -por ejemplo, los capiteles de la capilla mayor y ventanas de ésta y de la nave, con collarino sogueado y grandes hojas nervadas en las esquinas de la cesta-, con otras de raigambre islámica, como es el diseño de las celosías y los motivos decorativos de los capiteles del pórtico sur, junto a otros elementos reaprovechados -capiteles de las capillas laterales y fustes de mármol, granito y caliza de la zona de la cabecera y atrio occidental- de finales del siglo VI o principios del VII reaprovechados.
 
     Finalmente nos dirigimos hasta el pequeño pueblo de Priesca donde podremos ver su iglesia dedicada a San Salvador.  Lo primero que hacemos es localizar a la señora que tiene las llaves, que por cierto vive al lado de la iglesia, y aunque no era demasiado experta para explicar las características del templo, en cambio, no nos puso ningún impedimento para sacar cuantas fotos quisiéramos del interior, cosa que es de agradecer, sobre todo cuando veníamos de otras iglesias en las que fue imposible sacar ninguna.  Yo pude subir hasta la tribuna real, -cosa impensable en otros templos-.  
 
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                                             San Salvador de Priesca
 
     La iglesia de San Salvador de Priesca se suma al grupo de las prerrománicas tardías sitas en el concejo de Villaviciosa que conservan, en mayor o menor grado, sus fábricas primitivas, o al menos algún testimonio de esta cronología reutilizado en las edificaciones actuales.
 
     El exterior del edificio conserva todavía algunos restos originales, que se alternan con algunas réplicas modernas de los perdidos y con algunas intervenciones posteriores, como la cubrición que ocultó el paramento original de sillarejo, o cuando se adosó en época moderna en el muro sur, una sacristía que se continua en un pórtico techado a un agua prolongado hasta la fachada oeste.
 
     Esta iglesia de San Salvador recrea también los prestigiosos modelos de Alfonso II el Casto.  Por una inscripción desaparecida se sabe que la iglesia fue consagrada el año 921.  Fundación tardía, el templo fue edificado tras la muerte de Alfonso III en un paraje elevado que, aun hoy, conserva sus caracteres marcadamente rurales. De planta rectangular, consta de nártex, cuerpo de naves y cabecera tripartita.
 
     Al interior, el ábside mayor concentra la decoración plástica del edificio.  Los muros van recorridos por arquerías ciegas (tres en cada paño) apoyadas en columnas que se realzan sobre un zócalo.  De factura más sencilla son las angostas y alargadas capillas laterales.  Un único arco ciego apoyado en pilastras centra el testero y en él vemos una ventana cerrada por celosía.
 
     Con esto, damos por finalizada nuestra andadura a través del prerrománico asturiano y ahora quedo a la espera de que Luis Antonio, nos marque las nuevas rutas que haremos a continuación.
 
    
                                                   
    
 
    
5月25日

PRERROMANICO ASTURIANO

 
 
No sólo vivimos de románico  - 2 -
 
     En el medievo, alto medievo y todas las épocas, los monjes instalaban sus conventos e iglesias en zonas privilegiadas por su entorno natural.  El emplazamiento de la arquitectura prerrománica asturiana es un  fiel reflejo de la sensibilidad de éstos religiosos y monarcas asturianos de antaño. 
 
     Los reyes Alfonso II, Ramiro I, y Alfonso III, son los máximos impulsores del arte prerrománico asturiano.  Entre los siglos VIII y XI, Asturias crea una arquitectura sumamente original y de gran belleza.  Teniendo un origen visigodo, abandona el arco de herradura, que es sustituido por el de medio punto y sobre todo, por el peraltado, que llega a convertirse en el más específicamente asturiano.  Emplea el muro llamado compuesto, enriquecido con arquerías ciegas.  Los capiteles son toscas imitaciones del coríntio clásico y la columna es sustituida por el pilar.  Los monumentos asturianos, son excepcionales para su época, por el empleo sistemático de la bóveda de cañón y su contrarresto por medio de estribos que influyen en el aspecto exterior del monumento.
 
     Cuando el pasado viernes me llama Luis Antonio, que es el que organiza todos los itinerarios, y me dice que al día siguiente como siempre tendríamos que madrugar porque la ruta iba a ser larga, ya que íbamos a ir a visitar el prerrománico asturiano del oeste y sur de Asturias, me alegré, porque aunque parezca mentira, tenía ganas de "desenchufarme" un poco de la cantidad de románico que habíamos contemplado en los últimos fines de semana, por diferentes provincias de Castilla y León.  Y a decir verdad, no me arrepiento lo más mínimo, pues vivimos una jornada de prerrománico intensa y muy bien aprovechada.
 
     Después de hacer una corta parada en Pravia para desentumecer un poco los músculos y tomarnos unos cafés, seguimos camino hasta la que será nuestra primera visita, la iglesia de San Juan en Santianes de Pravia.  La historia de este templo está muy unida al rey Silo, esposo de Adosinda, que fue quien trasladó la corte, de Cangas de Onís, donde estaba en esos momentos, hasta Pravia, la antigua Flavium Avia romana, en la que construyó un conjunto palacial y en él una iglesia dedicada a San Juan Apóstol y Evangelista y que parece ser que además fue usada como panteón real.
 
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                                      Iglesia de San Juan Apóstol de Santianes de Pravia
 
     Este templo fue concebido como iglesia palatina u oratorio real y con funciones de panteón real, y estaría enclavado en un lugar próximo al conjunto palaciego del rey, que en la actualidad no es posible identificar con exactitud la ubicación original de la residencia palaciega. A la muerte del rey Silo, en 774, la iglesia se convierte en redidencia monástica a donde se retiraría la reina Adosinda siguiendo la tradición visigoda.
 
    Presenta planta basilical de tres naves, la central de doble de anchura que las laterales y separada de éstas por arquerías de tres arcos aparejados en ladrillo sobre pilares de sección cuadrada, con un transepto algo más ancho que las naves.  Su cabecera es cuadrada con dos sacristías laterales y nártex a los pies.  Las partes conservadas de los ventanales tenían arcos de herradura, al igual probablemente que el ventanal triple del ábside con la inscripción dedicatoria. Como restos prerrománicos conserva parte de las columnas del arco del triunfo y varios fragmentos trabajados con gran riqueza decorativa.  También ha sido hallada la piedra laberíntica epigráfica de Silo donde podría leerse:
 
" Silo Princeps Fecit "   ( lo hizo el rey Silo )
 
     Estamos ante el templo prerrománico más antiguo del que se conservan restos, de Asturias, ya que fue construido por el rey Silo entre los años 774 y 783.  En los siglos XVII y XIX la iglesia experimenta sustanciales cambios en la estructura arquitectónica primitiva prerrománica.
 
     Después de visitar el Museo Prerrománico, donde pudimos contemplar algunas reproducciones, de piedras con inscripción votiva, dedicatoria fundacional, una piedra laberíntica, lápidas, fragmentos, etc. nos dirigimos hasta nuestra próxima visita a otro magnífico templo prerrománico, San Pedro de Nora.  Este pequeño pueblo situado en el concejo de Las Regueras, en la ribera del río Nora, próximo ya a su confluencia con el Nalón.  Por aquí discurría la antigua calzada romana de Astúrica (Astorga) a Lucus Asturum (Lugo de Llanera)
 
     La iglesia de San Pedro de Nora no es mencionada por las crónicas medievales hasta el siglo X, en la extensa donación que el rey Alfonso III el Magno y su esposa doña Jimena realizan a la catedral de San Salvador de Oviedo en 905.  Convencionalmente se la adscribe al periodo constructivo de Alfonso II, ya avanzado su reinado, por relaciones estilísticas con modelos de edificios como San Julian de los Prados o Santa María de Bendones.  Las soluciones empleadas en su construcción responden, de forma evidente, a la tipología de la iglesia de Santullano.
 
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                                             Iglesia prerrománica de San Pedro de Nora
 
     El templo de San Pedro de Nora mantiene planta basilical que predomina en la tipología de las iglesias asturianas.  Nave central separada de las naves laterales, por arquerías con arcos de medio punto peraltados, aparejados en ladrillo y apoyados en impostas con decoración moldurada que, en número de cinco, descansan sobre tres pilares exentos de sección cuadrada, hechos de sillarejo.
 
     En el muro oriental de la capilla mayor, está situado un pequeño tabernáculo con una caja excavada.  Su función previsible sería la conservación de las reliquias.  Sobre la bóveda del ábside central se encuentra un espacio de similar superficie al de la capilla mayor, con acceso único, externo, por una ventana ajimezada de tres huecos, apoyados en dos columnas exentas y dos jambas extremas.
 
     La cabecera es rectangular y tripartita.  Las tres capillas se comunican entre sí por una puerta, con arco de ladrillo, abierta en cada muro que las divide y están cubiertas por bóvedas de cañón sobre imposta, mientras que las naves lo hacen sobre cubierta de madera.  El templo destaca por la elevada altura de su interior, sus considerables dimensiones y la carencia de estructuras occidentales.  De igual modo, es peculiar la situación y alzado de las dependencias laterales, que escapan a la tipología basilical habitual, y ofrece dudas sobre su inicial destino.
 
     Tenemos que retroceder unos kilómetros para hacer la siguiente visita a Santo Adriano de Tuñón.  Dejamos el coche en un amplio y bien acondicionado aparcamiento para ir caminando hasta la iglesia de Santo Adriano.  Aquí comienza la famosa Senda del Oso, que discurre a través de los concejos asturianos de Santo Adriano, Proaza, Teverga y Quirós.  Aprovecha el trazado de un ferrocarril carbonero que durante casi un siglo acercó el mineral de Quirós y Teverga hasta Trubia, en el valle del Nalón.
 
     Esta iglesia prerrománica es una de las menos conocidas y visitadas de todos los templos de este estilo asturianos.  Formó parte de un monasterio benedictino y se construyó durante el reinado de Alfonso III el Magno y Jimena y se consagró en el año 891 siendo dedicada a los mártires Adriano (oficial romano) y su esposa Natalia.  Más de dos siglos después, en el año 1108 sufrió las primeras reformas.  Más tarde vendrían nuevas reformas, sobre todo en los siglos XVII o XVIII cuando se añadió a los pies una nave o pórtico que prolongaba las originales y que sustituiría al pórtico tripartito prerrománico.  En esta iglesia, fue en el único sitio de cuantos visitamos en la que no nos fue posible sacar ninguna fotografía del interior, pues tiene una buena colección de pinturas murales, que según nos dicen, están desapareciendo debido a la luz de los flaxes que de forma indiscriminada ha padecido en los últimos tiempos.
 
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                                      Celosías de la iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón
 
     La iglesia prerrománica la forman tres naves separadas por arcos formeros de medio punto que se prolongan sobre gruesos pilares prismáticos sin mediación de capiteles o impostas.  La cabecera es tripartita y por encima del ábside central existe la habitual capilla supraabsidial que se cubre al esterior por una ventana ajimezada y que al parecer hacía las veces de cámara del tesoro.
 
     A la capilla central se entra por arco de medio punto.  Adosadas a las paredes vemos dos columnas con capiteles posiblemente reaprovechados de época tardorromana o visigoda.  Probablemente lo más interesante de esta iglesia son los restos de pinturas murales de la capilla principal con la alegoría del Sol y la Luna.  Debajo de las mismas, un friso de almenas de influencia mozárabe;  sobre ambas, flores y roleos.  También se conserva un interesante fragmento del cancel.
 
     Desde el área recreativa donde nos encontramos, y muy cerca de la iglesia, parte la Senda del Oso, la cual nos acompaña en nuestro recorrido durante varios kilómetros que hacemos en medio de un paisaje de increible belleza, con la Senda a nuestra izquierda, el río Trubia a la derecha y muy cerca el desfiladero de las Xanas.  No me extraña en absoluto el nombre que le han dado a esta zona de "Pequeña Suiza", pues el entorno es impresionante.  Cerca de Proaza se encuentra un cercado osero, donde Paca y Tola, dos ejemplares de oso pardo, que abandonadas por unos cazadores furtivos que habían matado a su madre, fueron rescatadas por el Seprona y se hizo un espacio vallado para que éstas pudieran recrearse en su medio.
 

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     Más adelante entramos en el concejo de Quirós, a partir de aquí la carretera empieza a empinarse pues estamos a espaldas de la imponente sierra del Aramo.  Cuando llegamos a Arrojo, justo al lado de la carretera nos encontramos con algo que no buscábamos, porque no teníamos ni idea que en este pueblo existiera una iglesia románica.  Es la de San Pedro, y posee una muy buena portada y ábside semicircular que llama la atención su gran inclinación que parece que se lo está tragando la tierra.

     Paramos unos minutos, los justos para sacar unas fotografías a su buena portada compuesta por tres arquivoltas adornadas con flores de cuatro pétalos y labores en zigzag.  Apoyan a la derecha sobre tres capiteles de motivos vegetales y una extraña máscara y los de la izquierda desaparecieron y han sido sustituidos por otros lisos. En lo alto de la portada queda una pequeña cornisa con canecillos que representan figuras humanas.

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                        Portada románica y capiteles de San Pedro de Arrojo

     Antes de llegar a Pola de Lena, la carretera se empina en medio de curvas y contracurvas, estamos subiendo el Puerto de la Cobertoria, famoso por las numerosas gestas ciclistas debido a su gran altitud.  Por si fuera poco la carretera estaba en obras y en unas condiciones lamentables, pero sabíamos que a pocos kilómetros tendríamos una buena recompensa con la visita a una de las joyas del prerrománico asturiano, Santa Cristina de Lena.

     Desde donde dejas el coche hasta la iglesia tenemos que andar un buen trecho por un camino en bastante mal estado y además había empezado a llover, por lo que temimos que nuestra visita más esperada se fuera al traste y no poder sacar buenas fotos, debido a la niebla que cubría el entorno del templo.  Aprovechamos para contemplarlo por el interior mientras llovía, esperando que el chaparrón amainase, pero como soy muy impaciente salí al exterior y aprendí una nueva modalidad de sacar fotografías a una mano, pues con la otra tenía que sujetar el paraguas.

     Por suerte al cabo de un buen rato el cielo empezó a despejarse y de nuevo salió el sol por lo que pudimos sacar bastantes fotografías de la iglesia por el exterior.

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                             Iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena

     No se ha encontrado documentación escrita hasta bien entrado el siglo XVII, por lo que su datación correcta siempre ha sido muy dificultosa.  Por sus características constructivas se considera como un edificio posterior a Santa María del Naranco. Esta iglesia, considerada como la última construcción del periodo ramirense, es un templo de reducidas dimensiones, de planta rectangular, tiene adosados un ábside en el fondo oriental, un pórtico en el occidental y dos cámaras de menor altura.  Dispone de una única puerta de gran tamaño en el pórtico, entre dos contrafuertes y terminada en arco de medio punto hecho a base de grandes dovelas irregulares. 

     Su aspecto exterior asemeja al de las iglesias cruciformes visigodas, pero la existencia de dos contrafuertes en cada uno de los dieciseis planos que conforman su estructura, confieren a este edificio, situado totalmente aislado en una loma y rodeado de un paisaje de gran belleza, una imagen muy especial.

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                                     Entorno de Santa Cristina de Lena

     Pero si su aspecto exterior es muy atractivo, aún de mayor interés es la belleza y originalidad de su interior.  Toda la iglesia está abovedada y el paso entre los distintos ambientes se efectúa a través de arcos de medio punto. La nave central está dividida en tres zonas: la primera corresponde a la cabecera, situada un metro por encima del tramo central, separada del mismo por una iconostasis de piedra que separa dos espacios, uno de ellos la nave central donde se congregaban los fieles y por otra parte el presbiterio o altar mayor donde se situaba el oficiante de la misa según el ritual visigodo.  La iconostasis está formada por tres arcos de medio punto sobre columnas y capiteles, y a la que se accede por dos escaleras adosadas a los muros laterales.

     Debajo del arco central, algo mayor que los laterales, se colocó un cancel de tres piezas de época visigoda, tiene una inscripción que dice:  OFFERET FLAINVS ABBA IN ONORE APOSTOLOR (um) d(E)I=S(an)C (t)OR(um) PETRI PAVLI, cuya tradución un poco libre sería: "El abad Flainus ofrece en honor de los apóstoles de Dios, Pedro y Pablo". Evidentemente para respetar la separación de ambientes que exigía la liturgia de la época.  Sobre esta triple arcada existe otra, también triple, de mucho menor altura que aquella, sobre celosías de piedra, que podría ser un añadido posterior posiblemente de época mozárabe. 

     Dispone de un sólo ábside al que se accede por un arco de medio punto sobre columnas y capiteles, rodeado por dos arcos ciegos de menor tamaño que debian contener sendos altares y producen la sensación de que se trata de una cabecera triple.  Está situado en la fachada este formado por un espacio rectangular cerrado con bóveda de medio cañón y cubierta a dobles aguas.  Destaca este ábside en contraposición con el resto de las iglesias asturianas que se componen normalmente de cabeceras tripartitas, mientras éste se aproxima más a los modelos visigodos que a los asturianos.  En su interior hay una pequeña arquería ciega adosada a ambos lados.  En el testero una ventana ajimezada dividida por cuatro pequeñas columnas que forman tres estrechos vanos.

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                                        Ventana y puerta de la iglesia

     Las dos capillas laterales  se consideran espacios reservados para servicios o sacristías del templo, aunque sus funciones no están claramente definidas.  Ambas estancias se cubren con bóvedas de medio cañón. La capilla norte dispone de un pequeño vano en uno de sus laterales que la ilumina.  Este vano está formado por una ventana trífora formada por cuatro pequeñas columnas con arcos de tradición mozárabe. 

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     Con esta visita dimos por finalizado nuestro recorrido por el prerrománico asturiano que teniamos programado, por lo que emprendimos camino de regreso, no sin antes parar en Pola de Lena a tomar unos cafes acompañados de los típicos casadielles, unos dulces que nos vienen de maravilla para nuestra dieta de pocas calorías.  Pero bueno, peor son las barbacoas en nuestra huerta y no por eso las vamos a dejar.

casadielles 1

Las "casadielles" estaban riquísimas

 

 

 

 

 

 

 

 
    
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                          
 
    
 

5月19日

Mozárabe en Pucela

 
 
No solo vivimos de románico
 
 
     Para desintoxicarnos un poco del empacho de románico que cogimos durante nuestro viaje por tierras zamoranas este pasado fin de semana nos hicimos otra gran kilometrada por tierras pucelanas, pero esta vez el principal objetivo eran dos hermosos templos mozárabes que en nuestro anterior viaje por falta material de tiempo tuvimos que desistir de visitar. 
 
     Como siempre, tuvimos que madrugar, para hacer los más de seiscientos kilómetros, (ida y vuelta) esta vez en un sólo día, que separan nuestra tierra cántabra de esos templos mozárabes situados al oeste de Valladolid, pero a decir verdad, el sacrificio mereció la pena y la recompensa que obtuvimos fue muy grande. No solo en lo referente a templos, sino que esta vez, hicimos turismo de verdad, para compensar de alguna forma a las sufridoras , los sacrificios que tienen que hacer, al acompañarnos en todas nuestras aventuras.  Alguno pensará ¿Y como es que en un sólo día les da tiempo a recorrer más de seiscientos kilómetros, visitar templos mozárabes y románicos y además hacer turismo?  Pues bien, es que nos lo tenemos muy bien montado y como mis amigos ya lo llevan todo programado, aprovechamos el tiempo al máximo.  Yo sólo tengo que montar en el coche y tener mi cámara preparada para tomar fotos.
 
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                                   La fachada del oeste y esta portada ya son de época románica
 
     Sin hacer ni una sola parada en el camino a poco más de las once de la mañana, ya nos encontrábamos frente a la iglesia de Wamba ( a 250 km. de casa).  Preguntando, preguntando, nos enteramos donde localizar a la encargada de las llaves de la iglesia.  Nos acercamos hasta su casa, pero daba la casualidad, que como al día siguiente eran las Primeras Comuniones de los niños del pueblo, las llaves se las habían dejado a alguna de las madres para que prepararan la iglesia.  ¡Bueeeeeeeno!, pensamos, 250 km. para nada.  Pero no sabíamos los esfuerzos que la chica iba a hacer para conseguir que pudiéramos ver la iglesia por dentro.  Se pasó más de una hora recorriendo el pueblo de un lado a otro intentando localizar la llave, hasta probó para ver si había alguna copia en el Ayuntamiento.  Todo inútil, pero nos aseguró que si podíamos volver por la tarde, tendríamos la iglesia a nuestra disposición.
 
     A la hora convenida, cuando volvimos a Wamba, ya nos estaba esperando con la iglesia abierta.  Nos estuvo explicando todas las características del templo, así como su historia,  como sólo una joven estudiante de arte podría hacerlo.  Nos quedábamos con la boca abierta ante tal avalancha de datos y hasta de leyendas.  Tengo que reconocer que en mi larga experiencia visitando templos, jamás había tenido una mejor visita guiada.  Como estoy seguro que en un próximo futuro volveré a visitar Wamba, no dejaré de llevar unos sobaos y unas quesadas pasiegas a esta simpática guia, por todos los sacrificios que tuvo que hacer para que pudiéramos contemplar el interior de su iglesia.
 
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                                                              Capiteles de la portada oeste
 
     Bueno, vayamos ahora a la historia de Wamba y de su templo mozárabe de Santa María.  Este pueblo está situado en el valle del Hontanija, comarca de los Montes Torozos y con anterioridad recibía el nombre de Gérticos, y era lugar de recreo y caza de los reyes godos.  Wamba toma su nombre de este noble godo, que en esta población fue elegido rey de la Hispania visigoda, a la muerte de Recesvinto.
 
     La iglesia de Santa María fue mandada construir por los reyes astur-leoneses en el siglo X, para dar cobijo a los monjes mozárabes que huían de Al-Andalus.  Se trata de una contrucción de piedra, alternando la mampostería con sillares irregulares.  El edificio que ha llegado hasta nosotros, tiene tres naves, con crucero no señalado en planta y tres capillas rectangulares en la cabecera.  En su factura pueden apreciarse dos épocas distintas:
 
     La cabecera y el crucero corresponden a un edificio de la época mozárabe, del siglo X, muy compartimentados por medio de pilares sencillos, que soportan arcos de herradura.  En esta parte se abren las capillas principales y los accesos a la sacristía y el claustro.  en la capilla mayor hay restos de pinturas mozárabes, sobre cuyos orígenes hay discrepancias.
 
     El cuerpo de la iglesia es de estilo románico, que se corresponde con el momento en que los caballeros hospitalarios de San Juan, establecieron su residencia.  En esta época se levantaron el claustro, el cuerpo románico, el palacio y las dependencias anexas.
 
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                                  Arquivoltas de la portada románica de Wamba
 
     La portada más importante es románica y se encuentra en el muro occidental, a los pies de la iglesia y se abre bajo un tejaroz soportado por once canecillos bastante gastados, que muestran cabezas de animales y de personas sacando la lengua en gesto de burla.  En el tímpano vemos una inscripción que nos aclara la fecha de edificación: MCCXXXIII, o sea, el 1195 de nuestra era.  Seis columnas soportan las arquivoltas, presentando capiteles de motivos vegetales principalmente.  Las mochetas que sostienen el tímpano llevan dos toscos mascarones humanos.
 
     Accedemos a una pequeña nave lateral, que guarda parte de las pinturas que decoraban las paredes, así como un baptisterio y una capilla de puede presumir de tener una increible bóveda de palmera, que por su similitud, ha pasado a llamarse "Arbol de la Vida".  La columna que sostiene esta "palmera" está muy desgastada ya que existía la creencia que tenía poderes curativos y todos los habitantes de la comarca iban a tocarla para curarse.
 
     En una de las paredes del claustro, hay una pequeña puerta que esconde, sin duda alguna, uno de los aunténticos tesoros de la iglesia, como es el osario del siglo XII de la Orden de San Juan, en el que de forma más o menos apilada y ordenada, se guardan unas mil calaveras humanas, así como diversos tipos de huesos.  En este osario hay una inscripción que dice:  "Como te ves, yo me ví, como me ves, te verás.  Todo acaba en esto aquí.  Piénsalo y no pecarás".  Aunque tengo algunas buenas fotos de este osario, me parecen un poco tétricas para ponerlas en este espacio y no quiero herir susceptibilidades.
 
     Nos trasladamos a continuación hasta San Cebrian de Mazote donde se ha conservado hasta nuestros días una de las joyas más representativas del arte mozárabe.  Como recuerdo de las numerosas comunidades mozárabes que se instalaron para repoblar la cuenca norte del Duero, allá por el siglo X.  Esta basílica mozárabe de San Cebrián es uno de los monuimentos de este estilo más importantes de la península.  Como he dicho, su origen se debe a una comunidad religiosa creada por cristianos mozárabes que escapaban de Al-Ándalus a finales del siglo IX, aprovechando el impulso dado a la reconquista por Alfonso III.  Se tienen noticias de que la comunidad ya estaba completamente formada en el año 915, alrededor de un monasterio mozárabe del que se conserva su iglesia, una de las más importantes que aún existen del siglo X en España.
 
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                                       Iglesia mozárabe de San Cebrián del siglo X
 
     San Cebrián de Mazote es la iglesia mozárabe de mayor tamaño que ha llegado hasta nuestros días, construida en sillería y mampuesto.  Su planta es basilical de tres naves, separadas por dos galerías de cinco grandes arcos de herradura que se apoyan en columnas.  Los capiteles de estas columnas son espléndidos, están labrados a trépano, derivan del orden corintio y están realizados en la primera mitad del siglo X, aunque alguno puede ser visigodo reaprovechado.  Los fustes de las columnas son de diferentes proporciones en anchura, e incluso en altura.  Entre ellos encontramos mármoles lisos o tambores estriados.  Igual circunstancia se repite en los capiteles, donde aprecian piezas romanas, hispanovisigodas y otras talladas expresamente para esta iglesia.
 
     Los dos ábsides laterales se cubren con bóveda de arista y el central con bóveda de gallones.  La iglesias tiene a los pies otro más, pues la liturgia mozárabe necesitaba dos ábsides contrapuestos.  La nave mayor está iluminada con ventanas de arco de herradura que están abiertas en el muro, siendo originales las del lado del Evangelio, mientras que las de la Epístola fueron reformado en una época muy posterior.
 
     Sobre los arcos de las naves existen inscripciones de los que trabajaron en la obra, algunos árabes y otros que indican su condición de clérigos.  Por estas inscripciones se sabe que la basílica de San Cebrian, o San Cipriano, fue fundada hacia el año 915 por el monje Martín, que se trajo de Córdoba a sus alarifes.
 
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                                                                 San Cebrián de Mazote
 
     Junto a esta iglesia mozárabe se encuentra lo que fue monasterio de monjas dominicas, fundado en 1305 por doña Teresa Téllez de Meneses.  En este convento estuvo recluida la madre de Juan de Austria, doña Bárbara Blomberg, de quien se decía que era tan ligera de cascos como dura de mollera, por lo que por medio de engaños fue recluida entre las cuatro paredes de este monasterio.  A los tres años fue autorizada a trasladarse a Colindres en Cantabria, de donde era su mayordomo y donde vivió el resto de sus días, estando enterrada en el monasterio de Monteano.
 
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                             Monasterio donde estuvo recluida la madre de Juan de Austria
 
     A continuación, nos olvidamos de iglesias y templos y nos acercamos hasta Urueña, la Villa del Libro, como también se la llama.  Un precioso pueblo amurallado que fue declarado en el año 1975 Conjunto Histórico-Artístico.  Si hacemos un poco de historia de esta villa nos tendremos que trasladar hasta los primeros asentamientos vaceos. Pobladores acostumbrados a elegir lugares que dominasen amplias zonas, próximos a corrientes fluviales.  En el caso de Urueña, en la ladera del cerro mana una fuente de aguas limpias.  Quizá a esta época se deba su nombre, pues en lengua vacea,"Uru" significa agua y "Enea" era el topónimo más común.
 
     Las murallas se construyen en una época de intrigas palaciegas.  Durante el reinado de Sancho III, Urueña pasó a ser frontera del reino lo que obligó a la fortificación de la villa.  Castillo y muralla forman un conjunto homogéneo, ofreciendo una imagen pétrea del pueblo que vive en su interior, si bien sus habitantes recogen los frutos de los campos abajo del páramo.
 
     Cuando entras en este pueblo amurallado no sabes muy bien si lo estás haciendo en una villa vallisoletana o estás en la ciudad de Ávila, pues su muralla te causa la misma impresión.  Quizá no tenga las dimensiones de la otra más famosa pero a mi me causó la misma impresión.
 
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                 No parece que haya demasiada diferencia con las murallas de Ávila
 
     Sus murallas, hoy reconstruidas en gran parte, comenzaron a edificarse en el siglo XII, para finalizar en el reinado de Alfonso VII en el siglo XIII, adaptándose rigurosamente a la topografía del terreno.  Tan solo dos puertas permitían el acceso al interior de la población.  La más conocida es la del Azogue, pero tiene otra entrada emplazada al mediodía de la muralla, pendiente en el borde del páramo y dominando la infinita llanura castellana.
 
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      Paseando sus calles, todas estrechas y serpenteantes, te imaginas aquellos lejanos tiempos del medievo, viendo ese castillo que albergó a varios personajes históricos.  Cuenta la leyenda que doña Urraca peinaba sus cabellos en el mirador que lleva su nombre.  También fue mansión y aposento de doña María de Padilla, amante y esposa de Pedro I "El Cruel".  Otro huésped del castillo, pero en condición de preso, fue el Conde de Urgel.
 
     Llaman la atención las placas de sus calles, que aparte de señalar sus nombres, explican con detalle el por qué de dicha denominación.  Así pudimos ver una de estas placas que tiene un divertido y singular nombre.
 
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     Fuera del casco urbano, a dos kilómetros de la muralla, encontramos la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada.  Levantada sobre los restos de un monasterio mozárabe, se construyó entre los siglos XI y XII.  Románica, tiene planta rectangular con tres naves y crucero.  Es el único edificio de arquitectura lombarda que existe en Castilla-León.  En el siglo XVII sufrió una restauración que afectó al cimborrio, sillería de fachadas y decoración de los ábsides.
 
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       Esto es lo que dio de si nuestro viaje por el mozárabe vallisoletano, y aunque a la vuelta todavía nos dio tiempo de hacer una visita a la iglesia de Frómista, esos comentarios los dejaré para cuando hable de románico.  Lo que si recomiendo es que visiteis los albumes de fotos, para contemplar los maravillosos paisajes de los que pudimos disfrutar.
    
                                           
4月21日

Vallespinoso de Aguilar - San Andrés de Arroyo

Ruta por La Ojeda palentina
 
    Hay que tener mucho valor, muchas ganas de visitar románico, y tener dos "sufridoras" como Marisa y Juani, que lo soportan todo estóicamente, para ponerse en camino como nosotros en un día de perros como amaneció hoy.  Pero nada se hace difícil para cuatro chicarrones del norte como nosotros.  Así que muy de mañana emprendimos la marcha con destino a la Ojeda palentina donde el guía ya había preparado la ruta que íbamos a seguir.  Comenzaríamos por Vallespinoso de Aguilar, para seguir por Barrio de Santa María, San Andrés de Arroyo, Becerril del Carpio, volveríamos a Rebolledo de la Torre, donde habíamos dejado algunas cosas pendientes en nuestro anterior viaje, y finalmente en Aguilar de Campoo, para visitar la portada y la cabecera de la ermita de San Andrés. Moarves y Santa Eufemia de Cozuelos, como ya hemos estado en varias ocasiones, las dejaremos para una próxima ocasión.
 
     Por la carretera que bordea el pantano llegamos a Vallespinoso.  Bastante antes de llegar al pueblo ya empiezas a divisar la iglesia de Santa Cecilia, encaramada en un enorme peñasco.  Edificada a principios del siglo XII, su estratégico enclave comunica la zona de la Ojeda con la comarca de Aguilar.  Su trazado, de imaginación desbordante, luce una primorosa filigrana propia de la cultura árabe.
 
Vallespinoso de Aguilar (1)     Vallespinoso  19 ABRIL 002
 
                                                        Iglesia y portada de Vallespinoso de Aguilar
 
     Cogimos la llave de la iglesia en una casa del pueblo que amablemente la señora que la enseña nos dejó, pues ella, con el día que estaba no deseaba subir se ninguna manera, pero como nos vió cara de buena gente no tuvo ningún inconveniente en proporcionarnos la llave.  El acceso se las trae, sobre todo con la lluvia, pues las resbaladizas rocas parecían una trampa, de no llevar mucho cuidado.
 
    Todas la dificultades las ves compensadas cuando tienes ante tí a esta maravilla.  Parece imposible que hayan construido un templo tan hermoso en este paraje.  Su ubicación, su portada, su interior con extraordinarios capiteles, los frisos, las ventanas del ábside, en fin, todo su conjunto es una auténtica joya del románico.
 
    Seguimos camino hacia Barrio de Santa María.  Esta iglesia ya la había visitado en otras ocasiones, siempre por el exterior, pero ahora con el enchufe que tengo, consigo verlas todas por dentro, cosa que tengo que agradecer a nuestros amigos y compañeros de fatigas.
 
      Después de recoger en el pueblo a la señora que tiene las llaves, nos dirigimos por una mala pista (más bien cambera) hasta la ermita de Santa Eulalia.  Esta diminuta ermita, posee en el interior una extraordinaria colección de pinturas murales sobre todo en la cabecera.  En el cascarón del ábside, se atisba más que se ve, un gran Pantocrátor que a causa de las humedades que atacan al templo ha perdido casi todo su color.  En el muro sur del presbiterio encontramos escenas del Pesaje de las Almas, donde aparece por un lado el arcángel San Miguel con una balanza y al otro lado el demonio tratando de conseguir las almas que se encuentran depositadas en uno de sus platos.  En el muro de enfrente vemos escenas terribles del Infierno, con demonios y calderas, con los cuales se intentaba atemorizar a los fieles que acudían a la iglesia,  para que no incurrieran en el pecado.
 

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                             Capiteles de las ventanas del ábside de Barrio de Santa María

     La señora que nos enseñó la iglesia, nos explicó con todo detalle lo que representaban estas pinturas, aunque con todo respeto tengo que discrepar sobre algunos aspectos del contenido del folleto por el que ella se guiaba, pues a mí particularmente, las muchas cruces representadas en las pinturas, no me parecieron en absoluto templarias como allí ponía.  Conozco unos cuantos modelos de cruces que se atribuyen a los Templarios, como la Cruz Griega, la Tau, la Cruz Paté, la Cruz Bífida y alguna más, y puedo asegurar que las que ví en las pinturas de esta iglesia no se parecian ni de lejos a ninguna de estas. También de la fecha de datación tengo mis dudas, aunque si los expertos dicen que son del siglo XIII, sus razones tendrán y seguro que saben de esto mucho más que yo, por lo que sólo expongo mi impresión.

     De nuevo bajo una intensa lluvia, cogemos el coche para dirigirnos hasta el monasterio de San Andrés de Arroyo, donde pensábamos contemplar su maravilloso claustro cisterciense.  Como digo, sólo ibamos a verlo, pues sabíamos de la rigidez de las monjas para atajar cualquier intento de fotografiar algún elemento del claustro.  Cuando nos íbamos acercando nos extrañó la presencia en las cercanías del monasterio de tres autobuses aparcados.  Pensamos; ¡¡Vaya, no sólo no vamos a poder sacar fotografías, sino que ni siquiera podremos verlo !!, sin embargo, estos más de cien turistas vascos que venían a visitar el monasterio, iban a ser a la postre nuestra tabla de salvación.  Me explico:  ¿Os imaginais a una monjita tratando de controlar una multitud semejante?  Por si fuera poco tuvo que dividirnos en dos grupos y mientras a unos los tenía en la Sala Capitular el otro estaba contemplando la extraordinaria colección de capiteles cistercienses del claustro.  Al principio pudimos ver, como algunos inexpertos aprendices de fotógrafo recibían la reprimenda a grandes voces de la sargento (perdón, monjita, en que estaré pensando yo) que dirigía el grupo.  Pero Luis y yo, como somos "perros viejos", sabiamos que en algún momento tendríamos nuestra oportunidad, sólo era cosa de esperar la ocasión propicia. 

       El primer intento lo hice cuando estábamos en la Sala Capitular, pero aquí,  fue Juani quien me echó la regañina, porque decía que al encender la cámara, ésta hacía ruido y lo oiría la monja.  ¡¡Que suerte tiene de tener un oido tan fino!!, seguro que le han dado a ella el que me han quitado a mí.

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                                   Sala Capitular del monasterio de San Andrés de Arroyo

     Pero al fin, llegó nuestra oportunidad, la monjita nos abandonó para ir unos momentos con el otro grupo, y claro, la oportunidad la pintan calva y no la podíamos desaprovechar.  Encondiéndonos tras las columnas para pasar lo más  desapercibidos posible, íbamos sacando foto tras foto, mientras Marisa y Juani, se encargaban de vigilar los movimientos de la monjita.  Ellas se van a condemar lo mismo que nosotros, y juntos arderemos en el infierno, por ser cómplices en la cuantiosa y magnífica cosecha de fotos  conseguida. 

          Alguno pensará que estoy contando una película, pero os aseguro que es la realidad.  Siento haber tenido que engañar a la pobre monjita, pero ellas se lo buscan con su actitud, prepotente y malos modales, con que nos tratan a todos los que intentamos conseguir lo mejor, para llevar a cabo nuestra afición favorita.  Estoy completamente seguro de que Dios ya me ha perdonado. (sobre todo, cuando vea las fotos)

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                                        ¿ No creeis que ha merecido la pena ? 

     Todavía tuvimos tiempo de visitar la iglesia de Becerril del Carpio, con un mágnico ábside, pero lo que vimos en el interior tiene poco que contar.  Un abandono total por parte de quien sea el responsable, hace que por toda la superficie de la iglesia se encuentren esparcidos grandes trozos de un antiguo retablo y varios cuadros que según nos dijo el guía, pertenecían a la vecina iglesia de San Pedro.

    Otra parada en Rebolledo de la Torre, para completar el reportaje que comenzamos hace quince días. Si en la anterior ocasión las fotografías de la extraordinaria colección de capiteles y canecillos no quedaron demasiado bien debido a la luz del sol que inundaba la galería porticada,  esta vez no nos podemos quejar de eso, pues salieron todas bien pasadas por agua, pero bueno, así las tenemos de todos los ambientes.

can Rebolledo de la torre (10)    can Rebolledo de la torre (11)

can Rebolledo de la torre (8)      can Rebolledo de la torre (7)

                Alguno de los extraordinarios canecillos que sostienen el alero de la galería.

    Y como teníamos muchas ganas de llegar a casa para quitarnos de encima la mojadura, sólamente paramos en Aguilar de Campoo para calentar el cuerpo con unos cafés y visitar la portada y cabecera de San Andrés. Se encuentra situada en la plaza de un barrio ubicado en las afueras de la villa muy cerca del río.  La portada es magnífica y la han querido resaltar aún más al encontrarse exenta de la cabecera, que se encuentra al otro lado de la plaza.  Esta cabecera también contiene unos buenos capiteles, aunque de sencilla decoración.

San Andrés  19 ABRIL 123      San Andrés  19 ABRIL 113

                              Portada de San Andrés, tan mojada como nosotros.

    En fin, esto ha sido todo lo que ha dado de sí, nuestro viaje aventura por el románico palentino.  La próxima semana seguiremos contando, aunque aún no sabemos por donde dirigiremos nuestros pasos.